03 Noviembre 2006 Seguir en 
El Festival Tucumán Cine 06, que concluyó la noche del miércoles en medio de luces y sombras, generó una singular movida en Tucumán. "Es muy importante que una provincia sin tradición cinematográfica tenga un festival de premiación de esta envergadura", había señalado el director Alberto Lecchi, en su paso por la provincia. Pero, a la hora de hacer un balance, los números fueron tan dispares como el contraste entre el impactante espectáculo de luces que se proyectó en el frente del cine Atlas, con la escasa cantidad de gente que participó de la ceremonia final.
El secretario de Cultura, Mauricio Guzman, dijo en su discurso que habían concurrido alrededor de 10.000 personas a las distintas funciones. Pero las cifras finales no están aún claras. Hasta el domingo, inclusive, habían asistido 2.700 personas a las salas (según lo declaró el propietario del cine, Roberto Abdelnur), y el miércoles no pasaron más de 250 espectadores por el edificio de Monteagudo al 200. A esa cifra se suman las 2.000 invitaciones que se repartieron, con lo que se llegaría -con los datos de espectadores del lunes y el martes, a un poco más de la mitad de la estimación del funcionario.Los organizadores, no obstante, tenían más expectativas. En el sitio oficial del festival se estimó que iba a haber una convocatoría de 15.000 personas. Así, el encuentro confirmó lo que, en diversas oportunidades, afirmó el presidente del Incaa, Jorge Alvarez: en el país casi no se ven las películas argentinas. "Falta que la gente vea más cine nacional", aseguró. Y Rodolfo Hermida, funcionario del Incaa, dijo a periodistas de LA GACETA que un gran problema en Tucumán es que "no hay buenas salas céntricas, con buen sonido y comodidades". Las comparó con las de Buenos Aires, como el Village o el Abasto. "Hace falta educar al tucumano para que vaya al cine, pero también hay que equipar las salas", había dicho Lecchi. Incluso, una de las charlas, la del director rosarino Gustavo Postiglione, se levantó por falta de asistentes. De todos modos, el festival generó mucho interés en los jóvenes que no sólo asistieron a las funciones sino que un grupo de estudiantes colaboró en la organización.
El secretario de Cultura, Mauricio Guzman, dijo en su discurso que habían concurrido alrededor de 10.000 personas a las distintas funciones. Pero las cifras finales no están aún claras. Hasta el domingo, inclusive, habían asistido 2.700 personas a las salas (según lo declaró el propietario del cine, Roberto Abdelnur), y el miércoles no pasaron más de 250 espectadores por el edificio de Monteagudo al 200. A esa cifra se suman las 2.000 invitaciones que se repartieron, con lo que se llegaría -con los datos de espectadores del lunes y el martes, a un poco más de la mitad de la estimación del funcionario.Los organizadores, no obstante, tenían más expectativas. En el sitio oficial del festival se estimó que iba a haber una convocatoría de 15.000 personas. Así, el encuentro confirmó lo que, en diversas oportunidades, afirmó el presidente del Incaa, Jorge Alvarez: en el país casi no se ven las películas argentinas. "Falta que la gente vea más cine nacional", aseguró. Y Rodolfo Hermida, funcionario del Incaa, dijo a periodistas de LA GACETA que un gran problema en Tucumán es que "no hay buenas salas céntricas, con buen sonido y comodidades". Las comparó con las de Buenos Aires, como el Village o el Abasto. "Hace falta educar al tucumano para que vaya al cine, pero también hay que equipar las salas", había dicho Lecchi. Incluso, una de las charlas, la del director rosarino Gustavo Postiglione, se levantó por falta de asistentes. De todos modos, el festival generó mucho interés en los jóvenes que no sólo asistieron a las funciones sino que un grupo de estudiantes colaboró en la organización.
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