Saludable diálogo entre la Iglesia y el Estado

21 Septiembre 2006
Hemos informado en detalle acerca de la reunión que mantuvo el arzobispo de Tucumán con los titulares de los tres poderes del Estado provincial. Es sabido que el prelado los convocó a tal encuentro y que su núcleo fue la preocupación del jefe del catolicismo tucumano acerca de tres temas: la exclusión social; la inseguridad, que atemoriza a la población, y la falta de independencia del Poder Judicial. Como lo reconocieron las autoridades participantes, nadie puede dejar de compartir las inquietudes que monseñor Luis Villalba expuso claramente en esa ocasión.
  El arzobispo señaló que, a pesar de los indudables logros oficiales recientes, se mantiene la deuda de la sociedad hacia todos aquellos a quienes la falta de recursos priva de desarrollarse como seres humanos y como seres sociales.
   Dado el desequilibrio entre los más afortunados y los que menos tienen, incluida la ex clase media, resulta urgente que la “inclusión social” se asuma como política de Estado. Política que, sostuvo, debe ser encabezada por una ofensiva en materia de educación, ya que esta es la que brinda las mayores vías para la integración.
  Señaló además la presencia inquietante del flagelo de la inseguridad y el auge de actividades delictivas, como la venta de drogas y la prostitución de menores. Insistió en que todo esto expande el miedo entre la población, algo que pudo percibir durante sus visitas pastorales.
  En cuanto a la Justicia, recordó que el funcionamiento de ese poder -en el juego de pesos y de contrapesos del régimen republicano- debe desarrollarse con independencia y con transparencia.
El Poder Judicial controla la gestión de los otros poderes, y toda intromisión que pueda limitar dicha tarea debe entenderse como peligrosamente negativa para el sistema democrático y para el bien de la sociedad. En tal sentido, evitar que los cargos judiciales obedezcan a otro origen que al mérito y evitar también que se politicen el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento son requerimientos básicos.
   Hay que señalar la alta importancia que tiene el hecho de que la Iglesia haga escuchar su voz frente a los temas troncales de la actual problemática de la provincia.  Es conocido que comparte el credo católico la gran mayoría de la población, lo que da especial peso a los puntos de vista que exprese su pastor. Y mucho más cuando, como decimos arriba, ellos no hacen sino expresar las inquietudes de todos los habitantes, sin distinción de credos, ya que a todos afectan las cuestiones tocadas.
Entre los acertados puntos de vista que comentamos, debe destacarse la apelación de monseñor Villalba al diálogo. Entiende que, si este se practica de forma honrada, puede tener frutos considerables.
   Nadie puede creerse dueño de la verdad, y todo es pasible de mejoría con la suma de nuevas opiniones. Es más, hizo notar que justamente los problemas básicos de la sociedad son los que requieren en mayor medida tanto de la cooperación de todos como de la fijación de un ámbito de encuentro, donde sea posible exponer e intercambiar opiniones.
   En suma, debe considerarse francamente positiva la realización de un encuentro de esta naturaleza.
Es el primero, pero pensamos que de ninguna manera debe ser el último. Ya se sabe que la Iglesia Católica, por su alta representación espiritual, puede y debe jugar un rol trascendente en la consideración de cuestiones que afectan y preocupan a la comunidad. Generar un espacio donde todo esto se exprese y se debata con ánimo constructivo es algo que interesa a todos.



Tamaño texto
Comentarios