18 Enero 2007 Seguir en 
Dos personas, entre ellas una nena de 12 años, murieron con minutos de diferencia en accidentes ocurridos ayer al sur de la provincia.
La primera de las tragedias ocurrió sobre la ruta 38, casi en la intersección con la 308, en Alberdi. Por allí, según especificó la Policía, circulaba de sur a norte un ciclomotor Zanella 50cc gris, que era conducido por Claudio Fermín Alcaraz, un policía retirado de 68 años domiciliado en la localidad de Los Arroyos, en Alberdi. Por razones que tratan de determinarse fue embestido desde atrás por un Renault 9, patente SCN-014 que, en igual sentido, manejaba Domingo Fernando Olivera, de 42 años, domiciliado en Aguilares. Anoche los peritos policiales intentaban establecer la causa de la tragedia ya que el impacto fue muy fuerte. Alcaraz, tras la colisión, salió despedido, impactó contra el parabrisas del auto, destrozándolo, y cayó pesadamente al pavimento; falleció en el acto. El automóvil, descontrolado, siguió su camino varios metros más hasta que el conductor logró detenerlo en la banquina. Minutos después llegaron los familiares de Alcaraz que, desconsolados, se abrazaban al costado de la ruta. En el caso tomó intervención personal de la comisaría de Alberdi.
Casi a la misma hora ocurrió otra tragedia, pero en Monteros. Allí, por calle Sarmiento al 200, paseaba en una bicicleta Marisa Tolosa, de 12 años, domiciliada en calle Yapeyú al 700, del barrio Mataderos. "Fue cuestión de un segundo. Nadie entiende qué fue lo que pasó, pero fue horrible", dijo María López, una vecina. La criatura, según informó la Policía, fue embestida por un interno de la empresa Santa Lucía, conducido por Antonio Domingo Sánchez, de 23 años, domiciliado en Acheral, quien realizaba por allí su recorrido habitual. El hecho conmovió a los vecinos que, en un principio, intentaron socorrer a la nena, pero en el acto se dieron cuenta de que poco podían hacer. La llevaron al hospital de Monteros, pero llegó sin vida. Al igual que en el caso anterior, se desconoce qué causó la tragedia, pero aparentemente el chofer del ómnibus no habría advertido la presencia de la pequeña ciclista.
La primera de las tragedias ocurrió sobre la ruta 38, casi en la intersección con la 308, en Alberdi. Por allí, según especificó la Policía, circulaba de sur a norte un ciclomotor Zanella 50cc gris, que era conducido por Claudio Fermín Alcaraz, un policía retirado de 68 años domiciliado en la localidad de Los Arroyos, en Alberdi. Por razones que tratan de determinarse fue embestido desde atrás por un Renault 9, patente SCN-014 que, en igual sentido, manejaba Domingo Fernando Olivera, de 42 años, domiciliado en Aguilares. Anoche los peritos policiales intentaban establecer la causa de la tragedia ya que el impacto fue muy fuerte. Alcaraz, tras la colisión, salió despedido, impactó contra el parabrisas del auto, destrozándolo, y cayó pesadamente al pavimento; falleció en el acto. El automóvil, descontrolado, siguió su camino varios metros más hasta que el conductor logró detenerlo en la banquina. Minutos después llegaron los familiares de Alcaraz que, desconsolados, se abrazaban al costado de la ruta. En el caso tomó intervención personal de la comisaría de Alberdi.
Casi a la misma hora ocurrió otra tragedia, pero en Monteros. Allí, por calle Sarmiento al 200, paseaba en una bicicleta Marisa Tolosa, de 12 años, domiciliada en calle Yapeyú al 700, del barrio Mataderos. "Fue cuestión de un segundo. Nadie entiende qué fue lo que pasó, pero fue horrible", dijo María López, una vecina. La criatura, según informó la Policía, fue embestida por un interno de la empresa Santa Lucía, conducido por Antonio Domingo Sánchez, de 23 años, domiciliado en Acheral, quien realizaba por allí su recorrido habitual. El hecho conmovió a los vecinos que, en un principio, intentaron socorrer a la nena, pero en el acto se dieron cuenta de que poco podían hacer. La llevaron al hospital de Monteros, pero llegó sin vida. Al igual que en el caso anterior, se desconoce qué causó la tragedia, pero aparentemente el chofer del ómnibus no habría advertido la presencia de la pequeña ciclista.







