Osteoporosis

Por cada cuatro mujeres que sufren la enfermedad hay un hombre que también la padece. La fragilidad ósea se inicia alrededor de los 35 años, cuando empiezan a decaer las hormonas sexuales.

17 Diciembre 2003
Los huesos de los hombres no están a salvo del riesgo de sufrir fracturas que supone la presencia de osteoporosis. En las varones, la descalcificación de los huesos suele estar relacionada con ciertos medicamentos, enfermedades y el consumo excesivo de alcohol.
Se estima que por cada cuatro mujeres que sufren una fractura de cadera -la más común entre quienes sufren la dolencia- hay un hombre que tendrá la misma desgracia. La osteoporosis es la disminución del tejido óseo que se produce con la edad.

La descalcificación ósea también es un problema que afecta a los hombres
No sólo las mujeres padecen osteoporosis. Aunque tiende a ser considerada erróneamente un problema femenino, la descalcificación de los huesos que incrementa el riesgo de sufrir una fractura también afecta a los varones. Se estima que por cada 4 mujeres que sufren una fractura de cadera -una de las más comunes en las personas que padecen esta enfermedad-, hay un hombre que comparte la misma triste suerte.

Reducción hormonal
"La osteoporosis es la disminución del tejido de los huesos (masa ósea) que se produce normalmente con la edad, y que da lugar a que los huesos se fracturen ante mínimos traumatismos como un golpe, una caída o un mal movimiento", explica el doctor Eduardo Vega, médico de planta de la Sección Osteopatías Médicas del Hospital de Clínicas e investigador del Conicet.
A medida que el ser humano crece incorpora calcio a sus huesos, y entre los 30 y los 35 se produce el "pico de masa ósea": el momento de mayor incorporación de calcio. A partir de esta edad, este proceso va perdiendo efectividad, como resultado de una disminución de las hormonas sexuales que acompaña al envejecimiento. Hormona que, entre muchas otras cosas, protegen a los huesos.

Más lento en el hombre
Afortunadamente (para los varones), la disminución de la presencia protectora de las hormonas sexuales es mucho más lenta y gradual en el hombre que en la mujer. Según el doctor Vega, "a diferencia de las mujeres que con la menopausia pierden los estrógenos (hormonas femeninas) abruptamente, produciendo una también abrupta caída de su masa ósea, el descenso de la testosterona (hormona masculina) en los hombres, y con ello su pérdida de masa ósea, es mucho más lento". Este es uno de los factores que hace que las mujeres de edad sufran más fracturas que sus compañeros. Pero no es el único. Los varones ostentan una mayor masa muscular para proteger a sus huesos y, como si esto fuera poco, el pico de masa ósea o momento de mayor acumulación de calcio alcanza niveles más altos en el hombre que en la mujer.

Tiene muchas causas
Pero si los huesos de los hombres logran acumular más calcio que los de las mujeres, cuentan con más musculatura para protegerlos y pierden más lentamente la protección de sus hormonas sexuales, ¿qué es entonces lo que pone a sus huesos en peligro de osteoporosis? En los varones, las fracturas ocasionadas por la descalcificación normal de los huesos llega mucho más tarde que en las mujeres. En ellos es muy alto el porcentaje que padece la llamada osteoporosis secundaria (50%), que suele aparecer a edades más tempranas que la osteoporosis causada por los factores arriba mencionados. Con respecto a sus causas, éstas son muchas y bien vale la pena desmenuzarlas una por una.
En primer lugar, existen dolencias que interfieren con la normal absorción del calcio que el cuerpo humano obtiene de los alimentos. La enfermedad celíaca es una de ellas. Por otro lado, la osteoporosis puede ser secundaria a enfermedades que ocasionan un déficit de hormonas sexuales, como el hipogonadismo, o enfermedades que determinan la inmovilidad de la persona. "La actividad física es un elemento muy importante para prevenir la osteoporosis, es por ello que la inmovilidad del paciente favorece su aparición", explica Vega. Además, las personas inmovilizadas generalmente tienen un acceso restringido al sol, lo que impide que tenga lugar el proceso por el cual la piel al recibir los rayos solares fabrica vitamina D, un elemento fundamental para la salud de los huesos. Por otra parte, el dicho popular que sostiene que a veces el remedio es peor que la enfermedad puede aplicarse a otro grupo de factores que generan osteoporosis secundaria. Muchos medicamentos son dañinos para el hueso: tanto los corticoides como algunas drogas que utilizan los pacientes que han recibido el trasplante de un órgano para frenar el rechazo, le roban calcio al hueso, volviéndolo frágil y más susceptible a una rotura. Otros medicamentos que se relacionan con la osteoporosis, aunque de manera menos directa son los ansiolíticos, los sedantes y algunas drogas para el mal de Parkinson o la demencia senil, pues favorecen las caídas que dan lugar a las fracturas.
Si bien el control de todos estos factores no suelen estar en manos de los hombres, existe otros igualmente perjudiciales para los huesos, y que si pueden ser evitados. El alcohol es uno de ellos. Varios estudios han demostrado que las personas que consumen bebidas alcohólicas en exceso experimentan una disminución de los procesos que intervienen en la formación de los huesos. Por otra parte, "el alcohol afecta al hígado, impidiéndole participar en la formación de vitamina D, y se cree que también incrementa la eliminación de calcio a través de la orina".

Medidas preventivas
Evitar el consumo excesivo de alcohol no es la única medida preventiva que pueden adoptar los hombres (y las mujeres) para mantener lo más lejos posible al fantasma de la osteoporosis. Realizar actividad física, consumir alimentos lácteos y tomar 10 minutos diarios de sol para estimular la producción de vitamina D son medidas bastante simples y de gran utilidad.
Cuando la prevención no es suficiente, pues el proceso de descalcificación es tal que el hombre está en peligro de fractura, es necesario recurrir al arsenal farmacológico de la osteología. El primer recurso es el calcio, aunque los pacientes también pueden verse beneficiados con tratamientos que recurran a los bifosfonatos, la calcitonina, la vitamina D, los anabólicos o la testosterona.

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