22 Enero 2007 Seguir en 
La organización Luchemos por la Vida, una de las pocas que desde hace años advierte sobre las continuas tragedias en rutas y calles que recién ahora comienzan a meterse en la agenda política, estimó que en la mitad de los accidentes de tránsito está involucrado, de alguna forma, el consumo de alcohol.
Según Alicia Copello, dirigente de esa asociación, el modelo que se puede seguir es el español, que logró reducir los accidentes con un esquema integral -que implica también campañas de prevención y una fuerte tarea educativa-, apoyado en un rígido sistema de castigos.
"Allí la licencia tiene un sistema de puntajes que, ante reiteradas infracciones, primero impone una suspensión y luego la pérdida del registro", indicó la dirigente. Copello destacó que no se busca la prohibición del consumo de alcohol, sino una toma de conciencia por parte de quienes van a manejar un vehículo. El ex piloto Jorge Omar del Río, titular de una escuela de manejo avanzado, destacó que, entre los conductores, hay una tendencia a pensar que las desgracias sólo les suceden a los demás. "Muchas veces los accidentes ocurren porque quien maneja se pone a sí mismo en situación de riesgo sin darse cuenta", señaló Del Río.
Los efectos del alcohol sobre los conductores es conocida, pero no parece afectar a una impresionante cantidad de automovilistas. El consumo de alcohol genera una falsa sensación de seguridad, que predispone al automovilista a excesos de velocidad y a violaciones a las normas de tránsito. Además, provoca una disminución en la atención, trastornos en la visión y una apreciación equivocada de la velocidad y de las distancias, además de alargar los tiempos de reacción. Se necesitará continuidad, decisión, y una fuerte tarea educativa para sacar a la Argentina del tope mundial en los rankings de accidentes.
Según Alicia Copello, dirigente de esa asociación, el modelo que se puede seguir es el español, que logró reducir los accidentes con un esquema integral -que implica también campañas de prevención y una fuerte tarea educativa-, apoyado en un rígido sistema de castigos.
"Allí la licencia tiene un sistema de puntajes que, ante reiteradas infracciones, primero impone una suspensión y luego la pérdida del registro", indicó la dirigente. Copello destacó que no se busca la prohibición del consumo de alcohol, sino una toma de conciencia por parte de quienes van a manejar un vehículo. El ex piloto Jorge Omar del Río, titular de una escuela de manejo avanzado, destacó que, entre los conductores, hay una tendencia a pensar que las desgracias sólo les suceden a los demás. "Muchas veces los accidentes ocurren porque quien maneja se pone a sí mismo en situación de riesgo sin darse cuenta", señaló Del Río.
Los efectos del alcohol sobre los conductores es conocida, pero no parece afectar a una impresionante cantidad de automovilistas. El consumo de alcohol genera una falsa sensación de seguridad, que predispone al automovilista a excesos de velocidad y a violaciones a las normas de tránsito. Además, provoca una disminución en la atención, trastornos en la visión y una apreciación equivocada de la velocidad y de las distancias, además de alargar los tiempos de reacción. Se necesitará continuidad, decisión, y una fuerte tarea educativa para sacar a la Argentina del tope mundial en los rankings de accidentes.
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