Un ladrón logró llevarse $ 10.000 y varias joyas de la casa del padre de los Ale

Remiseros intentaron atrapar al intruso que ingreso en la casa de Mate de Luna al 2.000. El delincuente violentó una caja fuerte de madera.

PREOCUPADOS. Said Ale y su mujer se quejaron de la inseguridad.  LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
PREOCUPADOS. Said Ale y su mujer se quejaron de la inseguridad. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
06 Febrero 2007
Con un disparo de arma de fuego logró que el intruso escapara del lugar. A pocos minutos del robo, docenas de remises Cinco Estrellas rodearon la manzana de la casa, ubicada en Mate de Luna al 2.000. Los choferes, junto a la Policía, buscaron infructuosamente al ladrón que ingresó el domingo al domicilio de Said Ale, de donde se llevó $ 10.000 en efectivo y joyas.
"Todavía no sé cómo entraron y salieron. Los remises de la empresa de mis hijos rodearon la manzana al minuto, pero no pudieron encontrar al ladrón", dijo Ale, de 75 años, que en el momento del atraco se encontraba junto a su esposa, Ana María Huidobro. El hombre es padre de Rubén "La Chancha" y Angel "El Mono" Ale.
"Eran las 23.25. Con mi mujer ya estábamos acostados para ir a dormir cuando escuchamos que intentaban abrir la cerradura del dormitorio. Agarré una pistola que tengo en un cajón y disparé para la puerta. Parece que ahí el ladrón se asustó y se fue corriendo", explicó Ale.
Según contó la víctima, el asaltante violentó una caja fuerte de madera que estaba en el interior de un placard, ubicado en otro dormitorio. Allí estaban el dinero, las joyas y un reloj de oro que se llevó el delincuente y cuyo valor no precisó.
"Todo esto es muy raro, porque fueron directamente adonde estaba la plata. Después, revolvieron toda la casa. Pero no se llevaron nada mas", contó Ale.

Misterio
El hombre dijo que no se explica cómo ingresó el asaltante, ya que las tapias del fondo de su vivienda tienen varios metros de altura, y las puertas de entrada no presentaban signos de haber sido violadas. Según contó, la casa no posee sistema de alarmas, ni vigilancia privada.
"No hay nada que nos resguarde con esta situación que vivimos. En esta provincia ocurren cosas tremendas", afirmó Ale.
Después del ataque, los hijos del comerciante, propietarios de la empresa de remises, dispusieron de casi un centenar de móviles en la zona para intentar dar con el asaltante. A pesar de la intensa búsqueda, el delincuente huyó sin poder ser identificado.
"Hace cinco meses que nos mudamos acá. Los vecinos nos dijeron que la zona es un desastre por la cantidad de robos", dijo Huidobro, visiblemente consternada.
Esta no es la primera vez que Ale es víctima de un ataque de estas características. En octubre de 2000, un grupo de hombres ingresó a su domicilio de La Ciudadela y, después de maltratarlo, se llevaron dinero y joyas.
En el lugar del hecho se hizo presente personal de la seccional 3a, que llevará adelante las investigaciones del caso.

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