05 Abril 2007 Seguir en 
Un rápido asalto sorprendió a los vecinos y comerciantes de la zona de la Casa Histórica ayer a la mañana, cuando dos delincuentes armados ingresaron en un locutorio ubicado en la esquina de Congreso y Crisóstomo Alvarez, y robaron más de $ 10.000, tarjetas telefónicas y varios celulares.
Poco antes de las 9, un ruido metálico interrumpió el silencio en el local. El recepcionista levantó la mirada para ver de qué se trataba, pero no llegó a ver las caras de los ladrones que, apuntándole a la cabeza, le ordenaban que se tirara al suelo.
"Empezaron a revolver todos los cajones y las repisas, de donde sacaron las tarjetas y los teléfonos móviles", comentó el encargado del negocio, Juan Pablo Barrera. "Como aquí también funciona un centro de pago rápido (de servicios) robaron además alrededor de $ 10.000 en efectivo", agregó el comerciante.
Indignado, Barrera aseguró que el de ayer fue uno de los tantos atracos que se cometen a diario en la zona, pese a que está a escasos metros de la Casa Histórica, la zona turística más transitada de la ciudad. "La vigilancia es esporádica: un día están, el otro no. La tarea de la Patrulla Urbana es ineficiente: los policías se la pasan hablando entre ellos en vez de controlar", se quejó. Según manifestó el comerciante, nadie en la zona está exento del peligro. "Hoteles, turistas y comercios: todos han sido víctimas de los asaltantes. Con tanta inseguridad me dan ganas de dejar este negocio", remató Barrera, con gesto resignado.
Paola Suárez, empleada de una tienda de dulces ubicada enfrente de la Casa Histórica, coincidió con el comerciante y agregó que las mecheras y los punguistas abundan en la zona. "Las víctimas preferidas son los turistas: los ven con tantas cámaras y alhajas que enseguida los atacan", relató.
Noemí Ponce, empleada de un negocio de artesanías ubicado en la misma cuadra donde ocurrió el asalto dijo que la zona es insegura, pero remarcó que no es una falla de los policías, sino que de no hay suficientes vigilantes para cubrir el área. "Un solo guardia debe caminar de esquina a esquina, controlando lo que sucede en cada local. No puede pretenderse que esté atento a todo. La culpa no es de ellos sino de sus jefes, que no destinan más personal y presupuesto", opinó.
Poco antes de las 9, un ruido metálico interrumpió el silencio en el local. El recepcionista levantó la mirada para ver de qué se trataba, pero no llegó a ver las caras de los ladrones que, apuntándole a la cabeza, le ordenaban que se tirara al suelo.
"Empezaron a revolver todos los cajones y las repisas, de donde sacaron las tarjetas y los teléfonos móviles", comentó el encargado del negocio, Juan Pablo Barrera. "Como aquí también funciona un centro de pago rápido (de servicios) robaron además alrededor de $ 10.000 en efectivo", agregó el comerciante.
Indignado, Barrera aseguró que el de ayer fue uno de los tantos atracos que se cometen a diario en la zona, pese a que está a escasos metros de la Casa Histórica, la zona turística más transitada de la ciudad. "La vigilancia es esporádica: un día están, el otro no. La tarea de la Patrulla Urbana es ineficiente: los policías se la pasan hablando entre ellos en vez de controlar", se quejó. Según manifestó el comerciante, nadie en la zona está exento del peligro. "Hoteles, turistas y comercios: todos han sido víctimas de los asaltantes. Con tanta inseguridad me dan ganas de dejar este negocio", remató Barrera, con gesto resignado.
Paola Suárez, empleada de una tienda de dulces ubicada enfrente de la Casa Histórica, coincidió con el comerciante y agregó que las mecheras y los punguistas abundan en la zona. "Las víctimas preferidas son los turistas: los ven con tantas cámaras y alhajas que enseguida los atacan", relató.
Noemí Ponce, empleada de un negocio de artesanías ubicado en la misma cuadra donde ocurrió el asalto dijo que la zona es insegura, pero remarcó que no es una falla de los policías, sino que de no hay suficientes vigilantes para cubrir el área. "Un solo guardia debe caminar de esquina a esquina, controlando lo que sucede en cada local. No puede pretenderse que esté atento a todo. La culpa no es de ellos sino de sus jefes, que no destinan más personal y presupuesto", opinó.
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