Reclamos empresarios que nunca se escuchan

Planteos como la reducción de la presión fiscal, o la eliminación de las retenciones a las exportaciones, por ejemplo, forman parte de los discursos, pero nadie los atiende. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

18 Septiembre 2006
En el fútbol, es casi imposible que un árbitro dé marcha atrás en un fallo para satisfacer los reclamos de los jugadores afectados por la medida disciplinaria, por más vehementes o acertados que estos sean. Lo lógico -entonces- sería que los futbolistas acataran las decisiones sin emitir ninguna protesta, para no perder el tiempo y para evitar alguna expulsión, como las que suelen producirse cuando los afectados rodean al referí para quejarse. Sin embargo, en el deporte más popular del mundo se sabe que las protestas posteriores a un fallo tienen como propósito no tanto el que se revierta la sentencia que molesta, sino condicionar al árbitro para evitar futuros fallos adversos. Curiosamente, episodios con características similares ocurren casi a diario con reclamos que se formulan desde los sectores empresarios de la provincia, que parecen no encontrar jamás un eco, pero que muestran a instituciones y sectores que están vivos y dispuestos a no permitir nuevos avances de los poderes públicos sobre sus economías.
¿De qué sirve denunciar la fuerte presión fiscal que existe en Tucumán? No hay entidad intermedia que no se haya montado en ese reclamo alguna vez, sin que hasta la fecha se les haya movido un pelo por eso a los gobernantes, sean actuales o anteriores. Menos chances parecen tener las quejas ahora, porque gobierna un sector que privilegia la recaudación como herramienta fundamental para sostener  un superávit fiscal que permita solventar la obra pública, el actual motor de la economía argentina (y de los aparatos electorales).
Precisamente, en la última semana nuestra provincia fue el epicentro de una serie de reuniones empresarias que centralizaron demandas que están en el tapete no sólo en el plano local, sino también en el ámbito nacional. Así, en la Sociedad Rural de Tucumán se desarrolló, el miércoles pasado, un foro de energía, con la presencia de destacados expositores que brindaron un diagnóstico sobre la delicada situación del sector energético, e incluso hubo importantes funcionarios nacionales del área, como Miguel Angel Cortez, presidente del Comité Ejecutivo del Consejo Federal de Energía. Este reconoció que en el Gobierno de Néstor Kirchner “hay luces amarillas encendidas” por la cuestión energética, aunque también aseguró que la gestión “va un paso adelante de la crisis”. Un día antes del foro, el secretario de Energía la Nación, Daniel Cameron, se reunió con los industriales azucareros en la sede de la Estación Experimental para pedirles que cogeneren electricidad para aportar al sistema interconectado. Toda una definición del momento que se vive.

Economistas
También la semana pasada se llevó a cabo un encuentro -en la Rural- de economistas, que, en esencia, plantearon su preocupación por la falta de inversiones y por el manejo de la inflación que lleva adelante el Gobierno (con acuerdos de precios y sin tocar las tarifas de los servicios públicos), por citar sólo algunos puntos que se debatieron. En lo que se refiere específicamente a Tucumán, el economista Osvaldo Meloni evidenció que nuestra provincia presenta indicadores -como salud, educación, etcétera- que están por debajo de la media nacional, y otros muy por encima, como el nivel de gasto público y, nuevamente, la presión fiscal.
El aspecto impositivo pero también la improvisación del Gobierno nacional fueron algunos de los tópicos sobre los que giró el plenario ganadero que se desarrolló el viernes último en la SRT. En ese ámbito, los ruralistas denunciaron que los ingresos del sector cayeron un 30% desde que la gestión Kirchner reaccionó contra los precios internos de la carne, nada menos que suspendiendo las exportaciones de este producto. Allí también hubo un funcionario nacional -Miguel Tezanos Pinto, coordinador el Plan Ganadero nacional- que recibió los “cachetazos”, pero advirtió que, pese a haberse tratado de una medida “antipática”, la suspensión de las exportaciones de carne estaba en línea con lo que podría ocurrirles a otros sectores que no acataran la decisión de mantener la inflación bajo control, aun cuando las reacciones provoquen mucho más daños que beneficios, y sin que se ataque a los verdaderos responsables del problema, como ocurrió con el tema de la carne.
Y para completar una semana “movidita”, las autoridades de la Rural volvieron a plantear -en el acto de inauguración de la Expo Tucumán 2006- la necesidad de que bajen las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas, y que disminuya la bendita presión fiscal en la provincia. ¿Alguien escuchará esta vez?



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