12 Octubre 2006 Seguir en 
NUEVA YORK.- En un incremento de la tensión tras la realización de una prueba atómica, criticada fuertemente en todo el mundo, Corea del Norte advirtió ayer a Estados Unidos que si aumenta la presión contra su programa nuclear lo entenderá como una declaración de guerra y obrará en consecuencia.
Asimismo, Pyongyang manifestó en una declaración oficial que la realización de más pruebas nucleares dependerá de la actitud que adopte Washington, y reiteró que sus actividades nucleares responden a la hostilidad de EE.UU. contra el régimen de Kim Jong Il.
Poco antes, el presidente estadounidense George W. Bush había manifestado que la prueba nuclear norcoreana ponía en peligro la paz y la estabilidad del mundo entero, y anunció que intensificará la colaboración militar con Japón y Corea del Sur en materia de sistemas antimisiles. Bush se comprometió a continuar en la vía diplomática, pero dejó abiertas todas las opciones "para defender nuestros intereses y a nuestros amigos en la región frente a las amenazas de Corea del Norte".
Washington se está esforzando por confirmar que Pyongyang probó el lunes una bomba nuclear, sobre lo que todavía hay dudas. Según expertos, debido a la baja potencia de la actividad sísmica registrada, la explosión del lunes podría haber sido no atómica o una prueba nuclear fallida.
Basta el anuncio
Pero tan sólo el anuncio ha sido considerado una grave amenaza por la comunidad internacional, incluso por China y Rusia, tradicionales aliados del régimen comunista. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el representante de Japón prosiguieron ayer en Nueva York las discusiones a puertas cerradas sobre un borrador de resolución que contemple un embargo armamentístico y fuertes sanciones económicas contra Corea del Norte.
Sobre la marcha
Mientras, Japón incrementó ayer las sanciones bilaterales contra Pyongyang al prohibir las importaciones y la entrada de navíos norcoreanos a sus puertos, así como el ingreso en su territorio de todos los ciudadanos del país comunista.Especialistas asiáticos estimaron que el embargo asestará un golpe durísimo a la economía de la empobrecida Corea del Norte, cuyos productos, como las almejas y los champiñones, se venden en moneda extranjera en el mercado japonés. (Reuter-AFP-NA)
Asimismo, Pyongyang manifestó en una declaración oficial que la realización de más pruebas nucleares dependerá de la actitud que adopte Washington, y reiteró que sus actividades nucleares responden a la hostilidad de EE.UU. contra el régimen de Kim Jong Il.
Poco antes, el presidente estadounidense George W. Bush había manifestado que la prueba nuclear norcoreana ponía en peligro la paz y la estabilidad del mundo entero, y anunció que intensificará la colaboración militar con Japón y Corea del Sur en materia de sistemas antimisiles. Bush se comprometió a continuar en la vía diplomática, pero dejó abiertas todas las opciones "para defender nuestros intereses y a nuestros amigos en la región frente a las amenazas de Corea del Norte".
Washington se está esforzando por confirmar que Pyongyang probó el lunes una bomba nuclear, sobre lo que todavía hay dudas. Según expertos, debido a la baja potencia de la actividad sísmica registrada, la explosión del lunes podría haber sido no atómica o una prueba nuclear fallida.
Basta el anuncio
Pero tan sólo el anuncio ha sido considerado una grave amenaza por la comunidad internacional, incluso por China y Rusia, tradicionales aliados del régimen comunista. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el representante de Japón prosiguieron ayer en Nueva York las discusiones a puertas cerradas sobre un borrador de resolución que contemple un embargo armamentístico y fuertes sanciones económicas contra Corea del Norte.
Sobre la marcha
Mientras, Japón incrementó ayer las sanciones bilaterales contra Pyongyang al prohibir las importaciones y la entrada de navíos norcoreanos a sus puertos, así como el ingreso en su territorio de todos los ciudadanos del país comunista.Especialistas asiáticos estimaron que el embargo asestará un golpe durísimo a la economía de la empobrecida Corea del Norte, cuyos productos, como las almejas y los champiñones, se venden en moneda extranjera en el mercado japonés. (Reuter-AFP-NA)







