01 Octubre 2006 Seguir en 
Una llamada telefónica fue el indicio más fuerte para que los investigadores sigan muy de cerca a Luis Alberto Fernández, el único de los sospechosos de la desaparición de Angela Beatriz Argañaraz que se encuentra prófugo. Una comisión policial al mando del comisario Miguel Gómez se encuentra en una provincia vecina realizando tareas de inteligencia para poder atraparlo.
A mediados de esta semana, los pesquisas, descubrieron que el remisero, que es hermano de Nélida del Valle Fernández, que junto a Susana del Carmen Acosta son las únicas imputadas en el caso, se habría refugiado en la casa de un allegado. Siempre de acuerdo a una fuente cercana a la investigación, el sospechoso se habría comunicado con sus familiares a un celular.
El contacto, según trascendió, fue advertido por una mujer que anotó la característica del lugar donde se produjo la llamada. Este dato llegó a manos de la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini, que no dudaron en un instante en ordenar a la Policía que se dirigieran hasta esas tierras para tratar de concretar su detención. El lugar donde estaría escondido, se mantiene en el mayor de los secretos.
Por otra parte, Gustavo Morales, defensor de los tres acusados, no respondió a la intimación que le realizó la Justicia para que informara dónde se encontraba oculto Fernández. Antes de que se venciera el plazo, el profesional había adelantado que presentaría un planteo de oposición a esa medida. La última palabra la tendrá el juez Alfonso Zóttoli. Este paso, según trascendió, lo daría mañana.
El acusado acompañó desde un primer momento a las ex novicias. Se colocó el traje de vocero, cuestionó el trabajo de los investigadores y siempre señaló que eran inocentes. Sin embargo, con el correr de los días, fueron apareciendo indicios en su contra. Los más importantes son la declaración de una testigo clave, cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones legales, habría asegurado que Fernández estuvo en el departamento el 31 de julio, día en el que desapareció Betty. Su empleada doméstica, Verónica Wiernes, declaró ante la fiscal Giannoni que el 1 de agosto ella lavó una remera del sospechoso que, supuestamente habría estado manchada con sangre.
Pericia
A partir de mañana, según confirmaron fuentes judiciales, comenzarán a citar al personal del colegio Padre Roque Correa para determinar quién falsificó la firma de Acosta en el libro de asistencia.
Stella Maris Amduni será la primera en participar del estudio comparativo. Esta tenía una estrecha relación con las ex novicias y la que, supuestamente, manejaba el libro de asistencias en el que se detectaron las irregularidades.
Luego, según confiaron los investigadores, irán citando al resto del personal del establecimiento educativo. Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia Argañaraz, habían presentado una lista de unas 50 personas para que cumplan con esta medida.
A mediados de esta semana, los pesquisas, descubrieron que el remisero, que es hermano de Nélida del Valle Fernández, que junto a Susana del Carmen Acosta son las únicas imputadas en el caso, se habría refugiado en la casa de un allegado. Siempre de acuerdo a una fuente cercana a la investigación, el sospechoso se habría comunicado con sus familiares a un celular.
El contacto, según trascendió, fue advertido por una mujer que anotó la característica del lugar donde se produjo la llamada. Este dato llegó a manos de la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini, que no dudaron en un instante en ordenar a la Policía que se dirigieran hasta esas tierras para tratar de concretar su detención. El lugar donde estaría escondido, se mantiene en el mayor de los secretos.
Por otra parte, Gustavo Morales, defensor de los tres acusados, no respondió a la intimación que le realizó la Justicia para que informara dónde se encontraba oculto Fernández. Antes de que se venciera el plazo, el profesional había adelantado que presentaría un planteo de oposición a esa medida. La última palabra la tendrá el juez Alfonso Zóttoli. Este paso, según trascendió, lo daría mañana.
El acusado acompañó desde un primer momento a las ex novicias. Se colocó el traje de vocero, cuestionó el trabajo de los investigadores y siempre señaló que eran inocentes. Sin embargo, con el correr de los días, fueron apareciendo indicios en su contra. Los más importantes son la declaración de una testigo clave, cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones legales, habría asegurado que Fernández estuvo en el departamento el 31 de julio, día en el que desapareció Betty. Su empleada doméstica, Verónica Wiernes, declaró ante la fiscal Giannoni que el 1 de agosto ella lavó una remera del sospechoso que, supuestamente habría estado manchada con sangre.
Pericia
A partir de mañana, según confirmaron fuentes judiciales, comenzarán a citar al personal del colegio Padre Roque Correa para determinar quién falsificó la firma de Acosta en el libro de asistencia.
Stella Maris Amduni será la primera en participar del estudio comparativo. Esta tenía una estrecha relación con las ex novicias y la que, supuestamente, manejaba el libro de asistencias en el que se detectaron las irregularidades.
Luego, según confiaron los investigadores, irán citando al resto del personal del establecimiento educativo. Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia Argañaraz, habían presentado una lista de unas 50 personas para que cumplan con esta medida.







