Una exposición prolongada al sol no sólo es nociva para la piel; también puede provocar lesiones oculares. De ahí la necesidad de protegerse los ojos durante los días de pleno sol, especialmente en el verano. Esta advertencia hizo a SALUD el oftalmólogo tucumano, doctor Jorge A. Iramain, quien se especializó en Mendoza, junto al experto Roberto Zaldívar.
Es común observar que después de estar un tiempo en la pileta, en el río o en el mar, las personas presentan los ojos irritados, rojos y manifiestan sentir ardor. "Esto podría deberse a la acción de los conservantes de piletas, a conjuntivitis inespecíficas o a erosiones en la córnea. La luz solar puede aumentar el daño, porque que se refleja en el agua, la arena, la nieve, el hielo. Por eso es común que, después de una exposición prolongada, puedan surgir síntomas como visión borrosa, dolor, ardor, lagrimeo, sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo", detalló el doctor Iramain. Aclaró que tales síntomas pueden aparecer hasta seis o más horas después de la exposición al sol. Como este hecho puede confundir a la persona afectada, es necesario que consulte al oftalmólogo a tiempo.
Lentes de contacto
Las personas que usan lentes de contacto y no los higienizan bien o entran a las piletas y ríos sin sacárselos, se exponen al riesgo de padecer una úlcera corneal que, a su vez, puede infectarse y provocar mucho dolor, fotofobia, irritación.
El especialista sostiene que la acción crónica conjunta del sol,el viento y la polución ambiental puede afectar la conjuntiva y la córnea produciendo la aparición de pinguéculas (pequeños nódulos amarillos de 1 a 2 mm de diámetro, ubicado en la conjuntiva limbar) y pterigion (se ve como una membrana triangular blanco-rosada que avanza hacia la córnea y, si crece en exceso, puede afectar la visión). Ambas producen ojo rojo, lagrimeo e irritación de los ojos al inflamarse.
La radiación luminosa ultravioleta (UV) también causa daños en el cristalino y retina, donde produce liberación de radicales libres y su posterior efecto nocivo. Las ondas UV no son visibles por el ojo humano y se las divide en tres bandas:
UV-A: es la responsable del bronceado de la piel y su exceso es nocivo.
UV-B: es la más activa y su efecto puede alterar las funciones biológicas de las células.
UV-C: no debería encontrarse en la atmósfera terrestre, ya que es bloqueada por la capa de ozono; es nociva.
Consejos útiles
Proteger los ojos de la luz solar directa, cuando se esté en playas y piletas.
Suspender el uso de lentes de contacto en playas, piletas y ríos.
Usar anteojos de sol con aumento que corrija la visión.
Consultar de inmediato al oftalmólogo ante la menor molestia, para que efectúe el diagnóstico.
No automedicarse; no usar gotas viejas o prestadas, porque pueden empeorar el cuadro.