LONDRES.- James Watson, el bioquímico norteamericano que en 1962 ganó el Premio Nobel de Medicina junto a Francis Crick por el descubrimiento de la estructura del ADN, es partidario del uso de la genética "para curar la estupidez", según manifiesta en una serie documental de televisión a ser transmitida el mes próximo. Las personas de bajo nivel de inteligencia que no tienen una discapacidad mental reconocida adolecen de un problema heredado tan real como la fibrosis cística o la hemofilia, dice Watson en el reportaje.
El científico, de 75 años de edad, se muestra escéptico de las teorías que atribuyen los problemas de aprendizaje a la pobreza, y afirma que es muy posible que la verdadera causa del bajo nivel o el bajo rendimiento intelectual sea genética. Afirma que "esto hay que corregirlo y los biólogos moleculares tienen la obligación de indentificar los genes que afectan la baja inteligencia o desarrollar terapias genéticas o filtros prenatales que lo impidan. Si uno es realmente estúpido, yo llamaría eso una enfermedad. Si miramos a ese diez por ciento que tiene realmente dificultades, aún en la escuela elemental, ¿cuál es la causa de ello?", se pregunta el científico. Es injusto que haya personas que tengan menos oportunidades, afirma, y propugna el uso de medios genéticos "para mejorar a nuestros hijos". Al mismo tiempo, afirma Watson que "también se puede manipular los genes que influyen en la belleza".
"La gente dirá que sería terrible que hiciéramos bellas a todas las chicas. Pero yo pienso que sería grandioso", sostiene.
Oliver James, psicólogo clínico y escritor, acusa a Watson de pensar en forma demasiado ligera, y afirma que sus ideas son simplemente "ciencia ficción".
Hace 50 años, el 28 de febrero de 1953, Francis Crick entró en un bar de Cambridge, en el Reino Unido, para hacer un anuncio: "Hemos encontrado el secreto de la vida", dijo. Al menos eso fue lo que contó su colaborador y posterior ganador del premio Nobel compartido, James Watson, tiempo después.
Watson y Crick habían encontrado algo que ponía a la humanidad más cerca de una respuesta a la eterna pregunta de cómo es posible la vida: la famosa estructura de "doble hélice" del ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN, un misterio que le quitó el sueño a los científicos por décadas. Watson se vinculó luego con el proyecto del Genoma humano, que intenta descifrar el significado de los millones de unidades de información genética contenidos en el ADN. (Reuters)
El científico, de 75 años de edad, se muestra escéptico de las teorías que atribuyen los problemas de aprendizaje a la pobreza, y afirma que es muy posible que la verdadera causa del bajo nivel o el bajo rendimiento intelectual sea genética. Afirma que "esto hay que corregirlo y los biólogos moleculares tienen la obligación de indentificar los genes que afectan la baja inteligencia o desarrollar terapias genéticas o filtros prenatales que lo impidan. Si uno es realmente estúpido, yo llamaría eso una enfermedad. Si miramos a ese diez por ciento que tiene realmente dificultades, aún en la escuela elemental, ¿cuál es la causa de ello?", se pregunta el científico. Es injusto que haya personas que tengan menos oportunidades, afirma, y propugna el uso de medios genéticos "para mejorar a nuestros hijos". Al mismo tiempo, afirma Watson que "también se puede manipular los genes que influyen en la belleza".
"La gente dirá que sería terrible que hiciéramos bellas a todas las chicas. Pero yo pienso que sería grandioso", sostiene.
Oliver James, psicólogo clínico y escritor, acusa a Watson de pensar en forma demasiado ligera, y afirma que sus ideas son simplemente "ciencia ficción".
Hace 50 años, el 28 de febrero de 1953, Francis Crick entró en un bar de Cambridge, en el Reino Unido, para hacer un anuncio: "Hemos encontrado el secreto de la vida", dijo. Al menos eso fue lo que contó su colaborador y posterior ganador del premio Nobel compartido, James Watson, tiempo después.
Watson y Crick habían encontrado algo que ponía a la humanidad más cerca de una respuesta a la eterna pregunta de cómo es posible la vida: la famosa estructura de "doble hélice" del ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN, un misterio que le quitó el sueño a los científicos por décadas. Watson se vinculó luego con el proyecto del Genoma humano, que intenta descifrar el significado de los millones de unidades de información genética contenidos en el ADN. (Reuters)







