16 Enero 2007 Seguir en 
La entrevista laboral supone la presencia de un entrevistador que mantiene el control de la situación, y la de una persona (el entrevistado) que debe tratar de sortear la situación de la manera más digna y efectiva posible.
Pero, ¿es posible que quien busca un trabajo pueda manejar de alguna forma la entrevista? La especialista en recursos humanos Gloria Cassano, de la consultora Bumeran, sostiene que no existen fórmulas mágicas cuando se trata de situaciones donde intervienen las relaciones interpersonales y, sobre todo, hay aspectos emocionales que se ponen en juego. "La entrevista de selección es una de esas situaciones donde más se exponen las emociones. No obstante, hay algunas técnicas que se pueden considerar. En principio, hay que reconocer que todos los seres humanos somos sensibles a la impresión que causamos en los demás y que todos deseamos el reconocimiento del otro. Esta es una necesidad básica", subraya.
La experta asegura que algunos entrevistadores se posicionan en un lugar de poder. "Prueba de ello es el tiempo que hacen esperar al postulante, la falta de una sonrisa que promueva la conversación, las preguntas agresivas, el no dejar hablar o interrumpir... y podría seguir con otras tantas actitudes que más que facilitar el diálogo lo dificultan", añade.
Pero aún así, el entrevistado puede utilizar algunas técnicas que impacten de la mejor manera posible, según Cassano. Por ejemplo:
Un saludo amable y cordial, con una sonrisa y un comentario como "gracias por recibirme" o bien "es un gusto conocerlo". Este gesto promueve a una recepción cálida.
Por otro lado, trate de reconocer el estilo del entrevistador y hágalo sentir que maneja la reunión. Para esto, esté dispuesto a escuchar; es más, vaya a las entrevistas más con la idea de escuchar que de hablar. Cuando le hagan una pregunta, contéstela; no se explaye sin antes asegurarse de que está contestando. Si le dan lugar o le piden más datos, entonces trate de responder dando ejemplos concretos. Mientras tanto, no olvide sonreír de vez en cuando.
Durante la entrevista, mire a su interlocutor a los ojos; no pierda la mirada en ningún elemento del escritorio y mucho menos la dirija hacia una ventana. Demostrar atención es una manera de agradar al otro.
Al finalizar la entrevista, y después de haber hecho las preguntas adecuadas para entender el puesto para el que se ofrece, comentarios tales como "ha sido usted muy claro" o bien "le agradezco lo bien que me explicó", serán bienvenidos. Cabe aclarar que si el entrevistador no fue claro o no explicó nada, esos comentarios no cuadran porque puede sentir que son irónicos. No se puede querer ser amable con quienes no son amables.
Si realmente estima que la entrevista fue buena, no dude en expresarlo; frases tales como "la entrevista fue muy agradable" o, "fue un gusto haber conversado con usted" dichas porque las sentimos suenan muy bien y "seducen" al entrevistador. Pero si las decimos sin pensarlo pueden ser un bumerán: lo único que logran es que nos vean desagradables.
Para finalizar, Cassano recomienda que se tenga siempre en cuenta que la mejor manera de impactar bien es siendo lo más natural posible.
No llegue a la entrevista de trabajo con más de 10 minutos de antelación.
No llegue con un minuto de retraso.
No se siente temerosamente en el borde de la silla.
No abra y cierre nerviosamente las manos.
No fume.
No mire su reloj.
No diga que es la única entrevista que ha conseguido.
No diga que quiere trabajar en cualquier cosa.
No trate de leer los papeles que haya arriba del escritorio.
No hable mal de sus jefes anteriores. En realidad, no hable mal de nadie.
No juegue todas sus cartas. "La palabra es de plata; el silencio es de oro".
No se involucre en discusiones políticas.
No se presente como un superhombre o una supermujer que todo lo domina.
No dude de sí mismo.
No diga que no necesita trabajar para vivir.
