21 Enero 2007 Seguir en 
Un alto porcentaje de tucumanos ha vivido episodios de inseguridad en 2006. Y la mayoría no asentó la denuncia. Eso es lo que reflejan los resultados de un sondeo que realizó la consultora Sociología y Mercado para LA GACETA. El 39,6% de los consultados fue víctima de hechos delictivos durante el año 2006, pero poco menos de la mitad (el 44,7%) hizo la denuncia. De la encuesta, para la que se consultó telefónicamente a 600 personas de entre 18 y 70 años, también se desprende que las mujeres son más vulnerables: ellas constituyen el 63,7% de las víctimas.
En la Policía reconocen que la gente tiene lo que llamaron una "sensación de inseguridad", porque los delitos se han tornado más violentos, pero insisten en que el número disminuyó. Las víctimas, en cambio, afirman que la inseguridad es una realidad que se puede constatar a diario. El subjefe de la Policía, Nicolás Barrera, dijo que en 2006 no aumentó la cantidad de delitos, aunque sí recrudeció la violencia con la que se cometen. "En su mayoría, los delitos son cometidos por menores de edad bajo efectos de alguna droga, y eso los vuelve más violentos", dijo Barrera. "Antes, para robar una bicicleta el delincuente amenazaba a su víctima para que le entregara el rodado. Ahora, ataca antes de que la víctima tenga tiempo de reaccionar", agregó. Según Barrera, en diciembre de 2006 se recibieron menos denuncias, en comparación con el mismo mes de los cuatro años anteriores. "Han mejorado los mecanismos de prevención; se pusieron en marcha nuevos programas operativos y hay planes para combatir la delincuencia", señaló.
El fiscal Guillermo Herrera coincidió con esta visión y dijo que la cantidad de causas que ingresaron durante la segunda quincena de diciembre en la fiscalía de feria disminuyó un 35% respecto de años anteriores. Según el letrado, la ley de restricción horaria en boliches y bares; los controles del IPLA para impedir la venta de alcohol después de las 23, y la erradicación de los vendedores ambulantes del microcentro también ayudaron. "El amontonamiento facilita el trabajo de los descuidistas", indicó el fiscal.
Pero hay un dato que resulta alarmante: durante la segunda quincena de diciembre hubo al menos una denuncia de violación o de abuso por día, y en casi todos los casos el delito fue perpetrado por un familiar o por un conocido de la víctima. Según Herrera, los hechos de sangre están vinculados a los excesos de fin de año. "Un estudio de la Policía demostró que los delitos violentos (robos agravados, homicidios, peleas) se cometen, en un 75% de los casos, bajo los efectos del alcohol o de las drogas", aseguró.
La inseguridad en la provincia genera una sensación de malestar en diversos sectores, ya que nadie escapa a la ola de delitos que azota tanto a la capital como al interior.
Según explicó Miguel Frías, secretario general del gremio Peones de Taxis, su sector se encuentra muy desprotegido. "El año pasado teníamos que recurrir a los medios, porque nos robaban hasta con jeringas llenas de sangre. Ya directamente ni hacemos la denuncia, porque nos dimos cuenta de que no tiene sentido denunciar algo que no se va a investigar -afirmó-. Salvo cuestiones límite, como el robo de algún vehículo, optamos por no dar aviso a la Policía de los robos que sufrimos a diario, ya sean la recaudaciones, radios o relojes".
En tanto, Ricardo Cáceres, secretario general del gremio Unión de Tranviarios Automotor, calificó la situación como "afligente" y señaló que, pese a las sucesivas reuniones con la Policía, la solución para los robos que recurrentemente sufren los choferes de colectivos es una materia pendiente. "Estamos desprotegidos. A pesar de las denuncias, hay barrios a los que no se puede entrar", señaló.
