25 Febrero 2007 Seguir en 
Jóvenes o adultos; con proactividad plena o con experiencia. La demanda de las empresas tucumanas, por lo general, tiende a combinar esos dos factores. Aunque en los hechos aparecen como el agua y el aceite, es la tendencia del mercado.
Los jóvenes de entre 18 y 29 años no tienen una dilatada experiencia, ya que muchos de ellos están aún atravesando una etapa de formación educativa. En otros casos, la falta de un perfil de referencia sobre su productividad o sobre sus pretensiones económicas llevan al empleador a descartarlos como potenciales candidatos a ocupar un puesto.
Estos prejuicios o estas tendencias del mercado de trabajo se reflejan en los números proporcionados a LA GACETA por la Dirección Provincial de Estadística. En el Gran San Miguel de Tucumán, el problema del desempleo afecta con más fuerza a unos 24.600 habitantes de entre 18 y 29 años del total de 37.000 personas sin trabajo. En esa franja etaria se concentran aquellos que buscan el primer empleo y son los que más expuestos están a la rotación del trabajo. Así, muchas empresas prefieren no asumir lo que consideran un alto costo de selección de recursos humanos y, posteriormente, de entrenamiento.
En una economía en pleno crecimiento, los tomadores de empleo buscan la experiencia en puestos calificados. Por esa razón, en las mediciones estadísticas las personas de entre 30 y hasta 50 años no son tan afectadas por la desocupación. Están en el umbral de la experiencia, definen los expertos en recursos humanos.
Las cifras del mercado
Desde el Estado se buscaron distintas alternativas para que, junto con el sector privado, se reviertan los indicadores de desocupación en Tucumán. Ante el auge de la actividad de la construcción, la Secretaría de Planeamiento lanzó cursos de capacitación en oficios, con el fin de llevar mano de obra calificada a las empresas constructoras, que demandaba calificación.
Los cursos se extendieron hacia otras áreas como Turismo (mozos y camareras, mucamas, mantenimiento hotelero o coordinador turístico); gastronomía (panadería, pizzería, repostería, ayudante de cocina), auxiliar administrativo, jardinería y artesanías. Se generaron oportunidades de capacitación.
Por otro lado se analizó el comportamiento del mercado de trabajo frente a los jóvenes. Un trabajo encarado por el director de Estadística, José Luis Ruiz, posibilitó determinar un perfil del joven desocupado.
Así, por ejemplo, se llegó a las siguientes conclusiones:
Un 30% de los jóvenes que trabajaron alguna vez respondió que debió dejar ese puesto por haber sido temporario o estacional. Casi el 47% trabajó un plazo no mayor a tres meses.
Otro 16,5% contestó que fue despedido o cerró la empresa.
El resto afirmó que dejó de trabajar porque le pagaban poco o porque eran malas las condiciones laborales y hasta porque tuvieron motivos personales para hacerlo.
Desmotivación y migración
La desmotivación entre los jóvenes para ingresar al mercado de trabajo tiene que ver con el tiempo que le demandó buscar y hasta no conseguir el objetivo. Según el trabajo de Estadística, un 28% de los 24.600 jóvenes desocupados busca un empleo desde hace más de un año y otro 27% lo hizo en un período de entre uno a tres meses.
Lo que llama la atención en el informe oficial es que el 28,6% de los jóvenes desocupados tiene un nivel de estudio universitario, aunque cerca de un millar lo completaron y otros 8.000 o están cursando o abandonaron carreras en las distintas facultades de Tucumán.
Esa es una de las potenciales razones por las cuales se produce una migración intelectual a otros países, en la que los jóvenes graduados buscan mejores perspectivas laborales y, por sobre todo, de calidad de vida.
A partir del jueves se establecerá si el trabajo coordinado entre el sector público y las empresas puede llevar una esperanza a unos 5.000 jóvenes desocupados de Tucumán. Ese día se establecerán cuántos puestos ofrecieron las empresas tucumanas a los desocupados que no tienen experiencia laboral.
El Programa de Entrenamiento para el Trabajo es una herramienta que brinda a los habitantes de entre 18 y 25 años la oportunidad de mostrar toda su capacidad, en un plazo de seis meses. En ese tiempo, el beneficiario recibe capacitación y también un sueldo mensual de $ 500. Se trata de una oportunidad de volcar, en muchos casos, los conocimientos adquiridos a través del estudio con las necesidades del mercado laboral. De tal modo de reclutar, cada vez más, a los "jóvenes adultos". Una tendencia que debe ser reforzada para que los jóvenes dejen de ser el 66,6% del total de desocupados que existen en el Gran San Miguel de Tucumán.
