El chico de la disco que se mantuvo vivo en Hollywood

Fue el ícono de los años 70. Luego su carrera cayó en el olvido hasta que lo rescató Tarantino. Hoy sigue en pie.

Por Redacción Espectáculos 15 Septiembre 2002
De no ser por el director Quentin Tarantino, John Travolta se hubiera quedado en la era de los zapatos con plataforma y las cadenitas de oro. A pesar de sus propias dudas y de los recelos de los productores, Travolta logró convencer encarnando a un heroinómano llamado Vincent Vega en la tan aclamada "Tiempos violentos". El actor fue entonces nominado como mejor actor en los Oscar de aquel año. La vida consigue poner las cosas en su sitio.
John Joseph Travolta nació en un suburbio de New Jersey. Es el pequeño de seis hermanos, hijo de un hombre de negocios y de una profesora de arte dramático. El actor se crió entre algodones y en un ambiente muy permisivo. El clan Travolta se divertía por las noches en el sótano de la casa donde el padre construyó un teatro para el divertimento de su tropa. Conociendo estos antecedentes, es lógico que Travolta se uniera a los 12 años a una compañía de actores . A los 16 años, abandonó el colegio con el permiso de sus padres para dedicarse plenamente a la actuación. Su debut en la gran pantalla llegó en 1973 con un papel pequeño en el filme de horror "La lluvia del diablo". Esta oportunidad le abrió las puertas para trabajar en televisión en una serie llamada "Welcome back, Kotter" que lo popularizó hasta el punto que Travolta se convirtió en el sueño de cualquier chica de mediados de los 70. En 1976, Brian De Palma lo convocó para su filme de terror "Carrie". Su relación con la joven actriz Diana Hyland, que fallecería trágicamente de cáncer al igual que su madre, dos años después, explican su ingreso en la Iglesia de la Cienciología. Pero aquella mala racha tendría una nota feliz cuando le llegó de nuevo una oportunidad para la gran pantalla: "Fiebre del sábado noche", en la que Travolta daba rienda suelta a sus impulsos en la pista de baile. La película lo convirtió en la estrella indiscutible de la discoteca al son del tema "Manteniéndose vivo" de los "Bee Gees" a finales de la década de los 70. Empezaba a forjarse un ícono cultural que tendría una continuación con su papel de Danny Zuko en la adaptación cinematográfica del musical "Grease", revival de la música y de la moda de los cincuenta, junto con Olivia Newton-John. Cuando su carrera estaba destinada a simbolizar la esencia de la cultura pop, a mediados de los ochenta, Travolta fue el objetivo de una campaña de descrédito. Corrieron los rumores acerca de su presunta homosexualidad y se lo criticó duramente por formar parte de la misteriosa e incomprendida Iglesia de la Cienciología. Durante las horas más oscuras de su marginación del star system, tuvo la suerte de vivir como una estrella gracias a los ingresos de sus últimas películas y de la banda sonora de "Grease" que vendió unos 19 millones de copias. Durante su destierro, protagonizó algún que otro filme ("Mira quién habla") pero Travolta se lo tomó con calma: "Siempre he pensado que mientras hagas las cosas bien y con las mejores intenciones, todo se pondrá en su correcto sitio", asegura.
Travolta encontró finalmente su sitio en la década de los noventa casándose con la actriz Kelly Preston con la que tiene dos hijos. Estabilizada su vida emocional y familiar, el éxito llamó a su puerta con "Tiempos violentos". Directores y productores volvieron a confiar en él. Apareció en "Código flecha rota", "Michael" y "Fenómeno". Se metió en la piel del presidente de Estados Unidos junto a Emma Thompson en "Colores primarios". Ahora, vuelve a los cines con el thriller "Enemigo en casa", donde interpreta a un padre desesperado. (Especial)

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