No se deje seducir para brindar información sobre las empresas en las que trabajó.
No se extienda hablando de temas personales.
No mienta.
Pero, ¿es posible que quien busca un trabajo pueda manejar de alguna forma la entrevista? La especialista en recursos humanos Gloria Cassano, de la consultora Bumeran, sostiene que no existen fórmulas mágicas cuando se trata de situaciones donde intervienen las relaciones interpersonales y, sobre todo, hay aspectos emocionales que se ponen en juego. "La entrevista de selección es una de esas situaciones donde más se exponen las emociones. No obstante, hay algunas técnicas que se pueden considerar. En principio, hay que reconocer que todos los seres humanos somos sensibles a la impresión que causamos en los demás y que todos deseamos el reconocimiento del otro. Esta es una necesidad básica", subraya.
La experta asegura que algunos entrevistadores se posicionan en un lugar de poder. "Prueba de ello es el tiempo que hacen esperar al postulante, la falta de una sonrisa que promueva la conversación, las preguntas agresivas, el no dejar hablar o interrumpir... y podría seguir con otras tantas actitudes que más que facilitar el diálogo lo dificultan", añade.
Pero aún así, el entrevistado puede utilizar algunas técnicas que impacten de la mejor manera posible, según Cassano. Por ejemplo:
Un saludo amable y cordial, con una sonrisa y un comentario como "gracias por recibirme" o bien "es un gusto conocerlo". Este gesto promueve a una recepción cálida.
Por otro lado, trate de reconocer el estilo del entrevistador y hágalo sentir que maneja la reunión. Para esto, esté dispuesto a escuchar; es más, vaya a las entrevistas más con la idea de escuchar que de hablar. Cuando le hagan una pregunta, contéstela; no se explaye sin antes asegurarse de que está contestando. Si le dan lugar o le piden más datos, entonces trate de responder dando ejemplos concretos. Mientras tanto, no olvide sonreír de vez en cuando.
Durante la entrevista, mire a su interlocutor a los ojos; no pierda la mirada en ningún elemento del escritorio y mucho menos la dirija hacia una ventana. Demostrar atención es una manera de agradar al otro.
Al finalizar la entrevista, y después de haber hecho las preguntas adecuadas para entender el puesto para el que se ofrece, comentarios tales como "ha sido usted muy claro" o bien "le agradezco lo bien que me explicó", serán bienvenidos. Cabe aclarar que si el entrevistador no fue claro o no explicó nada, esos comentarios no cuadran porque puede sentir que son irónicos. No se puede querer ser amable con quienes no son amables.
Si realmente estima que la entrevista fue buena, no dude en expresarlo; frases tales como "la entrevista fue muy agradable" o, "fue un gusto haber conversado con usted" dichas porque las sentimos suenan muy bien y "seducen" al entrevistador. Pero si las decimos sin pensarlo pueden ser un bumerán: lo único que logran es que nos vean desagradables.
Para finalizar, Cassano recomienda que se tenga siempre en cuenta que la mejor manera de impactar bien es siendo lo más natural posible.
Lo que no se debe hacer jamás
No llegue a la entrevista de trabajo con más de 10 minutos de antelación.
No llegue con un minuto de retraso.
No se siente temerosamente en el borde de la silla.
No abra y cierre nerviosamente las manos.
No fume.
No mire su reloj.
No diga que es la única entrevista que ha conseguido.
No diga que quiere trabajar en cualquier cosa.
No trate de leer los papeles que haya arriba del escritorio.
No hable mal de sus jefes anteriores. En realidad, no hable mal de nadie.
No juegue todas sus cartas. "La palabra es de plata; el silencio es de oro".
No se involucre en discusiones políticas.
No se presente como un superhombre o una supermujer que todo lo domina.
No dude de sí mismo.
No diga que no necesita trabajar para vivir.
No se deje seducir para brindar información sobre las empresas en las que trabajó.
No se extienda hablando de temas personales.
No mienta.
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