LA GACETA / HECTOR PERALTA
28 Febrero 2007 Seguir en 

Está alejado de la política. No obstante, aún recuerda aquellos años en que, tras la vuelta de la democracia, cada vez que el gobernador iba a abrir el período de sesiones ordinarias del Poder Legislativo, entonces bicameral, era una fiesta cívica. “Luego de tantos años de proscripción, los discursos nos parecían memorables y emocionantes”, aseguró ayer a LA GACETA el justicialista Miguel Nazur (foto), que presidió la ex Cámara de Diputados entre 1985 y 1987.
Con la tranquilidad que lo caracteriza, el también ex ministro de Gobierno comenta que los tres bloques que entonces funcionaban (el PJ, el radical y Vanguardia Federal) esperaban con mucha expectativa el día en que el gobernador, ante la asamblea legislativa, rendía cuentas de su año de gestión anterior y de lo que proyectaba para el próximo. “Es un acto importantísimo; en el orden nacional, basta recordar los planes quinquenales anunciados por Juan Domingo Perón”, rememoró.
Nazur no quiere sumergirse en las coyuntura. Prefiere hablar del pasado. “Institucionalmente, pese a las diferencias de criterios que existían acerca de muchas cuestiones, teníamos una actitud muy respetuosa entre los poderes. Eramos parte del gobierno”, destacó.
Con la tranquilidad que lo caracteriza, el también ex ministro de Gobierno comenta que los tres bloques que entonces funcionaban (el PJ, el radical y Vanguardia Federal) esperaban con mucha expectativa el día en que el gobernador, ante la asamblea legislativa, rendía cuentas de su año de gestión anterior y de lo que proyectaba para el próximo. “Es un acto importantísimo; en el orden nacional, basta recordar los planes quinquenales anunciados por Juan Domingo Perón”, rememoró.
Nazur no quiere sumergirse en las coyuntura. Prefiere hablar del pasado. “Institucionalmente, pese a las diferencias de criterios que existían acerca de muchas cuestiones, teníamos una actitud muy respetuosa entre los poderes. Eramos parte del gobierno”, destacó.
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