07 Febrero 2007 Seguir en 
Los vecinos aseguran que los barrios de Floresta y de La Ciudadela, por la cantidad de delitos que se registran en la zona, se han transformado en tierra de nadie. Desde la Policía, en cambio, se informa que en la zona se incrementó la presencia de uniformados para poner punto final a los robos que se cometen.
Julio Mena, de 37 años, dueño de una bicicletería de avenida Roca al 2.400, indicó: “la situación es insostenible, porque ya no se puede trabajar. Tenemos que advertir a nuestros clientes que pueden ser víctimas de algún robo”.
Según el empresario, el lunes, desconocidos intentaron ingresar a su local forzando una puerta. “La Policía llegó; hizo tres tiros y los delincuentes huyeron a una villa del lugar”, comentó.
Martín vive hace 30 años en el barrio. El domingo, por tercera vez, fue víctima de un robo. “La gente no hace la denuncia porque la Policía se olvida de los casos. El domingo, cuando fui a demandar que me habían robado, en la seccional 3a me encontré con varias personas que estaban haciendo exactamente lo mismo”.
El peluquero Guillermo Muñoz, de 29 años, relató que el lunes a la mañana, le robaron la bicicleta de un cliente que estaba encadenada en la vereda mientras le cortaba el cabello. “La mayoría de los delitos son cometidos por menores de edad. Se juntan entre tres y cuatro para hurtar. Están en las calles tomando”, explicó.
Esta ola de robos se produce cuando los habitantes de los populosos barrios aún no se recuperan de los hechos que conmocionaron a la provincia: el asalto y posterior asesinato de Juan Marcelo Roccuzzo y el atraco al Banco Macro.
El 19 de enero, el comerciante fue asesinado de un balazo en la cabeza en su comercio de Avenida Colón al 600, por dos hombres.
Dos cuadras de ese comercio, el 25, también dos hombres ingresaron a la entidad crediticia y, después de herir a dos personas, se llevaron un botín de $ 7.000.
Planteos
“La situación no es fácil, pero tratamos de satisfacer las necesidades de la población. Siempre tenemos reuniones con los distintos centros vecinales para tratar de resolver los problemas”, señaló Teófilo Rodríguez, uno de los jefes de la Seccional 3a.
El comisario indicó que en los últimos años se incrementó la cantidad de mujeres que delinquen en la populosa zona.
“Consiguen información para que después trabajen sus maridos o familiares. En algunos casos detectamos que también se transforman en ideólogas”, explicó.
Rodríguez informó que desde el homicidio de Roccuzzo y el asalto al Banco Macro, el comisario Hugo Sánchez, titular de la Seccional, ordenó incrementar la presencia policial en la zona. “Trabajamos junto a Patrulla Urbana Sur y al Comando Radioeléctrico. Por esos casos ha aumentado la psicosis en la gente, pero no hay más delitos”, razonó.
Rodríguez explicó que el personal de la zona está realizando un gran esfuerzo para que no ocurran más hechos delictivos. “No sólo trabajamos con los medios que nos da el Estado, sino, muchas veces, con los que son de nuestra propiedad. Varios de los efectivos resignaron su licencia anual para cumplir con su tarea. Lamentablemente, la gente no se da cuenta de eso”, concluyó.
Julio Mena, de 37 años, dueño de una bicicletería de avenida Roca al 2.400, indicó: “la situación es insostenible, porque ya no se puede trabajar. Tenemos que advertir a nuestros clientes que pueden ser víctimas de algún robo”.
Según el empresario, el lunes, desconocidos intentaron ingresar a su local forzando una puerta. “La Policía llegó; hizo tres tiros y los delincuentes huyeron a una villa del lugar”, comentó.
Martín vive hace 30 años en el barrio. El domingo, por tercera vez, fue víctima de un robo. “La gente no hace la denuncia porque la Policía se olvida de los casos. El domingo, cuando fui a demandar que me habían robado, en la seccional 3a me encontré con varias personas que estaban haciendo exactamente lo mismo”.
El peluquero Guillermo Muñoz, de 29 años, relató que el lunes a la mañana, le robaron la bicicleta de un cliente que estaba encadenada en la vereda mientras le cortaba el cabello. “La mayoría de los delitos son cometidos por menores de edad. Se juntan entre tres y cuatro para hurtar. Están en las calles tomando”, explicó.
Esta ola de robos se produce cuando los habitantes de los populosos barrios aún no se recuperan de los hechos que conmocionaron a la provincia: el asalto y posterior asesinato de Juan Marcelo Roccuzzo y el atraco al Banco Macro.
El 19 de enero, el comerciante fue asesinado de un balazo en la cabeza en su comercio de Avenida Colón al 600, por dos hombres.
Dos cuadras de ese comercio, el 25, también dos hombres ingresaron a la entidad crediticia y, después de herir a dos personas, se llevaron un botín de $ 7.000.
Planteos
“La situación no es fácil, pero tratamos de satisfacer las necesidades de la población. Siempre tenemos reuniones con los distintos centros vecinales para tratar de resolver los problemas”, señaló Teófilo Rodríguez, uno de los jefes de la Seccional 3a.
El comisario indicó que en los últimos años se incrementó la cantidad de mujeres que delinquen en la populosa zona.
“Consiguen información para que después trabajen sus maridos o familiares. En algunos casos detectamos que también se transforman en ideólogas”, explicó.
Rodríguez informó que desde el homicidio de Roccuzzo y el asalto al Banco Macro, el comisario Hugo Sánchez, titular de la Seccional, ordenó incrementar la presencia policial en la zona. “Trabajamos junto a Patrulla Urbana Sur y al Comando Radioeléctrico. Por esos casos ha aumentado la psicosis en la gente, pero no hay más delitos”, razonó.
Rodríguez explicó que el personal de la zona está realizando un gran esfuerzo para que no ocurran más hechos delictivos. “No sólo trabajamos con los medios que nos da el Estado, sino, muchas veces, con los que son de nuestra propiedad. Varios de los efectivos resignaron su licencia anual para cumplir con su tarea. Lamentablemente, la gente no se da cuenta de eso”, concluyó.
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