31 Diciembre 2003 Seguir en 

"El dolor de cabeza es una afección tan frecuente que todo el mundo lo ha padecido alguna vez", dijo a SALUD la doctora Bibiana Saravia, neuróloga especializada en cefaleas, jefa del Gabinete de Cefaleas del Hospital Ramos Mejía de la Capital Federal y presidenta de la Asociación Argentina de Cefaleas (www.cefalnet.com.ar).
"Es muy frecuente que la gente que tiene dolor de cabeza se automedique con alguna droga que le recomendaron. Esto puede resultar muy riesgoso, ya que uno de los motivos por los cuales los dolores de cabeza se hacen crónicos es porque se abusa de ciertos fármacos que condicionan la cronicidad", afirma. Y relata que es común que los cefaleicos lleguen a la consulta después de sufrir dolores de cabeza durante 15 ó 20 años.
"Llegan con una bolsa de estudios solicitados por el otorrinolaringólogo o el traumatólogo, porque también sospecharon de las cervicales. O se operaron de la vesícula porque tuvieron la mala suerte de que les encontraron un cálculo. Y el dolor de cabeza continuó y es muy probable que el paciente se esté automedicando, en vez de consultar a un especialista en cefaleas", admite. La doctora Saravia hace la distinción entre los dolores de cabeza de tipo tensión y las migrañas. Los primeros son los más frecuentes. No son tan intensos ni invalidantes como la migraña.
En general, aparecen en situaciones de estrés, acompañados de una preocupación, una mala situación laboral o problemas de índole familiar. Aun con el dolor uno puede seguir con su rutina. En cambio, la migraña no le permite hacer otra cosa.
La migraña es genética
"La migraña es una enfermedad genética. Se hereda. Por eso, hay familias de migrañosos. Es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, pero los hombres también la padecen. En general, aparece en la adolescencia, entre los 15 y los 20 años. Aunque hay migrañas que se presentan a los 40. En las mujeres, muchas veces, se relaciona con los períodos premenstruales, cuando la sensibilidad está aumentada. Tiene la desventaja de ser muy variable de persona a persona; incluso en una misma persona. Se manifiesta como un dolor muy intenso y punzante de moderado a severo, que afecta la mitad de la cabeza y también al ojo. Puede rotar de lado a lado. Da la sensación de que uno tiene el corazón en la cabeza porque le late. En la mayoría de los casos se acompaña con náuseas. Por eso uno piensa que es el hígado", describe la neuróloga.
No puede concentrarse
Frente a una crisis migrañosa, "el paciente no sólo tiene el dolor, sino que también siente que no puede concentrarse, que le molestan la luz y los ruidos. Siente la necesidad de acostarse, de ponerse algo frío en la cabeza. Eso puede durar entre doce horas y hasta tres días. Pero es importante saber que tiene un principio y un fin. Es un dolor muy intenso. A veces, a uno le parece que la cabeza va a explotar. Pero la cabeza no explota nunca. Nadie se muere de migraña. Es muy importante no desesperarse, porque la desesperación va en contra del tratamiento. Y por supuesto, hay que consultar", afirma la especialista.
A veces, un síntoma neurológico llamado aura precede a la migraña. "Se llama aura migrañosa y dura de 15 a 20 minutos. Al paciente se le distorsiona el campo visual o le aparecen estrellitas de colores. Nadie que la haya tenido puede olvidar la experiencia. Después, se siente un dolor intenso", describe la doctora Saravia.
Y agrega que en algunos casos, aparece un hormigueo o falta de fuerza en una mano. "Esas manifestaciones también son auras migrañosas que por supuesto, nos obligan a estudiar bien a ese paciente para descartar cosas más serias", acota. Como estas auras pueden ser un indicio de una falla circulatoria en algún lugar del cerebro, aconseja no desestimarlas y consultar al especialista.
"Es muy frecuente que la gente que tiene dolor de cabeza se automedique con alguna droga que le recomendaron. Esto puede resultar muy riesgoso, ya que uno de los motivos por los cuales los dolores de cabeza se hacen crónicos es porque se abusa de ciertos fármacos que condicionan la cronicidad", afirma. Y relata que es común que los cefaleicos lleguen a la consulta después de sufrir dolores de cabeza durante 15 ó 20 años.
"Llegan con una bolsa de estudios solicitados por el otorrinolaringólogo o el traumatólogo, porque también sospecharon de las cervicales. O se operaron de la vesícula porque tuvieron la mala suerte de que les encontraron un cálculo. Y el dolor de cabeza continuó y es muy probable que el paciente se esté automedicando, en vez de consultar a un especialista en cefaleas", admite. La doctora Saravia hace la distinción entre los dolores de cabeza de tipo tensión y las migrañas. Los primeros son los más frecuentes. No son tan intensos ni invalidantes como la migraña.
En general, aparecen en situaciones de estrés, acompañados de una preocupación, una mala situación laboral o problemas de índole familiar. Aun con el dolor uno puede seguir con su rutina. En cambio, la migraña no le permite hacer otra cosa.
La migraña es genética
"La migraña es una enfermedad genética. Se hereda. Por eso, hay familias de migrañosos. Es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres, pero los hombres también la padecen. En general, aparece en la adolescencia, entre los 15 y los 20 años. Aunque hay migrañas que se presentan a los 40. En las mujeres, muchas veces, se relaciona con los períodos premenstruales, cuando la sensibilidad está aumentada. Tiene la desventaja de ser muy variable de persona a persona; incluso en una misma persona. Se manifiesta como un dolor muy intenso y punzante de moderado a severo, que afecta la mitad de la cabeza y también al ojo. Puede rotar de lado a lado. Da la sensación de que uno tiene el corazón en la cabeza porque le late. En la mayoría de los casos se acompaña con náuseas. Por eso uno piensa que es el hígado", describe la neuróloga.
No puede concentrarse
Frente a una crisis migrañosa, "el paciente no sólo tiene el dolor, sino que también siente que no puede concentrarse, que le molestan la luz y los ruidos. Siente la necesidad de acostarse, de ponerse algo frío en la cabeza. Eso puede durar entre doce horas y hasta tres días. Pero es importante saber que tiene un principio y un fin. Es un dolor muy intenso. A veces, a uno le parece que la cabeza va a explotar. Pero la cabeza no explota nunca. Nadie se muere de migraña. Es muy importante no desesperarse, porque la desesperación va en contra del tratamiento. Y por supuesto, hay que consultar", afirma la especialista.
A veces, un síntoma neurológico llamado aura precede a la migraña. "Se llama aura migrañosa y dura de 15 a 20 minutos. Al paciente se le distorsiona el campo visual o le aparecen estrellitas de colores. Nadie que la haya tenido puede olvidar la experiencia. Después, se siente un dolor intenso", describe la doctora Saravia.
Y agrega que en algunos casos, aparece un hormigueo o falta de fuerza en una mano. "Esas manifestaciones también son auras migrañosas que por supuesto, nos obligan a estudiar bien a ese paciente para descartar cosas más serias", acota. Como estas auras pueden ser un indicio de una falla circulatoria en algún lugar del cerebro, aconseja no desestimarlas y consultar al especialista.
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