Los operativos
También muchos comercios del centro son víctimas de ataques delictivos. Según informó Juan Carlos Moya, encargado de la seguridad de una tienda ubicada en Muñecas al 100, allí la Patrulla Urbana realiza dos o tres procedimientos diarios por robo de mecheras. "Siempre se realiza la denuncia, la documentamos y la guardamos junto con los videos, ya que una vez que tienen antecedentes no se les permite volver a ingresar al negocio" dijo Moya.
En la Policía reconocen que la gente tiene lo que llamaron una "sensación de inseguridad", porque los delitos se han tornado más violentos, pero insisten en que el número disminuyó. Las víctimas, en cambio, afirman que la inseguridad es una realidad que se puede constatar a diario. El subjefe de la Policía, Nicolás Barrera, dijo que en 2006 no aumentó la cantidad de delitos, aunque sí recrudeció la violencia con la que se cometen. "En su mayoría, los delitos son cometidos por menores de edad bajo efectos de alguna droga, y eso los vuelve más violentos", dijo Barrera. "Antes, para robar una bicicleta el delincuente amenazaba a su víctima para que le entregara el rodado. Ahora, ataca antes de que la víctima tenga tiempo de reaccionar", agregó. Según Barrera, en diciembre de 2006 se recibieron menos denuncias, en comparación con el mismo mes de los cuatro años anteriores. "Han mejorado los mecanismos de prevención; se pusieron en marcha nuevos programas operativos y hay planes para combatir la delincuencia", señaló.
El fiscal Guillermo Herrera coincidió con esta visión y dijo que la cantidad de causas que ingresaron durante la segunda quincena de diciembre en la fiscalía de feria disminuyó un 35% respecto de años anteriores. Según el letrado, la ley de restricción horaria en boliches y bares; los controles del IPLA para impedir la venta de alcohol después de las 23, y la erradicación de los vendedores ambulantes del microcentro también ayudaron. "El amontonamiento facilita el trabajo de los descuidistas", indicó el fiscal.
Pero hay un dato que resulta alarmante: durante la segunda quincena de diciembre hubo al menos una denuncia de violación o de abuso por día, y en casi todos los casos el delito fue perpetrado por un familiar o por un conocido de la víctima. Según Herrera, los hechos de sangre están vinculados a los excesos de fin de año. "Un estudio de la Policía demostró que los delitos violentos (robos agravados, homicidios, peleas) se cometen, en un 75% de los casos, bajo los efectos del alcohol o de las drogas", aseguró.
Las quejas por los robos son generales
La inseguridad en la provincia genera una sensación de malestar en diversos sectores, ya que nadie escapa a la ola de delitos que azota tanto a la capital como al interior.
Según explicó Miguel Frías, secretario general del gremio Peones de Taxis, su sector se encuentra muy desprotegido. "El año pasado teníamos que recurrir a los medios, porque nos robaban hasta con jeringas llenas de sangre. Ya directamente ni hacemos la denuncia, porque nos dimos cuenta de que no tiene sentido denunciar algo que no se va a investigar -afirmó-. Salvo cuestiones límite, como el robo de algún vehículo, optamos por no dar aviso a la Policía de los robos que sufrimos a diario, ya sean la recaudaciones, radios o relojes".
En tanto, Ricardo Cáceres, secretario general del gremio Unión de Tranviarios Automotor, calificó la situación como "afligente" y señaló que, pese a las sucesivas reuniones con la Policía, la solución para los robos que recurrentemente sufren los choferes de colectivos es una materia pendiente. "Estamos desprotegidos. A pesar de las denuncias, hay barrios a los que no se puede entrar", señaló.
Los operativos
También muchos comercios del centro son víctimas de ataques delictivos. Según informó Juan Carlos Moya, encargado de la seguridad de una tienda ubicada en Muñecas al 100, allí la Patrulla Urbana realiza dos o tres procedimientos diarios por robo de mecheras. "Siempre se realiza la denuncia, la documentamos y la guardamos junto con los videos, ya que una vez que tienen antecedentes no se les permite volver a ingresar al negocio" dijo Moya.







