Betty fue vista por última vez el 31 de julio, cuando descendió de un ómnibus en la esquina de Lavalle y Alem, mientras se dirigía a su trabajo en el colegio Padre Roque Correa. La fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, ya pidió la elevación a juicio de la causa, acusando por homicidio agravado a las ex novicias Susana Acosta y Nélida Fernández, ex compañeras de la víctima. Además el hermano de esta última, Luis Fernández, se encuentra prófugo y la Nación ofrece $ 100.000 a quien brinde información fehaciente que permita su captura. El martes a la noche, varios chicos estaban jugando en la zona de Arenales, un sitio ubicado a unos ocho kilómetros hacia el este de la ruta 9, en Leales. Por allí pasa un ancho canal de desagüe, que según los lugareños, creció muchísimo durante las tormentas de enero. Los chicos hicieron el macabro descubrimiento. Casi debajo de un puente que cruza el canal había un cráneo perfectamente conservado junto a la mandíbula. Asustados, corrieron a comunicarle la novedad a Carlos Flores, el encargado de una de las fincas de la zona. "Cuando yo llegué, vi que efectivamente había un cráneo. Tenía la mandíbula salida. Empecé a vadear el canal, y encontré más huesos, por lo que llamé a la Policía", indicó Flores. Ya en medio de la oscuridad, llegaron policías de la Regional Este, al mando de los comisarios José Reynaldo Carrizo, Heberto Cortez y Héctor Cheín, quienes le comunicaron lo sucedido a la fiscal Adriana Giannoni, que ordenó que la zona sea vallada para que con la luz del día comiencen a trabajar los peritos.
Peritajes
A las 9 de ayer, la fiscal, la secretaria Norma Díaz Volachec y el ayudante fiscal Carlos Bustos Morón, más personal de la Policía Científica, comenzaron su trabajo en la zona. Los técnicos lograron recuperar casi todo el cadáver. El esqueleto (sin el cráneo) estaba enterrado en el barro, bajo las aguas del canal. A unos 70 metros al norte estaba la cabeza.
Según trascendió, los peritos sospechan que en realidad el cuerpo fue arrastrado por la correntada, y que finalmente quedó depositado en ese lugar, por lo que, prima facie, se descartaría que haya sido arrojado allí. A simple vista, además, por lo menos en el cráneo no había signos de violencia. Tampoco se encontraron restos de ropas o de otros elementos que pudiera haber llevado la persona.
Anoche se había determinado que se traba de una persona de entre 45 y 50 años, que tenía la dentadura completa y sin arreglos. Este es uno de los detalles que permitiría descartar que se trata de Betty ya que, según su propia hermana Liliana, la docente tenía piezas dentarias postizas. Sin embargo y al mismo tiempo, la muerte dataría entre seis y ocho meses, o sea más o menos el tiempo que lleva desaparecida la maestra. También tendrían una altura similar (aproximadamente 1,70 metro). Por orden de la fiscal, se realizará igualmente un estudio de ADN (a partir de la médula de los huesos) para terminar de descartar que se trate de la docente. Los investigadores en ese sentido recordaron que ya se habían realizado operativos en la zona para tratar de dar con Betty, sobre todo por un trascendido que indicaba que Luis Fernández era propietario de una finca en la zona.
Identificar a la persona fallecida será más complicado, ya que no hay con quién hacer un estudio comparativo genético que determine su nombre. Por eso se ordenó hacer un relevamiento de las personas denunciadas como desaparecidas.
En la búsqueda de Betty
El lunes 17 de setiembre durante un allanamiento realizado en la casa de una de las hermanas de Susana Acosta, ubicada en el barrio Marti Coll, se encontraron restos óseos enterrados en el terreno. Eran huesos de animales.
El jueves 23 de noviembre se realizó otro allanamiento, fue en un predio ubicado en calle Miguel Lillo al 1.900, donde los investigadores encontraron más huesos. En ese momento se informó que el terreno pertenecía a un familiar de una de las ex novicias. También se trataba de huesos de animales. Una vecina había dicho que un familiar de Acosta había sido visto por la zona, enterrando algo.

El 30 de noviembre, otra vez en el predio ubicado en Miguel Lillo al 1.900, un grupo de chicos encontró lo que en un principio se creyó que era una mano. Sin embargo posteriormente se determinó que eran restos un animal.
El 6 de diciembre personal policial recibió una información acerca de que en un monte ubicado a la vera de la avenida Perón, en una zona conocida como Ciudad Oculta, había un cadáver.
Los peritos determinaron que efectivamente en el lugar, en medio de los matorrales, había un cráneo humano, además de otras partes de un cadáver y restos de ropa. Hasta el momento no se determinó era quién es el cuerpo.
El 24 de enero, esta vez en la zona de Los Vallistos, se encontraron nuevamente restos óseos. El fiscal Guillermo Herrera recibió un informe en el que le indicaban que eran huesos de mujer que tendrían una antigüedad de entre cuatro y cinco años.







