20 Diciembre 2006 Seguir en 
Por Alcides Cepeda, columnista de la agencia MP
Con una economía en crecimiento y con problemas de fondo en aumento, las primeras señales para el 2007 siguen siendo auspiciosas.
Los especialistas hablan de un aumento del consumo que alimentará al modelo de expansión y de la caída del desempleo a un récord hace tiempo olvidado: menos del 10%, guarismo que desde 1993 no se registraba.
De continuarse con el crecimiento proyectado, del orden del 7,5% de acuerdo con estimaciones hechas por entidades del sector privado para el diario “El Cronista Comercial”, (4% según el presupuesto 2007), la Argentina entraría en su quinto año consecutivo de expansión, convirtiendo a éste en el mejor quinquenio que recuerde la historia nacional.
Sin embargo, la economía es más compleja de lo que se plantea y no siempre todo lo que reluce es oro.
Por un lado, se pronostica un incremento de la inflación (fundado en la expansión del consumo), con lo cual todo hace pensar que las medidas de limitación a los precios que el gobierno ha impuesto en distintos sectores de la economía y que tanto descontento han generado en los últimos tiempos se prolongarán durante el próximo ejercicio.
De todas formas, elecciones mediante, la puja será distinta en 2007, tratando de lograrse más consensos para los controles de precios, al menos que los que se han visto hasta ahora.
Por otra parte, la inversión, tema pendiente y urgente si los hay, aparece nuevamente como una de las claves señaladas para el nuevo año.
Demasiada pobreza
Si bien los analistas auguran un incremento de entre el 10% o el 15%, con lo cual se alcanzaría otro récord histórico del 22,8% del PBI (se dice que es necesario un 25% para mantener el avance de la economía en los niveles en que se encuentra), el problema no es tanto de cantidad como de calidad.
Sucede que, en los últimos años, buena parte de las colocaciones de dinero estuvieron orientadas a la construcción, cuya capacidad reproductiva o regeneradora de capital es limitada. Lo ideal, se explica, es guiar ese dinero a sectores productivos a través de la incorporación de bienes de capital.
El escenario, en síntesis y en términos generales, es más que auspicioso. No obstante, sería engañoso dejar a un lado la problemática de la pobreza o, mejor dicho, los problemas de los pobres.
Y es que una vez más, a pesar del avance de los números macroeconómicos, el nivel de pobreza será preocupante, con un 25% de los argentinos en esa condición y, aproximadamente, un 10% sumidos en la indigencia.
Se advierte, pues, que con la generación de nuevos trabajos no alcanza para combatir la desigualdad. La paradoja está en que con menos del 10% de la población económicamente activa sin empleo, un cuarto del total no tendrá suficientes ingresos como para alcanzar la canasta básica familiar.
Las diferencias en los salarios de los empleados en blanco y en negro, y entre el sector público y el privado explican en buena medida estas realidades.
Para el 2007, en síntesis, el crecimiento está casi garantizado, pero hay que trabajar para convertir ese crecimiento en desarrollo. (Agencia MP)
Con una economía en crecimiento y con problemas de fondo en aumento, las primeras señales para el 2007 siguen siendo auspiciosas.
Los especialistas hablan de un aumento del consumo que alimentará al modelo de expansión y de la caída del desempleo a un récord hace tiempo olvidado: menos del 10%, guarismo que desde 1993 no se registraba.
De continuarse con el crecimiento proyectado, del orden del 7,5% de acuerdo con estimaciones hechas por entidades del sector privado para el diario “El Cronista Comercial”, (4% según el presupuesto 2007), la Argentina entraría en su quinto año consecutivo de expansión, convirtiendo a éste en el mejor quinquenio que recuerde la historia nacional.
Sin embargo, la economía es más compleja de lo que se plantea y no siempre todo lo que reluce es oro.
Por un lado, se pronostica un incremento de la inflación (fundado en la expansión del consumo), con lo cual todo hace pensar que las medidas de limitación a los precios que el gobierno ha impuesto en distintos sectores de la economía y que tanto descontento han generado en los últimos tiempos se prolongarán durante el próximo ejercicio.
De todas formas, elecciones mediante, la puja será distinta en 2007, tratando de lograrse más consensos para los controles de precios, al menos que los que se han visto hasta ahora.
Por otra parte, la inversión, tema pendiente y urgente si los hay, aparece nuevamente como una de las claves señaladas para el nuevo año.
Demasiada pobreza
Si bien los analistas auguran un incremento de entre el 10% o el 15%, con lo cual se alcanzaría otro récord histórico del 22,8% del PBI (se dice que es necesario un 25% para mantener el avance de la economía en los niveles en que se encuentra), el problema no es tanto de cantidad como de calidad.
Sucede que, en los últimos años, buena parte de las colocaciones de dinero estuvieron orientadas a la construcción, cuya capacidad reproductiva o regeneradora de capital es limitada. Lo ideal, se explica, es guiar ese dinero a sectores productivos a través de la incorporación de bienes de capital.
El escenario, en síntesis y en términos generales, es más que auspicioso. No obstante, sería engañoso dejar a un lado la problemática de la pobreza o, mejor dicho, los problemas de los pobres.
Y es que una vez más, a pesar del avance de los números macroeconómicos, el nivel de pobreza será preocupante, con un 25% de los argentinos en esa condición y, aproximadamente, un 10% sumidos en la indigencia.
Se advierte, pues, que con la generación de nuevos trabajos no alcanza para combatir la desigualdad. La paradoja está en que con menos del 10% de la población económicamente activa sin empleo, un cuarto del total no tendrá suficientes ingresos como para alcanzar la canasta básica familiar.
Las diferencias en los salarios de los empleados en blanco y en negro, y entre el sector público y el privado explican en buena medida estas realidades.
Para el 2007, en síntesis, el crecimiento está casi garantizado, pero hay que trabajar para convertir ese crecimiento en desarrollo. (Agencia MP)







