24 Marzo 2002 Seguir en 

El doctor Baumann, profesor en la Universidad de Amsterdam, ha concebido este libro en el marco de sus cursos de Antropología, desarrollados en ese centro académico y en otros de Inglaterra y de Estados Unidos.
El problema que el doctor Baumann enfrenta -y al que confiere el carácter de enigma- es el de cómo resultaría posible una sociedad verdaderamente multicultural, que no se redujera, al modo de muchas existentes, a un mero mosaico de culturas forzadas a una no querida vecindad, situación esta que no excluye conflictos capaces de llegar a la violencia armada.
El doctor Baumann examina prolijamente tres factores que juzga constitutivos del problema, y que, al mismo tiempo, son otros tantos escenarios en que aquel se manifiesta, a saber: el estado-nación, la etnicidad y la religión. (Considera sólo el Islam, por razones que justifica en el texto.) Advierte que cada uno de esos factores obra como una fuente de identidad, y que la que resulta de su "funcionamiento" posee un significado distinto de la que surge de las dos restantes. En cada caso, quedan definidos "sujetos" -individuales y colectivos- diferentes, enfrentados a oponentes diversos. Estima, además, que esos factores pueden situarse como los vértices de un triángulo cuyo centro es precisamente lo que se llama cultura.
El enigma multicultural podría resolverse, según el doctor Baumann, si en vez de una concepción esencialista de la cultura -y del estado-nación, de la raza y de la religión- que propende a cristalizarlos en entidades inmutables y absolutas, primase -y este es el desafío lanzado a los educadores- una concepción "procesual" de esos elementos, de suerte que el desarrollo en el tiempo de cada uno de ellos envolviera el de los demás, y así pudiera llevarlo -como quien dice- en su corazón, con lo que los ruidos de guerra cederían su lugar a los acordes del diálogo.
La prosa que compone el libro es áspera y desgarbada, como cuadra a la profesión de su autor. (No sería extraño que esos rasgos se hubieran comunicado a las líneas de este comentario.)
La redacción del libro, por otra parte, es notoriamente previa al 11 de setiembre de 2001.
(c) LA GACETA
El problema que el doctor Baumann enfrenta -y al que confiere el carácter de enigma- es el de cómo resultaría posible una sociedad verdaderamente multicultural, que no se redujera, al modo de muchas existentes, a un mero mosaico de culturas forzadas a una no querida vecindad, situación esta que no excluye conflictos capaces de llegar a la violencia armada.
El doctor Baumann examina prolijamente tres factores que juzga constitutivos del problema, y que, al mismo tiempo, son otros tantos escenarios en que aquel se manifiesta, a saber: el estado-nación, la etnicidad y la religión. (Considera sólo el Islam, por razones que justifica en el texto.) Advierte que cada uno de esos factores obra como una fuente de identidad, y que la que resulta de su "funcionamiento" posee un significado distinto de la que surge de las dos restantes. En cada caso, quedan definidos "sujetos" -individuales y colectivos- diferentes, enfrentados a oponentes diversos. Estima, además, que esos factores pueden situarse como los vértices de un triángulo cuyo centro es precisamente lo que se llama cultura.
El enigma multicultural podría resolverse, según el doctor Baumann, si en vez de una concepción esencialista de la cultura -y del estado-nación, de la raza y de la religión- que propende a cristalizarlos en entidades inmutables y absolutas, primase -y este es el desafío lanzado a los educadores- una concepción "procesual" de esos elementos, de suerte que el desarrollo en el tiempo de cada uno de ellos envolviera el de los demás, y así pudiera llevarlo -como quien dice- en su corazón, con lo que los ruidos de guerra cederían su lugar a los acordes del diálogo.
La prosa que compone el libro es áspera y desgarbada, como cuadra a la profesión de su autor. (No sería extraño que esos rasgos se hubieran comunicado a las líneas de este comentario.)
La redacción del libro, por otra parte, es notoriamente previa al 11 de setiembre de 2001.
(c) LA GACETA
Lo más popular






