La amenaza a la paz mundial de Corea del Norte

El régimen de Pyongyang reiteró que la posición de EEUU puede ser considerada como una declaración de guerra. Cambios en todo el planeta.

COMO EN EL PASADO. Antiguos espías surcoreanos pidieron al gobierno de su país que los envíen otra vez a Corea del Norte para monitorear las pruebas nucleares.
COMO EN EL PASADO. Antiguos espías surcoreanos pidieron al gobierno de su país que los envíen otra vez a Corea del Norte para monitorear las pruebas nucleares.
15 Octubre 2006
WASHINGTON.- Mientras el mundo entero observa en alerta y teme que crezca el peligro nuclear en todo el planeta, el Consejo de Seguridad de la ONU votó en forma unánime ayer la imposición de sanciones financieras y armamentísticas a Corea del Norte para castigar a la nación comunista por su prueba nuclear del lunes pasado. Pyongyang, por su parte, rechazó la medida de las Naciones Unidas y amenazó con endurecer su postura.
La resolución sostiene que las ambiciones atómicas del hermético país asiático son una clara amenaza a la paz y a la seguridad internacionales. La medida, impulsada por EEUU, permite a las naciones frenar el paso de las cargas que vayan desde y hacia Corea del Norte para controlar si hay armas de destrucción masiva o provisiones relacionadas con ellas. Y requiere a todos los países que no venda ni transfiera materiales relacionados con los programas de armas no convencionales de Pyongyang. En una concesión a China, la resolución excluye específicamente el uso de la fuerza, pero permite sanciones económicas y restricciones en el transporte naval y aéreo.
"Hoy estamos enviando un mensaje fuerte y claro a Corea del Norte -y a otros posibles proliferantes- diciendo que habrá serias repercusiones si continúan buscando armas de destrucción masiva", dijo el embajador estadounidense, John Bolton, al consejo. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, señaló por su parte a la prensa que la resolución es un mensaje que muestra al mundo está unido en la oposición a los planes nucleares del país comunista.
El embajador de Corea del Norte ante la ONU, Pak Gil Yon, habló ante el Consejo de Seguridad luego de la votación, e inmediatamente abandonó el lugar. En su alocución acusó a los miembros del organismo de actuar con metodología de gangsters al haber adoptado la resolución ignorando la amenaza de Estados Unidos contra su país, y dijo que una mayor presión de Estados Unidos sobre Pyongyang será considerada una declaración de guerra.
Corea del Norte ha realizado similares declaraciones en el pasado, pero está vez el escenario fue nada menos que el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, un análisis preliminar de los servicios de información de EEUU detectó radiactividad en muestras de aire recolectadas cerca del sitio donde, supuestamente, se realizó la prueba nuclear,lo que agrava la sensación de peligro.
La resolución en contra de Corea del Norte fue adoptada luego de que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia hicieron algunas modificaciones, motivadas por objeciones de último minuto de Rusia y de China, pero en general las sanciones propuestas originalmente permanecieron intactas. Entre otras medidas, la resolución levanta una prohibición que pesaba sobre toda arma que ingresara a Corea del Norte, pero impone un embargo a las armas convencionales de gran tamaño. (Reuter-Especial)

