Cómo convertir una cloaca en patrimonio

La sentencia inédita de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que Buenos Aires limpie el Riachuelo obliga a la Provincia a "?abrir el paraguas". El efecto "María Julia". Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.

05 Septiembre 2006
En la ciudad de Buenos Aires hay una iniciativa para recuperar el paisaje costero, lo que implica revalorizar al depreciado Río de la Plata. Lo remarcable del caso es que, si bien ese proyecto involucra acciones específicas de obras públicas y de cambio ambiental, las autoridades de la ciudad autónoma lo han asumido desde una perspectiva patrimonial. Con ese matiz pretenden marcar un cambio en una percepción ciudadana a la que lo público le resulta ajeno. Esta “construcción cultural ambiental” llegó casi en forma simultánea con la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de ordenarle al Estado un plan para limpiar la cuenca del Riachuelo.
Si bien hay quienes consideran que detrás de esa medida judicial inédita hay una estrategia del Gobierno para posicionarse como “ambientalmente correcto” ante el conflicto por las papeleras, ya se ha establecido un precedente jurídico de peso sobre la contaminación en una perspectiva federal. Ahora, la que está en la mira es la cuenca Salí-Dulce, que, como se sabe, ya ha generado un litigio federal entre Tucumán y Santiago del Estero.
Para frenar la contaminación en la “segunda cloaca” de la Argentina (la primera indiscutida es el Riachuelo), dos diputados nacionales santiagueños quieren crear un comité de la cuenca Salí-Dulce, con representantes del Ejecutivo nacional y de los gobiernos de Santiago del Estero, Salta, Catamarca, Tucumán y Córdoba.

El efecto María Julia
Sumada a esa iniciativa, el radical “proconvergencia” Jorge Mendía impulsa la declaración de la emergencia ambiental de la cuenca del Salí, y la creación de un comité de cuenca en el que participen intendentes y delegados comunales de las localidades que vierten basura en el Salí. También se establece que la competencia ambiental es del área de la Producción y se fijan 120 días para que el responsable de ese ministerio entregue un plan directriz para el saneamiento de la cuenca.
Con el antecedente de las promesas incumplidas de María Julia Alsogaray sobre el saneamiento del Riachuelo, todas esas iniciativas legislativas parecen, hasta ahora, nada más que un compendio de buenas intenciones.
Sin embargo, en Tucumán parece funcionar más el peso del rigor que la letra de la ley. Y lo cierto es que desde que comenzaron a hacerse públicas las multas sobre empresas que contaminan, la cuestión ambiental ocupa un lugar destacado en la agenda de las empresas tucumanas líderes.
Como ejemplo de esa reacción, Jorge Zorreguieta, el titular del Centro Azucarero Argentino, dijo ayer, de paso por Tucumán: “la contaminación tiene varios aspectos: uno es la quema de caña, y otro es que los caminos de tierra no arrojen tanto polvo al aire”. Así, el dirigente azucarero repartió responsabilidades entre su sector y el Estado, que es responsable del mantenimiento de caminos principales y secundarios.
A la hora de definir responsabilidades sobre el presente de la cuenca Salí-Dulce, la industria tiene su parte; pero también la tiene la pobreza, como se ha dicho más de una vez. De modo que cualquier plan directriz o de remediación para devolverle la dignidad al río deberá contemplar distintos abordajes, entre ellos, la ampliación de la red cloacal y la erradicación de viviendas de la zona ribereña.
El “efecto María Julia” puede generar un fundado escepticismo entre los cultores de la “cultura ambiental”. Pero hay que mirar a Brasil para encontrar ejemplos que devuelvan las ganas de creer: es el caso del río Tieté (una cloaca a cielo abierto paulista en el país vecino), cuya recuperación empezó en 1999, con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco de Japón para la cooperación internacional. Tanto los brasileños como los responsables de la revalorización del Río de la Plata han buscado financiamiento externo y patrocinantes interesados en lo que esas ciudades les dicen, o les aportan como “marcas”.
Hace un par de semanas, el ministro de la Producción, José Manuel Paz, anunció que es intención del gobierno “impulsar la marca Tucumán”. Sería atinado empezar por el saneamiento del Salí, para que deje de ser cloaca, y se convierta en patrimonio.


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