10 Diciembre 2003 Seguir en 

BUENOS AIRES.- Un informe realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reveló que aún persisten actitudes discriminatorias en los trabajadores de la salud la región, incluida la Argentina.
El trabajo realizado en cinco hospitales del país reveló que "aunque el estigma disminuyó, todavía se dificulta la relación médico-paciente por la mirada que existe sobre comportamientos basados en la orientación sexual y el uso de drogas inyectables". Pero, además, el 12% de los profesionales de la salud, por ejemplo, reconoció "tener aprensión a tratar a hijos de madres seropositivas".
Mirta Roses Periago, directora de la OPS, dijo que "la discriminación en contra de las personas con HIV/sida es un efecto agregado, silencioso pero perjudicial de la epidemia. Es una reacción derivada del temor comprensible hacia un virus que es transmisible, incurable y potencialmente letal". Admitió que la discriminación tiene sus raíces en "el prejuicio hacia los grupos más duramente golpeados en los comienzos de la epidemia, como los hombres que tienen sexo con hombres, las trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas".
"La infección por HIV -dijo Roses- se ha convertido en la amenaza más grande para la supervivencia humana en los últimos 700 años. Los logros importantes alcanzados en la salud del niño y la esperanza de vida en las Américas están siendo amenazados por esta epidemia que está destruyendo muchos de los esfuerzos e inversiones de los últimos decenios".
El informe considera que el estigma de la discriminación "interrumpe" el proceso de asistencia y "desalienta a las personas a realizar la prueba, reduciendo las opciones para la atención y el apoyo, y limitando los programas de prevención. El resultado es que sufren tanto los individuos como la salud pública". (Télam)
El trabajo realizado en cinco hospitales del país reveló que "aunque el estigma disminuyó, todavía se dificulta la relación médico-paciente por la mirada que existe sobre comportamientos basados en la orientación sexual y el uso de drogas inyectables". Pero, además, el 12% de los profesionales de la salud, por ejemplo, reconoció "tener aprensión a tratar a hijos de madres seropositivas".
Mirta Roses Periago, directora de la OPS, dijo que "la discriminación en contra de las personas con HIV/sida es un efecto agregado, silencioso pero perjudicial de la epidemia. Es una reacción derivada del temor comprensible hacia un virus que es transmisible, incurable y potencialmente letal". Admitió que la discriminación tiene sus raíces en "el prejuicio hacia los grupos más duramente golpeados en los comienzos de la epidemia, como los hombres que tienen sexo con hombres, las trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas".
"La infección por HIV -dijo Roses- se ha convertido en la amenaza más grande para la supervivencia humana en los últimos 700 años. Los logros importantes alcanzados en la salud del niño y la esperanza de vida en las Américas están siendo amenazados por esta epidemia que está destruyendo muchos de los esfuerzos e inversiones de los últimos decenios".
El informe considera que el estigma de la discriminación "interrumpe" el proceso de asistencia y "desalienta a las personas a realizar la prueba, reduciendo las opciones para la atención y el apoyo, y limitando los programas de prevención. El resultado es que sufren tanto los individuos como la salud pública". (Télam)
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