21 Enero 2007 Seguir en 
Una tragedia conmocionó a los vecinos del barrio El Parque: ayer a las 10.40, en la esquina de las calles Lola Mora y Francia, un joven mecánico murió aplastado por el colectivo que estaba reparando.
En ese lugar funciona una gomería y taller de electricidad para automotores, y allí trabajaba Maximiliano Vargas, de 19 años. La tragedia tuvo lugar cuando él se encontraba con su hermano y con un amigo realizando un chequeo al colectivo de la empresa Agua Dulce S.R.L., interno 64, chapa patente TJY-494, que cubre el trayecto San Miguel de Tucumán -Ranchillos Viejo, en la localidad de Cruz Alta. El chofer del ómnibus, Carlos Alberto Giménez, de 45 años y residente en Tafí Viejo, se encontraba dentro del vehículo en el momento en que este se desplomó sobre Vargas.
"Yo lo vi todo, yo estaba delante del ómnibus...", dijo acongojado Javier Alberto Vargas, de 18 años, hermano de la víctima.
Por su parte, Facundo Galván, también de 18 años, amigo del muchacho y compañero del taller, describió la trágica escena. "Maxi estaba encintando los cables de la instalación eléctrica bajo el colectivo. Esa es una tarea de rutina para evitar cortocircuitos. Su hermano estaba parado en la esquina. Yo me había bajado y estaba a mitad de la calle cuando sentí los gritos de Javier. Miré hacia atrás... el colectivo ya lo había agarrado", explicó el joven, visiblemente consternado por la muerte de su amigo.
Gritos desgarradores
La víctima vivía con su madre, Amelia Monserrat, de 48 años, y sus tres hermanos en la calle Alvarez Condarco al 1000. Hace un año, la familia Vargas había sufrido la pérdida del padre de Maximiliano, que falleció a causa de la diabetes. Mientras los vecinos se acercaban para dar consuelo a la familia, se escuchaban los gritos desgarradores de su madre. "¿Por qué Dios me castigó así?", exclamaba la mujer desolada. "El chofer desapareció del lugar en el acto. Espero que pague por lo que hizo", dijo un vecino, Julián Flores, de 37 años.
Nervioso y asustado
Pero el oficial principal de la seccional 11a, Miguel Luna, explicó que el chofer, después de lo sucedido, se dirigió de inmediato a la comisaría. "Llegó nervioso y asustado. Explicó que sin querer había sacado el cambio y el colectivo se había desplazado hacia adelante. La rueda trasera izquierda aplastó al chico, que falleció en el acto por estallido de cráneo", relató el oficial.
Del procedimiento participaron el oficial Luna, el oficial auxiliar Juan Santucho y el subcomisario Pedro Ortiz. Se dio intervención también a la Dirección de Medicina legal y a la División Criminalística de la Policía. Los médicos aconsejaron que no se practicara la autopsia. El cuerpo fue trasladado por la empresa Flores.
Según la disposición del fiscal de feria, Guillermo Herrera (secretaría de Carlos López), el chofer será llevado a Tribunales para que declare.
En ese lugar funciona una gomería y taller de electricidad para automotores, y allí trabajaba Maximiliano Vargas, de 19 años. La tragedia tuvo lugar cuando él se encontraba con su hermano y con un amigo realizando un chequeo al colectivo de la empresa Agua Dulce S.R.L., interno 64, chapa patente TJY-494, que cubre el trayecto San Miguel de Tucumán -Ranchillos Viejo, en la localidad de Cruz Alta. El chofer del ómnibus, Carlos Alberto Giménez, de 45 años y residente en Tafí Viejo, se encontraba dentro del vehículo en el momento en que este se desplomó sobre Vargas.
"Yo lo vi todo, yo estaba delante del ómnibus...", dijo acongojado Javier Alberto Vargas, de 18 años, hermano de la víctima.
Por su parte, Facundo Galván, también de 18 años, amigo del muchacho y compañero del taller, describió la trágica escena. "Maxi estaba encintando los cables de la instalación eléctrica bajo el colectivo. Esa es una tarea de rutina para evitar cortocircuitos. Su hermano estaba parado en la esquina. Yo me había bajado y estaba a mitad de la calle cuando sentí los gritos de Javier. Miré hacia atrás... el colectivo ya lo había agarrado", explicó el joven, visiblemente consternado por la muerte de su amigo.
Gritos desgarradores
La víctima vivía con su madre, Amelia Monserrat, de 48 años, y sus tres hermanos en la calle Alvarez Condarco al 1000. Hace un año, la familia Vargas había sufrido la pérdida del padre de Maximiliano, que falleció a causa de la diabetes. Mientras los vecinos se acercaban para dar consuelo a la familia, se escuchaban los gritos desgarradores de su madre. "¿Por qué Dios me castigó así?", exclamaba la mujer desolada. "El chofer desapareció del lugar en el acto. Espero que pague por lo que hizo", dijo un vecino, Julián Flores, de 37 años.
Nervioso y asustado
Pero el oficial principal de la seccional 11a, Miguel Luna, explicó que el chofer, después de lo sucedido, se dirigió de inmediato a la comisaría. "Llegó nervioso y asustado. Explicó que sin querer había sacado el cambio y el colectivo se había desplazado hacia adelante. La rueda trasera izquierda aplastó al chico, que falleció en el acto por estallido de cráneo", relató el oficial.
Del procedimiento participaron el oficial Luna, el oficial auxiliar Juan Santucho y el subcomisario Pedro Ortiz. Se dio intervención también a la Dirección de Medicina legal y a la División Criminalística de la Policía. Los médicos aconsejaron que no se practicara la autopsia. El cuerpo fue trasladado por la empresa Flores.
Según la disposición del fiscal de feria, Guillermo Herrera (secretaría de Carlos López), el chofer será llevado a Tribunales para que declare.







