Una actriz que rompió el molde de Hollywood

Susan Sarandon está en su mejor momento. A los 56 años, vive más atareada que nunca. "Es muy divertido".

Por Redacción Espectáculos 30 Septiembre 2002
NUEVA YORK.- A los 56 años, Susan Sarandon rompió con todos los esquemas de Hollywood. La actriz, que este mes estrena tres películas, está más atareada que nunca y atraviesa uno de sus mejores momentos artísticos.
"Es muy divertido. Cuando me llaman para promocionar una de mis películas en algún programa de televisión, tengo que preguntar siempre cuál de ellas", comentó la actriz, quien reside en Nueva York junto a su pareja Tim Robbins y sus hijos.
Este mes, el público norteamericano podrá darse una "panzada" de Sarandon en tres películas que la muestran en papeles completamente diferentes: "Igby goes down", "The Banger Sisters" -junto a Goldie Hawn- y "Moonlight Mile" -coprotagonizada por Dustin Hoffman-.
Durante años, Sarandon ha demostrado que la edad no es una limitación para una actriz de carácter. Al igual que algunos de sus pares masculinos, como Harrison Ford y Clint Eastwood, Sarandon no sólo probó que es posible encontrar roles interesantes después de los 50, sino que también es posible mantener su sensualidad.
Sin importar la cantidad de papeles de poco atractivo físico en su haber, entre ellos, el de la monja Helen Prejean, en "Mientras estés conmigo", por el cual recibió un Oscar en 1995, Sarandon es considerada por la audiencia internacional una de las actrices mayores más atractivas.
Su atractivo no tiene nada que ver con ser joven. Incluso a la hora de seducir a un coprotagonista de menor edad, Sarandon fue una pionera. En "White Palace", la actriz interpreta a una mesera de 43 años que seduce al personaje de James Spader, un yuppie de 27.
A pesar de tener ya varios créditos a su favor, la carrera de Sarandon comenzó a florecer pasados los cuarenta.
La habilidad y el talento mostrados por Sarandon desde entonces han sido una constante en su carrera. Un ejemplo de ello es su trabajo en "Thelma y Louise". Su papel se convirtió en un ícono de la cinematografía.
Sarandon continúa siendo atractiva para la audiencia por la misma razón que lo son sus pares masculinos: su sensualidad no parte de los conceptos femeninos de fragilidad e inocencia, sino de los masculinos de confianza y autoridad. (DPA)

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