CORDOBA.- Las nuevas tendencias en el teatro contemporáneo quedaron claramente puestas de manifiesto en estas primeras jornadas del Festival del Mercosur. Tales tendencias no deben sino pensarse como los desplazamientos constantes que hace el teatro hacia otras disciplinas artísticas, como las artes visuales, la danza, el cine o el video, por ejemplo. El cruce y la interpenetración de diferentes lenguajes artísticos, en suma, también motivan el análisis en los talleres de crítica que empezaron a funcionar en el festival.
El Complejo Teatral de Buenos Aires presentó su obra "Cine quirúrgico". Su autor, Alejandro Tantanian (miembro del promocionado grupo Periférico de Objetos), estructuró la obra alrededor de la vida de un maestro de cirujanos que realizaba registros fílmicos de sus operaciones. Con las sólidas actuaciones de Rubén Szuchmacher y Javier Lorenzo, el director Edgardo Rudnitsky incorpora en la puesta proyecciones de diapositivas y filmes antiguos de esas cirugías practicadas a fin del siglo XIX. Mientras en antiguas fotos se observan los niños con sus lesiones o malformaciones, en el escenario son esos mismos pacientes, ancianos ya, quienes recuerdan y pasan sus últimos días en el hospital ante estas presencias del pasado. No sólo entonces hay un cruce de lenguajes artísticos, sino también de los tiempos, que apoyan el relato y la estructura dramática de la puesta.
"753 piletas" es una coproducción germano-argentina, uno de los tantos trabajos que promociona el activo Instituto Goethe. Se trata de una performance a cargo de 20 jóvenes y niños nadadores que realizan distintas acciones en el agua. Los espectadores, ubicados en una tribuna, asisten con auriculares, en los que, en cinco canales diferentes, pueden escucharse historias de vida de los nadadores, los sonidos del agua y música electrónica.
No hay una correspondencia directa entre lo que se escucha por los auriculares y las acciones que se desarrollan, que crean potentes imágenes visuales. Se trata de un espectáculo que afecta más de un sentido. Podría decirse que el trabajo con el espacio y el tiempo aparecen como la preocupación central de la directora alemana Nicola Unger. (Enviado especial Jorge Figueroa)
El Complejo Teatral de Buenos Aires presentó su obra "Cine quirúrgico". Su autor, Alejandro Tantanian (miembro del promocionado grupo Periférico de Objetos), estructuró la obra alrededor de la vida de un maestro de cirujanos que realizaba registros fílmicos de sus operaciones. Con las sólidas actuaciones de Rubén Szuchmacher y Javier Lorenzo, el director Edgardo Rudnitsky incorpora en la puesta proyecciones de diapositivas y filmes antiguos de esas cirugías practicadas a fin del siglo XIX. Mientras en antiguas fotos se observan los niños con sus lesiones o malformaciones, en el escenario son esos mismos pacientes, ancianos ya, quienes recuerdan y pasan sus últimos días en el hospital ante estas presencias del pasado. No sólo entonces hay un cruce de lenguajes artísticos, sino también de los tiempos, que apoyan el relato y la estructura dramática de la puesta.
"753 piletas" es una coproducción germano-argentina, uno de los tantos trabajos que promociona el activo Instituto Goethe. Se trata de una performance a cargo de 20 jóvenes y niños nadadores que realizan distintas acciones en el agua. Los espectadores, ubicados en una tribuna, asisten con auriculares, en los que, en cinco canales diferentes, pueden escucharse historias de vida de los nadadores, los sonidos del agua y música electrónica.
No hay una correspondencia directa entre lo que se escucha por los auriculares y las acciones que se desarrollan, que crean potentes imágenes visuales. Se trata de un espectáculo que afecta más de un sentido. Podría decirse que el trabajo con el espacio y el tiempo aparecen como la preocupación central de la directora alemana Nicola Unger. (Enviado especial Jorge Figueroa)