PUNTOS DE VISTA
La bomba extorsiva

Por Jorge Raventos - analista político y periodista - ex vocero de la Cancilleria argentina (1992-1999)
Se ignora aún si las explosiones que una semana atrás registraron los sismógrafos en algún punto subterráneo del territorio de Corea del Norte fueron o no provocadas por el estallido de un artefacto nuclear. El régimen de Pyongyang, que había declarado oportunamente estar en posesión de tecnología atómica y en condiciones de probar una bomba, ha sido el más interesado en que se admita la veracidad de aquella impresión.
El comportamiento del gobierno de Kim Jong Il durante los últimos meses ha sido consistente en una actitud que podría definirse como provocadora: en julio testeó de manera ostensible siete misiles de tres categorías diferentes, todos en condiciones de portar cargas atómicas o químicas; algunos con alcance de rango regional (capaces de inquietar a Corea del Sur, a Japón y a la propia China) y uno de ellos, el Taep?o-dong, con capacidad -en teoría- de atacar a Estados Unidos.
Para EEUU, la mala conducta en materia nuclear del régimen coreano entraña el riesgo de alentar la autonomía atómica que procura el gobierno iraní en el explosivo Medio Oriente. Supone también otro peligro: que el irresponsable gobierno coreano, que ya en el pasado montó para financiarse redes de narcotráfico en Occidente, se transforme en proveedor de tecnología atómica de las redes terroristas transnacionales. Pero, en rigor, si hay algo que inquieta sobremanera a Washington es que las públicas provocaciones del régimen norcoreano no son índice de fortaleza, sino de una creciente debilidad. Y si bien un sistema totalitario e irresponsable es un riesgo y un dolor de cabeza, hay todavía algo peor: el colapso y el estallido de un régimen de esa naturaleza. La dinastía paleocomunista creada por Kim Il Sung, que hoy encabeza su hijo, gobierna sobre 23 millones de personas, un 1,2 millón de las cuales están alistadas en fuerzas armadas que custodian la disciplina del resto. Ese resto soporta privaciones inenarrables que provocaron desde 1995 más de 2 millones de muertes por hambre.
El régimen ha subsistido merced a los subsidios provenientes de Corea del Sur, de Japón, de China ? y de Estados Unidos. El mal comportamiento actual responde a una política extorsiva destinada a conseguir más ayuda para sofocar la brutal crisis interna y, además, a evitar el cepo que la realidad y la cautelosa estrategia negociadora de Washington imponen: el cepo chino. El régimen de Pyongyang quiere negociar directamente con el gobierno de Bush; este, por su lado, quiere ver sentados a los chinos en esa mesa, junto con Corea del Sur y, aunque sea con la prudencia que demanda el hecho de que su pasado imperial aún provoca escozor en la región, con Japón. Estados Unidos aspira a que Pekín asuma responsabilidades en el disciplinamiento de Corea del Norte.
Si para el mundo el manejo atómico del inescrupuloso régimen norcoreano es una amenaza fácilmente ilustrable, para las naciones que corren el riesgo de soportar directamente las consecuencias de su colapso y el indispensable manejo de la multifacética crisis que sobrevendría, la amenaza tiene otros rostros: por ejemplo, el de millones de hambrientos presionando en busca de refugio sobre las fronteras o el del caos y la anarquía en una sociedad que cuenta con instrumentos nucleares y armas químicas.
En su desesperación, el aventurero régimen dinástico fundado por Kim Il Sung apela a todos esos fantasmas para manejar, mientras pueda, su arma más eficaz: la bomba extorsiva. (Especial para LA GACETA)

El temor a una carrera atómica
Por Eduardo Ovalles- especialista en seguridad del centro de estudios nueva mayoría
El anuncio de Corea del Norte de que realizó una prueba nuclear y la posterior amenaza a EEUU, para que no intente derrocar el régimen comunista del país, preocupa, por la posibilidad de que ello genere un conflicto atómico mundial.
Más allá de los resultados de la prueba nuclear -que no ha podido ser confirmada y quizás nunca lo sea-, la cuestión es peligrosa, porque la estrategia del régimen norcoreano para vencer su aislamiento es la extorsión.
El temor central es que se produzca una escalada armamentista, que desestabilizaría la región donde están tres de las siete potencias económicas mundiales -Japón, China e India- y dos de las nucleares -China e India-. Una situación así también alcanzaría al resto del planeta, teniendo en cuenta el rol mundial que cumplen Estados Unidos y Rusia, no sólo desde lo económico y desde lo político, sino también como las dos principales potencias nucleares.
Si bien Japón es un actor estratégico en la región (segunda economía y cuarto en gasto en defensa mundial), cuenta con una política exterior pacifista y tiene el recuerdo de Hiroshima y Nagasaki. Pero esto puede cambiar en el largo plazo. Recientemente, un centro de investigación dirigido por el ex primer ministro Yasuhiro Nakasone propuso que Japón considerara la opción nuclear, una situación que, de seguir la escalada de Norcorea, complicaría seriamente el panorama.
Además, el anuncio norcoreano podría impulsar a otras potencias nucleares, incluyendo a Estados Unidos y a Rusia, las dos mayores del planeta, a avanzar con la fabricación de más armas nucleares. Al día de hoy, se estima que sólo entre ambos poseen cerca de 12.000 cabezas nucleares en servicio activo, y que cada una es entre 200 y 2.000 veces más poderosa que la bomba de Hiroshima.
En conclusión, el ensayo nuclear de Corea del Norte -sea real o sólo un globo de ensayo- supone una seria amenaza al equilibrio regional y mundial, y aumenta la posibilidad de un conflicto atómico global. (Especial para LA GACETA)


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