24 Marzo 2002 Seguir en 

En los años veinte, dos inmigrantes italianos anarquistas, Nicolás Sacco y Bartolomeo Vanzetti, fueron acusados, en los Estados Unidos, del asalto a una lavandería y de la muerte de un guardia. La acusación era falsa, pero la justicia del establishment quería dar una lección ejemplar e imponer disciplina, por el terror, a una clase obrera que trabajaba hasta doce horas por día y recibía una paga miserable. Eran los años del capitalismo salvaje que terminó en el viernes negro, con el estruendoso derrumbe de la Bolsa y el comienzo de una larga depresión de la cual Franklin Delano Roosevelt se encargó de sacar al país en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial.
Sacco y Vanzetti fueron enviados a la silla eléctrica luego de un largo proceso que conmovió al mundo. En casi todas las ciudades se realizaron grandes mítines y corrieron ríos de tinta en defensa de los inocentes.
Mauricio Kartum ha subtitulado a esta obra "Dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso" y en un breve prólogo nos enumera todas las fuentes que debió consultar: desde las novelas de Upton Sinclair y Howard Fast hasta los trabajos de Diego Abad de Santillán, Gregorio Selser, la Transcripción del Juicio y Subsecuentes Procedimientos, hasta los documentos publicados en Montevideo por Acción Directa y las notas y los estudios existentes en la Biblioteca "José Ingenieros" y en la Federación Libertaria Argentina.
La gran virtud de esta pieza es, sin lugar a duda, la utilización del espacio escénico. Dividida en numerosos cuadros, se desarrolla en diversas alturas, lo cual da obligadamente a la pieza un ritmo cinematográfico y una especie de efecto de distanciamiento. Lo primero borra mucho del maniqueísmo obligado que se desprende de los hechos históricos, todo lo cual he podido comprobar en las dos puestas que he visto: la de Jaime Kogan (1991) y la de Rafael Nofal con el Teatro Estable de la Provincia de Tucumán (1995).
La edición de esta obra se completa con un Apéndice de Jorge Dubatti, en el cual se incluyen una noticia biográfica del autor, la ubicación de su obra en el panorama del teatro argentino contemporáneo y una entrevista en la cual Kartum explica su método de trabajo.
(c) LA GACETA
Sacco y Vanzetti fueron enviados a la silla eléctrica luego de un largo proceso que conmovió al mundo. En casi todas las ciudades se realizaron grandes mítines y corrieron ríos de tinta en defensa de los inocentes.
Mauricio Kartum ha subtitulado a esta obra "Dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso" y en un breve prólogo nos enumera todas las fuentes que debió consultar: desde las novelas de Upton Sinclair y Howard Fast hasta los trabajos de Diego Abad de Santillán, Gregorio Selser, la Transcripción del Juicio y Subsecuentes Procedimientos, hasta los documentos publicados en Montevideo por Acción Directa y las notas y los estudios existentes en la Biblioteca "José Ingenieros" y en la Federación Libertaria Argentina.
La gran virtud de esta pieza es, sin lugar a duda, la utilización del espacio escénico. Dividida en numerosos cuadros, se desarrolla en diversas alturas, lo cual da obligadamente a la pieza un ritmo cinematográfico y una especie de efecto de distanciamiento. Lo primero borra mucho del maniqueísmo obligado que se desprende de los hechos históricos, todo lo cual he podido comprobar en las dos puestas que he visto: la de Jaime Kogan (1991) y la de Rafael Nofal con el Teatro Estable de la Provincia de Tucumán (1995).
La edición de esta obra se completa con un Apéndice de Jorge Dubatti, en el cual se incluyen una noticia biográfica del autor, la ubicación de su obra en el panorama del teatro argentino contemporáneo y una entrevista en la cual Kartum explica su método de trabajo.
(c) LA GACETA
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