Es fundamental detectar la toxoplasmosis en el embarazo

Debe lograrse la conciencia necesaria para mejorar el diagnóstico y la prevención de esta enfermedad.

17 Diciembre 2003
Durante el IV Congreso de Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires", realizado recientemente en Buenos Aires, se brindó la la conferencia "Hacia una estrategia diagnóstica en Toxoplasmosis" con la presencia Internacional del profesor doctor Walter Ferreira, Director del Instituto de Medicina Tropical de San Pablo y de reconocidos especialistas locales.
El objetivo de esta conferencia fue lograr que en el ámbito local se logre la conciencia necesaria para mejorar el diagnóstico y la prevención de esta enfermedad en la embarazada.
La toxoplasmosis congénita es causada por la infección del feto con el Toxoplasma gondii durante la gestación, como consecuencia de una infección primaria de la madre durante el embarazo. La enfermedad puede tener consecuencias severas, como abortos espontáneos, muerte intrauterina y secuelas neurológicas y oculares.
Es una zoonosis, enfermedad de los animales transmitida al hombre, ocasionada por un pequeño parásito que mide micras (Toxoplasma gondii). Cuando cumple un ciclo de vida completo en el intestino de los felinos y éstos defecan estando contaminados, eliminan junto con la materia fecal millones de ooquistes. Estos ooquistes pueden enfermar a cualquier animal de sangre caliente, entre ellos al ganado ovino, porcino, bovino y al ser humano.

Dos vías importantes de contaminación
Inhalatoria: cuando los ooquistes que están enterrados (porque los gatos tapan la materia fecal) flotan al remover la misma y entran por la nariz. Además el felino puede llevar en su pelambre ooquiste que deja dentro de la casa y que pueden permanecer viables hasta dos inviernos luego de ser expulsados.
Digestiva: cuando ingerimos en nuestra alimentación carne cruda (fiambres, algunas colectividades tienen platos típicos crudos) o mal cocida, el famoso bife vuelta y vuelta. En esta circunstancia ingerimos elementos quísticos del parásito que estaban en los animales cárneos de expendio que se habían contaminado previamente en la naturaleza con gatos salvajes.
De 10 a 15% de los nacidos que se infectaron in útero exhiben síntomas que varían en su severidad. Si no reciben el tratamiento adecuado, un 40% de estos niños, podrían desarrollar trastornos oculares con pérdida parcial o total de la visión en los primeros veinte años de vida. Los oftalmólogos estiman que por lo menos 25% de los casos de corioretinitis diagnosticados en adultos de 25 a 30 años son manifestación tardía de toxoplasmosis congénitas no diagnosticadas.
Si bien no hay datos locales de incidencia de esta enfermedad, las cifras en países europeos con prevalencia similar a la muestra, representaría entre 1 a 20 de cada 10.000 nacidos.

Enfermedad asintomática
Como esta enfermedad es comúnmente asintomática en el adulto, es detectada a través de las pruebas de laboratorio, que muestran la presencia de anticuerpos en sangre (serología), durante el control que se le realiza a la madre durante el embarazo. La detección de la infección primaria de la embarazada permitiría realizar un tratamiento profiláctico, y en caso de que la madre sea seronegativa se deberá alertar acerca de los riesgos de infección, dándole las pautas de prevención higiénico sanitarias, ya que aun no existe vacuna alguna.
Es fundamental determinar el momento de la infección materna respecto a la concepción, ya que los anticuerpos adquiridos antes del embarazo protegen al feto.
Este dato preciso no siempre es fácil de establecer con las técnicas usualmente disponibles, de todos modos con la mejoras en los tests diagnósticos y el desarrollo de nuevas técnicas, especialmente el test de Avidez de las IgG, permite establecer este dato en la mayoría de los casos.

Medidas de prevención
Cocinar bien las carnes.
Lavar con mucha agua frutas y verduras.
Higiene individual y familiar.
Alimentar al gato con comida cocida o balanceada.
Con respecto a las embarazadas, si trabajan con carne cruda deben lavarse bien las manos y si realizan trabajos de jardinería o cualquier otro que sea en contacto con tierra, es fundamental que usen guantes. Además, durante la gestación deben hacerse análisis específicos mensualmente.
Ha pasado medio siglo desde los primeros estudios de Sabin y Feldman en el diagnóstico de Toxoplasmosis y "la continua evolución científica realizó importantes avances en el diagnóstico, pero aún no arribó al método ideal que provea la información segura acerca del verdadero status inmunológico de la paciente" según el profesor Walter Ferreira.

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