05 Febrero 2007 Seguir en 
Un hombre regresó a su hogar y se llevó una sorpresa desagradable. Un grupo de vándalos apedreó su casa en Banda del Río Salí y, tras ingresar al inmueble, robaron varios artículos de valor. Además, los atacantes rompieron un auto que se encontraba estacionado en el garaje de la vivienda y escaparon.
Ayer, a las 4.30, unas 30 personas que salían de un baile de carnaval realizado en la cancha de básquet de un club de Banda del Río Salí, tomaron pedazos de mampostería que se encontraban en la vereda y los arrojaron contra las puertas de una vivienda de la avenida José María Paz 110. Tras violentar el acceso al garaje lograron ingresar en el interior del domicilio. Allí se ensañaron con un automóvil Peugeot 505, que terminó con la luneta destruida y sin el estéreo, después de ser saqueado por los desconocidos, que también sustrajeron de la casa un equipo de minicomponentes y sillones.
Una fea sorpresa
"Doy gracias a Dios que no había nadie en la casa, porque nos podrían haber matado", dijo consternado Rodolfo Leguizamón, de 52 años, propietario de la vivienda saqueada, que había salido el fin de semana a pescar y, al regresar, se sorprendió al encontrar la puerta de su casa y su auto destrozados. "¿Qué pasaba si le pegaban con uno de estos ladrillos a mi hijo de cinco años?", se preguntaba Leguizamón, tomando uno de los ladrillos que los violentos habían arrojado.
Según comentó el dueño de la casa, en esa zona son habituales los desmanes causados por quienes salen de los bailes, aunque dijo que generalmente se producen escaramuzas en las calles pero no ataques a las viviendas. Leguizamón señaló que en esta ocasión los atacantes trataron de forzar las cerraduras de varios comercios de la cuadra, aunque finalmente la única casa a la que pudieron ingresar fue la suya. La Policía informó que está buscando a los atacantes y que tienen pistas firmes para dar con ellos.
El domicilio de Leguizamón está ubicado en una zona a la que los vecinos consideran peligrosa. A una cuadra y media está una de las carnicerias de Juan Carlos Prado, uno de los acusados del homicidio de Angel Ariel "Bolero" Suárez. Según sospechan los investigadores, al chico lo mataron porque lo habían encontrado robando una camioneta. "Esto es una inseguridad total. Estamos cansados de los robos, de los asaltos y de los arrebatos", dijo Patricio, y aseguró que muchos delitos son cometidos por menores.
Ayer, a las 4.30, unas 30 personas que salían de un baile de carnaval realizado en la cancha de básquet de un club de Banda del Río Salí, tomaron pedazos de mampostería que se encontraban en la vereda y los arrojaron contra las puertas de una vivienda de la avenida José María Paz 110. Tras violentar el acceso al garaje lograron ingresar en el interior del domicilio. Allí se ensañaron con un automóvil Peugeot 505, que terminó con la luneta destruida y sin el estéreo, después de ser saqueado por los desconocidos, que también sustrajeron de la casa un equipo de minicomponentes y sillones.
Una fea sorpresa
"Doy gracias a Dios que no había nadie en la casa, porque nos podrían haber matado", dijo consternado Rodolfo Leguizamón, de 52 años, propietario de la vivienda saqueada, que había salido el fin de semana a pescar y, al regresar, se sorprendió al encontrar la puerta de su casa y su auto destrozados. "¿Qué pasaba si le pegaban con uno de estos ladrillos a mi hijo de cinco años?", se preguntaba Leguizamón, tomando uno de los ladrillos que los violentos habían arrojado.
Según comentó el dueño de la casa, en esa zona son habituales los desmanes causados por quienes salen de los bailes, aunque dijo que generalmente se producen escaramuzas en las calles pero no ataques a las viviendas. Leguizamón señaló que en esta ocasión los atacantes trataron de forzar las cerraduras de varios comercios de la cuadra, aunque finalmente la única casa a la que pudieron ingresar fue la suya. La Policía informó que está buscando a los atacantes y que tienen pistas firmes para dar con ellos.
El domicilio de Leguizamón está ubicado en una zona a la que los vecinos consideran peligrosa. A una cuadra y media está una de las carnicerias de Juan Carlos Prado, uno de los acusados del homicidio de Angel Ariel "Bolero" Suárez. Según sospechan los investigadores, al chico lo mataron porque lo habían encontrado robando una camioneta. "Esto es una inseguridad total. Estamos cansados de los robos, de los asaltos y de los arrebatos", dijo Patricio, y aseguró que muchos delitos son cometidos por menores.