Los jóvenes de entre 18 y 29 años no tienen una dilatada experiencia, ya que muchos de ellos están aún atravesando una etapa de formación educativa. En otros casos, la falta de un perfil de referencia sobre su productividad o sobre sus pretensiones económicas llevan al empleador a descartarlos como potenciales candidatos a ocupar un puesto.
Estos prejuicios o estas tendencias del mercado de trabajo se reflejan en los números proporcionados a LA GACETA por la Dirección Provincial de Estadística. En el Gran San Miguel de Tucumán, el problema del desempleo afecta con más fuerza a unos 24.600 habitantes de entre 18 y 29 años del total de 37.000 personas sin trabajo. En esa franja etaria se concentran aquellos que buscan el primer empleo y son los que más expuestos están a la rotación del trabajo. Así, muchas empresas prefieren no asumir lo que consideran un alto costo de selección de recursos humanos y, posteriormente, de entrenamiento.
En una economía en pleno crecimiento, los tomadores de empleo buscan la experiencia en puestos calificados. Por esa razón, en las mediciones estadísticas las personas de entre 30 y hasta 50 años no son tan afectadas por la desocupación. Están en el umbral de la experiencia, definen los expertos en recursos humanos.
Las cifras del mercado
Desde el Estado se buscaron distintas alternativas para que, junto con el sector privado, se reviertan los indicadores de desocupación en Tucumán. Ante el auge de la actividad de la construcción, la Secretaría de Planeamiento lanzó cursos de capacitación en oficios, con el fin de llevar mano de obra calificada a las empresas constructoras, que demandaba calificación.
Los cursos se extendieron hacia otras áreas como Turismo (mozos y camareras, mucamas, mantenimiento hotelero o coordinador turístico); gastronomía (panadería, pizzería, repostería, ayudante de cocina), auxiliar administrativo, jardinería y artesanías. Se generaron oportunidades de capacitación.
Por otro lado se analizó el comportamiento del mercado de trabajo frente a los jóvenes. Un trabajo encarado por el director de Estadística, José Luis Ruiz, posibilitó determinar un perfil del joven desocupado.
Así, por ejemplo, se llegó a las siguientes conclusiones:
Un 30% de los jóvenes que trabajaron alguna vez respondió que debió dejar ese puesto por haber sido temporario o estacional. Casi el 47% trabajó un plazo no mayor a tres meses.
Otro 16,5% contestó que fue despedido o cerró la empresa.
El resto afirmó que dejó de trabajar porque le pagaban poco o porque eran malas las condiciones laborales y hasta porque tuvieron motivos personales para hacerlo.
Desmotivación y migración
La desmotivación entre los jóvenes para ingresar al mercado de trabajo tiene que ver con el tiempo que le demandó buscar y hasta no conseguir el objetivo. Según el trabajo de Estadística, un 28% de los 24.600 jóvenes desocupados busca un empleo desde hace más de un año y otro 27% lo hizo en un período de entre uno a tres meses.
Lo que llama la atención en el informe oficial es que el 28,6% de los jóvenes desocupados tiene un nivel de estudio universitario, aunque cerca de un millar lo completaron y otros 8.000 o están cursando o abandonaron carreras en las distintas facultades de Tucumán.
Esa es una de las potenciales razones por las cuales se produce una migración intelectual a otros países, en la que los jóvenes graduados buscan mejores perspectivas laborales y, por sobre todo, de calidad de vida.
A partir del jueves se establecerá si el trabajo coordinado entre el sector público y las empresas puede llevar una esperanza a unos 5.000 jóvenes desocupados de Tucumán. Ese día se establecerán cuántos puestos ofrecieron las empresas tucumanas a los desocupados que no tienen experiencia laboral.
El Programa de Entrenamiento para el Trabajo es una herramienta que brinda a los habitantes de entre 18 y 25 años la oportunidad de mostrar toda su capacidad, en un plazo de seis meses. En ese tiempo, el beneficiario recibe capacitación y también un sueldo mensual de $ 500. Se trata de una oportunidad de volcar, en muchos casos, los conocimientos adquiridos a través del estudio con las necesidades del mercado laboral. De tal modo de reclutar, cada vez más, a los "jóvenes adultos". Una tendencia que debe ser reforzada para que los jóvenes dejen de ser el 66,6% del total de desocupados que existen en el Gran San Miguel de Tucumán.
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