Los creadores de la animación con plastilina

En Mar del Plata estuvieron los directores de "Pollitos en fuga". Dos viejos amigos que se iniciaron cuando eran adolescentes. "El gran reto es mostrar que los muñecos piensan y que tienen alma".

DUO EXITOSO. David Sproxton y Peter Lord posaron para la cámara de LA GACETA luego de la clase magistral. LA GACETA / ANTONIO FERRONI (ENVIADO ESPECIAL)
DUO EXITOSO. David Sproxton y Peter Lord posaron para la cámara de LA GACETA luego de la clase magistral. LA GACETA / ANTONIO FERRONI (ENVIADO ESPECIAL)
18 Marzo 2007
Mar del Plata. (Enviado especia, Juan Carlos di Lullo).- Los británicos Peter Lord y David Sproxton son titulares de la empresa Aardman Animation y estuvieron en esta ciudad en el Festival de Cine, para participar del ciclo Animación Internacional que comandaron Carlos Loiseau (Caloi) y María Ramírez.
También dieron una clase magistral, a la que asistió LA GACETA sobre sus trabajos. Famosos en el mundo entero y seguramente millonarios gracias a la serie “Wallace & Gromit” y la película “Pollitos en fuga”, ambos fueron invitados por el British Counsil Argentina.
Campechanos, informales y locuaces -sobre todo Lord-, estos dos compañeros del colegio secundario hablaron sobre sus principios e inquietudes al principio de sus actividades.
“En más de un sentido estoy más orgulloso del ambiente que se ha creado en los estudios Aardman que de los premios que nuestras películas han ganado”, afirmó Lord cuando inició su conferencia, contando luego que actualmente allí trabajan más de 10 directores que realizan productos muy distintos.
Luego comentó con mucho humor una serie de fotografías en las que aparece junto con David Sproxton recibiendo una medalla de manos de la reina Isabel II. “Hemos sido nombrados ‘Commanders of the British Empire’; así que si tienen algún problema, vengan a hablar con nosotros dos”.

Talento y suerte
Hablando de los comienzos de su carrera, dijo que Sproxton y él, a los 17 años, consiguieron financiación para hacer su primera animación. “Siempre pienso que se necesita talento, se necesita sentido de la oportunidad, y se necesita suerte para tener éxito; también un poco de nepotismo, ya que la financiación que conseguimos para hacer el corto animado por parte de la BBC se debió a que allí trabajaba el padre de David”.
Con respecto a sus obras, Lord precisó: “al trabajar con el método de animación cuadro a cuadro de figuras de plastilina el realizador debe combinar sus habilidades como animador y como escultor; y si se tiene la paciencia y la energía suficientes, las posibilidades de expresión de los personajes son infinitas, porque el material permite hacer casi todo lo que uno se pueda imaginar”, describió. “Creo que la forma de trabajar en la animación cuadro a cuadro no ha variado mucho con los años: el animador sigue teniendo ese contacto manual directo con los personajes de plastilina. Lo que ha cambiado es que hoy, con el video, se puede revisar inmediatamente el material; cuando se trabajaba en película, había que esperar al día siguiente a que el laboratorio revelara las tomas y recién comprobar si lo que se había filmado servía o no”, analizó. “En los viejos tiempos había que mantener la concentración y mirar todo el tiempo a los muñecos, porque al no poder revisar el material, la continuidad de la escena estaba sólo en la cabeza del animador; hoy se pueden fragmentar las escenas porque el video permite observar inmediatamente lo que se ha realizado”.

Más complejos
Más adelante afirmó que “los avances técnicos no permiten ganar tiempo en la realización de las escenas; los muñecos son más complejos y hay más detalles, de modo que si antes se podían completar unos 20 segundos de animación en cada jornada de trabajo, hoy se pueden hacer dos segundos por día si se trata de una película, y tal vez unos seis si es un filme para la televisión”
Lord sostuvo posteriormente que “hay que tener mucha confianza para pensar que un trocito de plastilina se va a ver bien en la pantalla grande”. En ese sentido precisó que “un momento importante para el estudio fue cuando se convencieron de que la animación cuadro por cuadro no era aburrida para el gran público”.
“Porque en definitiva, el problema no es el movimiento de los personajes, aunque cuesta mucho trabajo; el gran reto es mostrar que los muñecos piensan, que tienen alma, para que el público no los vea como simples objetos animados”.

Los comienzos
Sproxton, por su parte, sostuvo que “empezamos a hacer animación antes de empezar a amar la animación. Era un experimento que nos ocupaba las tardes, algo con lo cual jugar... Pete venía de una escuela de Australia bastante experimental y yo había estudiado en una más tradicional. Lo que hacíamos era sacar fotos y escribir historias parecidas y por casualidad terminamos por ser compañeros de banco. Y él era una corriente inexorable de creatividad para mí. En todo momento se salía de lo establecido y en perspectiva yo estaba interesado en el proceso de la fotografía y un día decidimos usar las cámaras, echamos mano a sus dibujos y escribimos historias, pero las primeras cosas que hicimos eran pavaditas”.

Espontaneidad
Cuando se les preguntó en qué momento decidieron trabajar con plastilina, Lord respondió que sus trabajos eran convencionales al principio, “hasta que un día habíamos visto en la tele un trabajo de animación italiano con plastilina y nos pareció una idea muy buena e hicimos algo plano, con la masa achatada, algo que se transformaba, y nos dio una muy buena sensación” . “Nos dimos cuenta de que la animación con esas características era mucho más espontánea, mucho más divertida que la animación dibujada, que era un trabajo muy laborioso”.
Finalmente admitieron que “tuvimos la suerte de que los productores de un video de Peter Gabriel se interesaran en el estudio y nos convocaran para trabajar bajo la dirección de Steve Johnson; fueron dos semanas en las que dedicamos todas las energías para un trabajo que nos dio popularidad”.












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