En su primera visita a la Argentina, Smith se presentó anoche en el club Ciudad de Buenos Aires, en el marco del Festival BUE, junto con los Beastie Boys. La autora de "Piss Factory" llegó desde Brasil y ofreció una conferencia de prensa en la que habló sobre literatura, rock, pintura y fotografía.
-¿Qué pensás de tu nominación para el salón de la fama del Rock and Roll?
-Para ser sincera, me nominaron nueve veces, así que no estoy muy impresionada. Nunca me pareció que el rock and roll debiera tener un salón de la fama, o premios MTV. Para mí el rock debería ser una forma revolucionaria de expresión. Pero hay algunos artistas que lo consideran importante; gente que trabajó mucho, y eso la hace sentir reconocida.
- ¿El rock está envejeciendo?
- Uno podría decir ?tenemos a Rimbaud, a Lorca, a Baudelaire, quiere decir que toda la poesía ha sido escrita?, y eso no es verdad. Siempre va a haber alguien con nuevas ideas, y creo que el rock, como una voz cultural, sigue siendo una de las armas más importantes que la gente joven tiene. El rock nos lleva a las calles, nos da poder, nos da maneras de expresar nuestras emociones, nuestras ideas políticas. No es que el rock sea viejo, aburrido o cansador; es que la gente no le está dando el poder que podría tener, porque se está muy preocupados por la imagen o por ganar dinero. Y si tu meta es la plata o la cocaína o las limusinas, eso es lo que ganás. Pero si tu objetivo es unir a la gente, pronunciarte en contra de la guerra, hablar de la protección del medio ambiente, eso es lo que obtenés.
-¿Lo crees posible?
- Yo creo que esto es posible; el rock es sólo un vehículo. Estamos viviendo un momento en el cual el mundo es más corrupto y malvado que nunca. Nuestros gobiernos son corruptos y ambiciosos, y se acuestan con las corporaciones y crean máquinas de guerra. Estados Unidos les da enormes cantidades de dinero a Israel y a otros países para comprar armas.
-Vivís en Nueva York... ¿Qué sentiste cuando ocurrió el atentado del 11 de setiembre?
-Vivo en Nueva York y desde mi casa pude ver cómo las torres caían. Fue una de las cosas más terribles que vi en mi vida. Y fue horrible porque uno de los aviones pasó sobre la escuela de mi hija. Pero mi mayor miedo se generó al preguntarme qué era lo que la administración Bush iba a hacer al respecto; me preocupaba que fueran a Afganistán y trataran de que la gente pagara por el 11/9. (Télam)







