"El país está preparado para resistir"

El economista Juan José Llach dijo que las circunstancias externas son muy favorables para la Argentina. Demanda de los productos regionales.

A SOLAS. Llach habló con LA GACETA, antes de su disertación.   LA GACETA / JOSE NUNO A SOLAS. Llach habló con LA GACETA, antes de su disertación. LA GACETA / JOSE NUNO
23 Marzo 2007
“Desde el punto de vista macroeconómico, la Argentina está muy bien preparada para resistir una eventual crisis externa, si se produjera en el corto plazo, porque no se depende de la entrada de capitales como antes. Pero la solidez macroeconómica aparece un poco comprometida por las distorsiones de precios y por la inflación, que creo que son el gran problema argentino”. Optimista, el economista Juan José Llach opina que el desarrollo de Asia y de los otros países emergentes es muy positivo para la Argentina, dado que este fenómeno “tiene un gran impacto en la demanda de casi todas las producciones regionales de nuestro país”.
Llach disertó ayer en el marco de la “Jornada Agropecuaria NOA 2007”, en la Sociedad Rural de Tucumán. Estimó que la onda de crecimiento mundial podría durar muchos años, pero aclaró que en el horizonte cercano “hay nubarrones por todo lo que es el proceso de ajuste en Estados Unidos, por la desaceleración de esa economía, que indudablemente tendrá un impacto en 2007 y parte de 2008”.
“La gran pregunta es si nuestro país está aprovechando bien o lo suficiente la onda de crecimiento mundial, y yo respondería que a medias. Aparecieron conflictos entre el consumo interno y la exportación, a los cuales no se les encuentra todavía una solución adecuada. Por eso, se debió recurrir a todo tipo de restricciones a las exportaciones, y ahora se está tratando de montar un sistema de subsidios al consumo interno de alimentos”, remarcó. Subrayó que la Argentina debería tener un buen sistema de subsidios al consumo interno de alimentos, y al mismo tiempo liberar la exportación.

Postergaciones
El experto sostuvo que el problema de la inflación, a mediano y largo plazo, se resolvería con mayor inversión. “Este año la economía crecerá fácilmente entre un 7,5% y un 8%. La verdadera inflación de Argentina está más cerca de un 15% anual, y quedará una agenda de problemas muy importante para el próximo gobierno, que económicamente son manejables, pero políticamente son difíciles, porque hay que tomar decisiones que no son muy populares”, recalcó.
Reveló que las próximas autoridades nacionales se verán obligadas a atender todo lo relacionado con energía y servicios públicos. “En estos rubros, la Argentina está con niveles de precios muy distintos a los internacionales, que se están resolviendo vía subsidios, que este año llegarán a los U$S 7.000 millones sólo para energía, transporte, etcétera”, destacó. “A eso -añadió Llach-, habría que agregarle el fondo de U$S 500 millones para el subsidio al consumo interno de alimentos, y eso es algo que no puede durar para siempre. Genera muchos desequilibrios e insuficiente oferta, y Argentina corre el riesgo de comerse los U$S 6.000 millones de exportaciones netas del complejo energético, que en tres o cuatro años pueden llegar a cero si seguimos así”. Reiteró que, por ser este un año electoral, “todos estos problemas se van a postergar para después de las elecciones”.



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