Secuestraron un trasmallo de 500 metros en la cola de El Cadillal

La enorme red era utilizada por pescadores furtivos que, cuando vieron que los agentes se acercaban, escaparon hacia el monte.

PELIGRO. La red puede producir graves daños en la fauna ictícola.(LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI)
PELIGRO. La red puede producir graves daños en la fauna ictícola.(LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI)
05 Abril 2007
La Policía les asestó un nuevo golpe a los pescadores furtivos. Personal de Lacustre se incautó ayer a la madrugada de un trasmallo de por lo menos 500 metros que había sido instalado en la cola de El Cadillal.
En un operativo dirigido por el comisario Roque Osores, los uniformados detectaron que desconocidos habían instalado la red en la desembocadura del río Tapia. Cuando los pescadores advirtieron la presencia policial, huyeron por los montes, por lo que no pudieron ser capturados.
El trasmallo es una red horizontal que se coloca en aguas pocos profundas. Su utilización está prohibida en aguas dulces, ya que genera un importante daño en la fauna ictícola. Estos instrumentos, en su mayoría, están hechos con sistemas rudimentarios y se utilizan hasta bolsas de red para comercializar cebolla para su confección.
Hace menos de un mes, personal de la Policía Ecológica había secuestrado un trasmallo de 1.500 metros en un paraje conocido como Los Cercos, en la cola del Frontal. "El secuestro fue importante porque entorpecimos el trabajo de los pescadores furtivos", indicó el subcomisario Marcelo Antonio Godoy, jefe de la Policía Ecológica.
El titular de la fuerza que lucha contra este tipo de delitos confirmó que existe una organización. Según sus sospechas, personas, en su mayoría santiagueños, se dedican a la pesca furtiva en el Frontal. Estos venden sus productos a tucumanos que comercializan los pescados de manera ilegal. "Este negocio se incrementa en Semana Santa, cuando aumenta el consumo de pescado", aseguró el comisario Godoy.
El titular de la Policía Ecológica informó que en menos de un mes secuestraron 800 sábalos, lo que representa más de 1.500 kilos en mercadería. También secuestraron bogas, dorados y tarariras. "En el este de la provincia concretamos la mayor cantidad de secuestros. La mayoría de las piezas habían sido capturadas en el Frontal y en los ríos Marapa y Gastona", indicó el subcomisario. Godoy reconoció que el accionar de los pescadores furtivos se ve favorecido por la falta de guardapescas. "Lamentablemente, no hay gente que evite la pesca furtiva. Si esos controles existieran, no tendríamos que estar tratando de cortar el circuito de comercialización", indicó.
El comisario indicó que todo lo que secuestran va a parar a la Dirección de Recursos Renovables. "Ellos son los que tienen la autoridad. A los acusados no se los detiene, sino que se les fijan multas que llegan hasta los $ 3.000 si son encontrados culpables", concluyó Godoy.

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