BUENOS AIRES.- Acaba de comenzar y ya surgieron los primeros enfrentamientos. Es que los protagonistas de la telenovela "Máximo corazón" (Telefé) -Gabriel Corrado, Valeria Bertucelli y Cecilia Dopazo- pugnan para tener igualdad de privilegios. Y, por supuesto, no lo consiguen. Las chicas llevan las de perder.
Sucede que el galán, que regresó de un largo exilio en España donde cosechó éxitos tanto en la TV como en el cine, es tratado a cuerpo de rey, mientras que Dopazo y Bertucelli quedan relegadas. Un claro ejemplo de esta situación se pudo ver durante el estreno de la telenovela. En la oportunidad, la producción había preparado una reunión especial en el microcine de los estudios de Telefé en Martínez, a la que fueron convocados todos los protagonistas de la tira y también los técnicos y los escritores. Eso sí, se aclaró que nadie debía concurrir con su pareja. El acceso estaba restringido. Así, Bertucelli tuvo que pedirle a su marido Vicentico (el líder de "Los fabulosos Cadillacs") que se quedara en casa y Dopazo hizo lo propio con el suyo.
Sin embargo, las chicas quedaron con la boca abierta cuando Corrado apareció en la reunión junto a su esposa. Pero, además, el actor goza de otros privilegios de los que carece el resto del elenco. Por ejemplo, días francos preestablecidos; viajes a España para arreglar asuntos laborales y, por supuesto, un cachet más abultado. Tantos privilegios habrían puesto los pelos de punta a las dos actrices protagónicas.
Un galán encantado
Las cosas no han llegado a mayores aún, pero allegados a la producción de la telenovela aseguran que el descontento es creciente. "La primera en presentar sus quejas fue Cecilia; pero lo hizo con mucha delicadeza", agrega uno de los técnicos que intervienen en la tira. Más tarde, Dopazo hizo causa común con Bertucelli, aunque la esposa de Vicentico tiene mucha menos experiencia en esto, ya que es su primer protagónico en una telenovela. "Podría decirse que Valeria está pagando aún el derecho de piso de todas las que recién empiezan en sus protagónicos", declara el mismo informante.
Lo cierto es que este tipo de roces parece no molestar demasiado a Corrado, quien, por otro lado, se siente en su salsa. "No me incomoda que me cataloguen como galán. Por el contrario, me encanta. Todavía tengo que seguir conquistando a mi mujer, así que me alegro de tener pasta para hacerlo", dice. (Especial)
Sucede que el galán, que regresó de un largo exilio en España donde cosechó éxitos tanto en la TV como en el cine, es tratado a cuerpo de rey, mientras que Dopazo y Bertucelli quedan relegadas. Un claro ejemplo de esta situación se pudo ver durante el estreno de la telenovela. En la oportunidad, la producción había preparado una reunión especial en el microcine de los estudios de Telefé en Martínez, a la que fueron convocados todos los protagonistas de la tira y también los técnicos y los escritores. Eso sí, se aclaró que nadie debía concurrir con su pareja. El acceso estaba restringido. Así, Bertucelli tuvo que pedirle a su marido Vicentico (el líder de "Los fabulosos Cadillacs") que se quedara en casa y Dopazo hizo lo propio con el suyo.
Sin embargo, las chicas quedaron con la boca abierta cuando Corrado apareció en la reunión junto a su esposa. Pero, además, el actor goza de otros privilegios de los que carece el resto del elenco. Por ejemplo, días francos preestablecidos; viajes a España para arreglar asuntos laborales y, por supuesto, un cachet más abultado. Tantos privilegios habrían puesto los pelos de punta a las dos actrices protagónicas.
Un galán encantado
Las cosas no han llegado a mayores aún, pero allegados a la producción de la telenovela aseguran que el descontento es creciente. "La primera en presentar sus quejas fue Cecilia; pero lo hizo con mucha delicadeza", agrega uno de los técnicos que intervienen en la tira. Más tarde, Dopazo hizo causa común con Bertucelli, aunque la esposa de Vicentico tiene mucha menos experiencia en esto, ya que es su primer protagónico en una telenovela. "Podría decirse que Valeria está pagando aún el derecho de piso de todas las que recién empiezan en sus protagónicos", declara el mismo informante.
Lo cierto es que este tipo de roces parece no molestar demasiado a Corrado, quien, por otro lado, se siente en su salsa. "No me incomoda que me cataloguen como galán. Por el contrario, me encanta. Todavía tengo que seguir conquistando a mi mujer, así que me alegro de tener pasta para hacerlo", dice. (Especial)







