05 Mayo 2002 Seguir en 

Cabe preguntarse si esta conocida novela merece la buena posición que ostenta en la lista de Ramdon House de "Las mejores novelas de todos los tiempos en lengua inglesa". La crítica la recibió con poco entusiasmo, recordando sus comedias de costumbres, cuatro estrenadas simultáneamente en Londres, lo que no impidió que fuera un best seller durante mucho tiempo. Permitiéndole a su autor viajar por todo el mundo y vivir desde 1930 en una cómoda villa del sur de Francia.
Philip Carey, su protagonista, que tiene un pie deforme, hace grandes esfuerzos para sobrellevar su defecto y pasa largos períodos en Londres, Heildelberg, en donde estudia medicina y, sobre todo, en París, donde aprende pintura y música, llevando la vida de un artista. Pretende escapar de la servidumbre de su aceptación pasiva de falsos valores y mantiene su ideal de libertad.
Sometido a la sujeción a los preceptos del cristianismo ortodoxo, las reflexiones a que se entrega en Heildelberg le hacen revalorar la religión, que deja de ser un instrumento de sumisión. Abandona luego sus estudios de medicina tras el amor a una mujer que no le corresponde, sufriendo así otra servidumbre, la de la pasión, al formar parte de un triángulo entre la idealista Fanny, que termina ahorcándose, y la práctica Mildred, con quien decide casarse.
Al final de la novela, el protagonista ha desarrollado su propia "filosofía", tributaria de un modesto estoicismo, que sostiene la carencia de significado de la vida y la inconsistencia de la muerte y le hace perder el temor a servidumbre alguna. Obra esencialmente coloquial, carece de descripciones de paisajes y presenta pocos soliloquios de los protagonistas o reflexiones del autor. No utiliza técnicas entonces novedosas, que los escritores posteriores aplicaron crecientemente, como el monólogo interior, el fluir de la conciencia o la alteración del orden cronológico. Escrita en 1898, la novela fue publicada en 1915, cuando "Ulises" de Joyce, inagotable cantera de novedades estilísticas, aún no había aparecido y recién lo haría en 1923.El autor se ciñe al desarrollo del argumento, como Simenon y Tom Wolfe, que también privilegian la tarea de contar una historia, dejando de lado juicios y cavilaciones. Para Proust, por el contrario, la trama mantiene el orden expositivo, pero lo importante de la obra son las impresiones subjetivas de su protagonista Marcel sobre las personas y los acontecimientos.El relato contiene melodramáticas huidas y amenazas de suicidio, cuyo patetismo, hoy mal considerado, no dificulta la lectura por el interés que suscitan la aguda penetración psicológica del autor y sus inesperadas revelaciones sobre las motivaciones de sus personajes. El relato exhibe una claridad casi francesa, que se acentuará en obras posteriores, incluyendo aquellas en las que interviene el espía inglés Ashenden, otro sosia del autor, que realizó varias misiones para el gobierno inglés.
La habilidad narrativa del autor esconde la sensibilidad de una infancia angustiosa, aludida veladamente en el prólogo de la novela, así como en su "Diario de un novelista", publicado en 1949. Allí explica que la escribió para liberarse de sus atormentadores recuerdos, que desaparecieron cuando se publicó. En ese "Diario", una nota de cuatro líneas suele ser el germen de un cuento o una novela, por ejemplo "Lluvia", "El velo pintado" o "La carta". Además recuerda cuando en una choza en Haití ¡Oh maravilla! descubrió una puerta de madera esculpida por Gauguin, que adquirió por pocos dólares. En suma, una novela cuyo anticuado efectismo es superado por su agudeza psicológica.
(c) LA GACETA
Philip Carey, su protagonista, que tiene un pie deforme, hace grandes esfuerzos para sobrellevar su defecto y pasa largos períodos en Londres, Heildelberg, en donde estudia medicina y, sobre todo, en París, donde aprende pintura y música, llevando la vida de un artista. Pretende escapar de la servidumbre de su aceptación pasiva de falsos valores y mantiene su ideal de libertad.
Sometido a la sujeción a los preceptos del cristianismo ortodoxo, las reflexiones a que se entrega en Heildelberg le hacen revalorar la religión, que deja de ser un instrumento de sumisión. Abandona luego sus estudios de medicina tras el amor a una mujer que no le corresponde, sufriendo así otra servidumbre, la de la pasión, al formar parte de un triángulo entre la idealista Fanny, que termina ahorcándose, y la práctica Mildred, con quien decide casarse.
Al final de la novela, el protagonista ha desarrollado su propia "filosofía", tributaria de un modesto estoicismo, que sostiene la carencia de significado de la vida y la inconsistencia de la muerte y le hace perder el temor a servidumbre alguna. Obra esencialmente coloquial, carece de descripciones de paisajes y presenta pocos soliloquios de los protagonistas o reflexiones del autor. No utiliza técnicas entonces novedosas, que los escritores posteriores aplicaron crecientemente, como el monólogo interior, el fluir de la conciencia o la alteración del orden cronológico. Escrita en 1898, la novela fue publicada en 1915, cuando "Ulises" de Joyce, inagotable cantera de novedades estilísticas, aún no había aparecido y recién lo haría en 1923.El autor se ciñe al desarrollo del argumento, como Simenon y Tom Wolfe, que también privilegian la tarea de contar una historia, dejando de lado juicios y cavilaciones. Para Proust, por el contrario, la trama mantiene el orden expositivo, pero lo importante de la obra son las impresiones subjetivas de su protagonista Marcel sobre las personas y los acontecimientos.El relato contiene melodramáticas huidas y amenazas de suicidio, cuyo patetismo, hoy mal considerado, no dificulta la lectura por el interés que suscitan la aguda penetración psicológica del autor y sus inesperadas revelaciones sobre las motivaciones de sus personajes. El relato exhibe una claridad casi francesa, que se acentuará en obras posteriores, incluyendo aquellas en las que interviene el espía inglés Ashenden, otro sosia del autor, que realizó varias misiones para el gobierno inglés.
La habilidad narrativa del autor esconde la sensibilidad de una infancia angustiosa, aludida veladamente en el prólogo de la novela, así como en su "Diario de un novelista", publicado en 1949. Allí explica que la escribió para liberarse de sus atormentadores recuerdos, que desaparecieron cuando se publicó. En ese "Diario", una nota de cuatro líneas suele ser el germen de un cuento o una novela, por ejemplo "Lluvia", "El velo pintado" o "La carta". Además recuerda cuando en una choza en Haití ¡Oh maravilla! descubrió una puerta de madera esculpida por Gauguin, que adquirió por pocos dólares. En suma, una novela cuyo anticuado efectismo es superado por su agudeza psicológica.
(c) LA GACETA
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