20 Enero 2007 Seguir en 
Virginia Mercado, una de las últimas personas que vio con vida a Paulina Alejandra Lebbos, regresará a Tucumán en los próximos días. Alberto Lebbos, el padre de la joven que apareció muerta el 11 de marzo, le pidió que observe el auto del hombre que está detenido por la violación de una adolescente, ocurrida el domingo pasado, para saber si se trata del mismo vehículo al cual ella y Paulina ascendieron aquel fatídico 26 de febrero, en la zona del ex Abasto.
Lebbos y su abogado Emilio Mrad se presentaron ayer en la fiscalía de feria y le preguntaron al fiscal Guillermo Herrera si durante el receso judicial podían llevarse a cabo ciertas actividades que ellos consideran importantes para descartar o confirmar la nueva hipótesis, y recibieron una repuesta afirmativa.
Tras el episodio del domingo, cuando una joven de 15 años fue violada por un remisero en el parque 9 de Julio, Lebbos advirtió que había coincidencias entre este ataque y el que sufrió su hija. Entre ellas, mencionó que el auto, en ambos casos, era del mismo color; que ambas jóvenes habían sido levantadas en inmediaciones de boliches y que su hija debió haber pasado, camino a la casa de su novio (en calle Estados Unidos al 1.200), por el sitio en el cual se produjo la reciente violación. Por eso solicitó que el identikit realizado por la Policía en el caso de Paulina sea comparado con el rostro del hombre de 28 años que está detenido desde el domingo por la violación.
La causa Lebbos se encuentra en manos del fiscal Carlos Albaca, pero como está en vigencia la feria judicial, Herrera puede ordenar actuaciones complementarias que luego serán adjuntadas al expediente principal.
Testigo principal
Virginia Mercado es un testigo clave en el caso Lebbos. Ella es la única que puede reconocer el auto al que subieron esa mañana, y al remisero que lo conducía.
Semanas después de la desaparición de su amiga, la Justicia le pidió que intentara reconocer el vehículo (un Fiat Duna bordó, con vidrios polarizados, según ella describió). Pero la medida no prosperó. Luego observó el auto del remisero Juan Pedro Cruzado, el único que admitió que el 26 de febrero había llevado a dos jóvenes desde el ex Abasto hasta calle La Rioja al 400 (donde vivía Mercado) y a calle Cuba al 1.200, a cuatro cuadras de donde se dirigía Paulina. Pero Virginia no reconoció a Cruzado ni a su vehículo.
La joven ahora vive en Salta, pero -según dijo Lebbos- estaría dispuesta a regresar a Tucumán cada vez que sea necesario para colaborar en la investigación. La joven llegaría a Tucumán la próxima semana. Su testimonio servirá para saber si el indicio se convierte en prueba.
Lebbos y su abogado Emilio Mrad se presentaron ayer en la fiscalía de feria y le preguntaron al fiscal Guillermo Herrera si durante el receso judicial podían llevarse a cabo ciertas actividades que ellos consideran importantes para descartar o confirmar la nueva hipótesis, y recibieron una repuesta afirmativa.
Tras el episodio del domingo, cuando una joven de 15 años fue violada por un remisero en el parque 9 de Julio, Lebbos advirtió que había coincidencias entre este ataque y el que sufrió su hija. Entre ellas, mencionó que el auto, en ambos casos, era del mismo color; que ambas jóvenes habían sido levantadas en inmediaciones de boliches y que su hija debió haber pasado, camino a la casa de su novio (en calle Estados Unidos al 1.200), por el sitio en el cual se produjo la reciente violación. Por eso solicitó que el identikit realizado por la Policía en el caso de Paulina sea comparado con el rostro del hombre de 28 años que está detenido desde el domingo por la violación.
La causa Lebbos se encuentra en manos del fiscal Carlos Albaca, pero como está en vigencia la feria judicial, Herrera puede ordenar actuaciones complementarias que luego serán adjuntadas al expediente principal.
Testigo principal
Virginia Mercado es un testigo clave en el caso Lebbos. Ella es la única que puede reconocer el auto al que subieron esa mañana, y al remisero que lo conducía.
Semanas después de la desaparición de su amiga, la Justicia le pidió que intentara reconocer el vehículo (un Fiat Duna bordó, con vidrios polarizados, según ella describió). Pero la medida no prosperó. Luego observó el auto del remisero Juan Pedro Cruzado, el único que admitió que el 26 de febrero había llevado a dos jóvenes desde el ex Abasto hasta calle La Rioja al 400 (donde vivía Mercado) y a calle Cuba al 1.200, a cuatro cuadras de donde se dirigía Paulina. Pero Virginia no reconoció a Cruzado ni a su vehículo.
La joven ahora vive en Salta, pero -según dijo Lebbos- estaría dispuesta a regresar a Tucumán cada vez que sea necesario para colaborar en la investigación. La joven llegaría a Tucumán la próxima semana. Su testimonio servirá para saber si el indicio se convierte en prueba.
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