05 Febrero 2007 Seguir en 
Un menor de 18 años que estaba prófugo desde el año pasado fue detenido en un operativo que terminó con forcejeos entre la Policía y un grupo de amigos y familiares del presunto delincuente.
Según informó la Policía, el adolescente, a quien se conoce como “El Pelao”, tiene un frondoso prontuario y era buscado desde el 6 de junio. Aquel día intentó cometer dos asaltos, hirió a dos personas y logró escapar.
El sábado, a las 16.30, efectivos policiales fueron informados de que el joven se encontraba en la zona donde viven sus padres, en Balcarce al 2.200, y se dirigieron al lugar. Los uniformados rodearon la manzana en la que se encontraba el menor. Cuando la detención era inminente, el menor logró escaparse nuevamente. Saltando tapias y paredes ingresó en varias viviendas, hasta que finalmente salió por calle Isabel la Católica hacia Balcarce, e ingresó corriendo en una vivienda de Balcarce al 2.300.
El delincuente salió por detrás de la casa, a un baldío cubierto de malezas y de árboles. Allí fue sorprendido por la Policía.
Cuando iba a ser introducido en el móvil policial, un grupo de vecinos, amigos y familiares se abalanzaron contra los agentes para impedir el arresto arrojando piedras contra los uniformados. Finalmente, la Policía logró controlar la situación y aprehendió al menor.
Según informó la Policía, el adolescente, a quien se conoce como “El Pelao”, tiene un frondoso prontuario y era buscado desde el 6 de junio. Aquel día intentó cometer dos asaltos, hirió a dos personas y logró escapar.
El sábado, a las 16.30, efectivos policiales fueron informados de que el joven se encontraba en la zona donde viven sus padres, en Balcarce al 2.200, y se dirigieron al lugar. Los uniformados rodearon la manzana en la que se encontraba el menor. Cuando la detención era inminente, el menor logró escaparse nuevamente. Saltando tapias y paredes ingresó en varias viviendas, hasta que finalmente salió por calle Isabel la Católica hacia Balcarce, e ingresó corriendo en una vivienda de Balcarce al 2.300.
El delincuente salió por detrás de la casa, a un baldío cubierto de malezas y de árboles. Allí fue sorprendido por la Policía.
Cuando iba a ser introducido en el móvil policial, un grupo de vecinos, amigos y familiares se abalanzaron contra los agentes para impedir el arresto arrojando piedras contra los uniformados. Finalmente, la Policía logró controlar la situación y aprehendió al menor.







