25 Febrero 2007 Seguir en 
La experiencia o las potencialidades. Optar por una de esas dos cualidades parece ser el dilema al que se enfrentan los empresarios a la hora de contratar mano de obra. Pero, en general, se observa que se privilegia la primera de ellas; y esa tendencia es, justamente, lo que, en parte, relega las posibilidades de los jóvenes a la hora de conseguir empleo.
Expertos en recursos humanos sostienen que esa propensión se advierte en muchas empresas tucumanas, a las que no necesariamente las favorece buscar mano de obra experimentada, en lugar de personal joven.
El especialista José Blunda recomendó a las empresas que asuman que la experiencia es una condición necesaria para algunos puestos de trabajo, pero no para todos. "Es obvio que al frente de una intervención quirúrgica, de una obra en construcción o del diseño de una estrategia comercial necesito conocimiento y experiencias que garanticen aptitud para tales propósitos. Pero esto no contradice que un número enorme de tareas y de posiciones en una organización no requieran excluyentemente de la experiencia. Es más, en algunos casos, la experiencia puede hasta ser negativa, si fue constituida en un contexto y en una época diferentes", sostuvo.
Reafirmando esa posición, Blunda dijo que se comprobó que el alto desempeño laboral también involucra aspectos como la motivación, el compromiso con el proyecto y la vocación de servicio y de resolución de problemas, aspectos -en muchos casos- más desequilibrantes que la sola experiencia.
El experto afirma que, sin lugar a dudas, los jóvenes son la población más vulnerable a los efectos del desempleo.
"Junto a esta condición de edad, otra gran limitante es la pobreza. De hecho, siempre me interrogo acerca de si son pobres porque no consiguen un trabajo o si realmente no consiguen un trabajo porque son pobres", se explayó, y consignó que, según estadísticas privadas, cuatro de cada 10 desempleados argentinos son personas con menos de 24 años de edad.
Blunda dijo que hay dos aspectos que explican esa distorsión en el mercado laboral:
En la mayoría de los empleos de calidad, el ingreso al mundo del trabajo está condicionado a la culminación de los estudios, lo cual afecta a una importante cantidad de jóvenes que interrumpió sus estudios o no puede trabajar por estar, precisamente, abocados a su cursado. Aquí hay una franja importante, la más vulnerable, que no busca trabajo ni estudia y constituye el grupo que más requiere ayuda para salir de esa peligrosa exclusión.
El aprendizaje necesario para conseguir un empleo, que también golpea a los jóvenes. Las búsquedas de personal exigen experiencia previa, pero al mismo tiempo no dan posibilidades para que los jóvenes la adquieran.
"Este problema requiere de una efectiva solución, dado que la cantidad de jóvenes en el mundo está comenzando a ser la mayor de la historia: entre 15 y 24 años de edad, hay más de 1.300 millones en el mundo. Esto significa que, aproximadamente, una persona de cada cinco tiene entre 15 y 24 años, o, lo que es lo mismo, el 17% de la población mundial es joven", precisó Blunda.
Expertos en recursos humanos sostienen que esa propensión se advierte en muchas empresas tucumanas, a las que no necesariamente las favorece buscar mano de obra experimentada, en lugar de personal joven.
El especialista José Blunda recomendó a las empresas que asuman que la experiencia es una condición necesaria para algunos puestos de trabajo, pero no para todos. "Es obvio que al frente de una intervención quirúrgica, de una obra en construcción o del diseño de una estrategia comercial necesito conocimiento y experiencias que garanticen aptitud para tales propósitos. Pero esto no contradice que un número enorme de tareas y de posiciones en una organización no requieran excluyentemente de la experiencia. Es más, en algunos casos, la experiencia puede hasta ser negativa, si fue constituida en un contexto y en una época diferentes", sostuvo.
Reafirmando esa posición, Blunda dijo que se comprobó que el alto desempeño laboral también involucra aspectos como la motivación, el compromiso con el proyecto y la vocación de servicio y de resolución de problemas, aspectos -en muchos casos- más desequilibrantes que la sola experiencia.
El experto afirma que, sin lugar a dudas, los jóvenes son la población más vulnerable a los efectos del desempleo.
"Junto a esta condición de edad, otra gran limitante es la pobreza. De hecho, siempre me interrogo acerca de si son pobres porque no consiguen un trabajo o si realmente no consiguen un trabajo porque son pobres", se explayó, y consignó que, según estadísticas privadas, cuatro de cada 10 desempleados argentinos son personas con menos de 24 años de edad.
Blunda dijo que hay dos aspectos que explican esa distorsión en el mercado laboral:
En la mayoría de los empleos de calidad, el ingreso al mundo del trabajo está condicionado a la culminación de los estudios, lo cual afecta a una importante cantidad de jóvenes que interrumpió sus estudios o no puede trabajar por estar, precisamente, abocados a su cursado. Aquí hay una franja importante, la más vulnerable, que no busca trabajo ni estudia y constituye el grupo que más requiere ayuda para salir de esa peligrosa exclusión.
El aprendizaje necesario para conseguir un empleo, que también golpea a los jóvenes. Las búsquedas de personal exigen experiencia previa, pero al mismo tiempo no dan posibilidades para que los jóvenes la adquieran.
"Este problema requiere de una efectiva solución, dado que la cantidad de jóvenes en el mundo está comenzando a ser la mayor de la historia: entre 15 y 24 años de edad, hay más de 1.300 millones en el mundo. Esto significa que, aproximadamente, una persona de cada cinco tiene entre 15 y 24 años, o, lo que es lo mismo, el 17% de la población mundial es joven", precisó Blunda.
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