28 Abril 2002 Seguir en 

Según Passet, el mundo no está en crisis sino en mutación, y para afirmarlo dispone de sólidas pruebas, por más que las conclusiones no siempre lo demuestren como su tesis propone. En realidad, lo que está en crisis es la concepción neoliberal, aun aceptando que esta no es tanto elaboración científica del hombre, cuanto un modo de sociedad que en sus condiciones fundamentales responde a su naturaleza. Pero el hombre, se sabe, tiende a crear, como a destruir su propia obra -su capacidad de transformación, se dice así, comporta una amenaza de destrucción- y el neoliberalismo de Passet y de tantos que como él lo combaten, no es sino el liberalismo histórico hecho trizas por sus apóstatas. Aceptado ello, es particularmente interesante recorrer el arsenal de testimonios de este economista nada concesivo y según quien la mutación diagnosticada está anunciando el fin de ese poder maligno de los poderosos, con los que jamás habría estado el genio de Adam Smith.
El poder de unos pocos -simbolizado en el mercado-, que dividiría al mundo de acuerdo con una línea muy precisa y sobre la cual están ellos apretando los botones y, abajo, los sometidos por esa potencia que, aun en crisis, no deja de ser dueña de los recursos. El Norte y el Sur son como una suerte de división geoeconómica que ha llegado a ser un lugar común pero que, en rigor de verdad, contradice también una realidad concluyente: ni Australia, ni Nueva Zelanda, en ese pozo negro del destino neoliberal, forman parte del mundo sometido. Y es que se ha perdido de vista el principio de la razón histórica, y con ello, y en este caso, que la línea del Ecuador es poco menos que un mito que oculta la presencia decisoria de la cultura política anglosajona. Cultura cuya hegemonía en el tiempo ha sido la más influyente después del Imperio Romano.
Seguramente que donde el ensayo de Passet adquiere su mayor vuelo es en el punto en que su tesis de la mutación que sucede a la crisis y hace de la sociedad mundial una realidad nueva, aborda el fenómeno de la información mediante la informática. Y es que, si bien el revolucionario instrumento es todavía y también parte del poder neoliberal, constituye por naturaleza la vía hacia un "planeta más solidario". Una solidaridad donde el Estado tendría mayor presencia. El ordenador, advierte inteligentemente el autor, está vinculado al concepto de estructuración y de construcción que caracteriza al movimiento del universo, y marcaría el origen de una nueva creación que sucede a la sociedad en degradación. El autor de "La ilusión neoliberal" ha sentido la necesidad de aclarar que su ensayo no está vinculado a asociación alguna, si bien afirma su compromiso con militantes en sus controversiales y críticas ideas.
(c) LA GACETA
El poder de unos pocos -simbolizado en el mercado-, que dividiría al mundo de acuerdo con una línea muy precisa y sobre la cual están ellos apretando los botones y, abajo, los sometidos por esa potencia que, aun en crisis, no deja de ser dueña de los recursos. El Norte y el Sur son como una suerte de división geoeconómica que ha llegado a ser un lugar común pero que, en rigor de verdad, contradice también una realidad concluyente: ni Australia, ni Nueva Zelanda, en ese pozo negro del destino neoliberal, forman parte del mundo sometido. Y es que se ha perdido de vista el principio de la razón histórica, y con ello, y en este caso, que la línea del Ecuador es poco menos que un mito que oculta la presencia decisoria de la cultura política anglosajona. Cultura cuya hegemonía en el tiempo ha sido la más influyente después del Imperio Romano.
Seguramente que donde el ensayo de Passet adquiere su mayor vuelo es en el punto en que su tesis de la mutación que sucede a la crisis y hace de la sociedad mundial una realidad nueva, aborda el fenómeno de la información mediante la informática. Y es que, si bien el revolucionario instrumento es todavía y también parte del poder neoliberal, constituye por naturaleza la vía hacia un "planeta más solidario". Una solidaridad donde el Estado tendría mayor presencia. El ordenador, advierte inteligentemente el autor, está vinculado al concepto de estructuración y de construcción que caracteriza al movimiento del universo, y marcaría el origen de una nueva creación que sucede a la sociedad en degradación. El autor de "La ilusión neoliberal" ha sentido la necesidad de aclarar que su ensayo no está vinculado a asociación alguna, si bien afirma su compromiso con militantes en sus controversiales y críticas ideas.
(c) LA GACETA
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