13 Agosto 2006 Seguir en 
El Gobierno nacional anunció que enviará en los próximos días al Congreso el proyecto de la Ley Nacional de Desarme que declarará la emergencia nacional en la materia durante un año. La legislación, según se anticipó, incluye, entre otros puntos, la adquisición por parte del Estado de armas y municiones estén o no registradas por un plazo de 180 días prorrogables, para lo cual se destinará la suma de $ 15 millones. Durante el lapso previsto por la ley, no habrá sanciones para las armas que sean entregadas y no estén registradas con anterioridad. Las armas así obtenidas se destruirán públicamente luego de que organismos competentes hayan verificado que no fueron usadas en delitos. Se prohibirá la fabricación, venta, comercio e importación de réplicas de armas de fuego. Por otro lado, el Ministerio de Educación impulsará una campaña de concientización sobre el uso y abandono de armas de fuego de juguete y de juegos electrónicos violentos e invitará a las provincias y municipios a sumarse a la campaña.
Habrá -de acuerdo con la iniciativa- una nueva Ley de Armas y Explosivos que sancionará la venta y tenencia ilegal de armas, agravada en caso de que involucren a miembros de las FFAA o de Seguridad. El proyecto prevé también un control similar en el sector de pirotecnia. Se implementará un sistema informático para ejercer un control efectivo sobre todo tipo de transacciones en estos rubros en tiempo real y en todo el país. Se modificarán los requisitos para ser legítimo usuario de armas y explosivos, para lo cual se intensificarán los controles.
En octubre pasado, nuestro diario informó que en Tucumán, cada día se secuestraban cinco armas en hechos delictivos. Casi la mitad no estaba registrada; el resto aparecía en los registros como robadas. La jefa del Repar dijo en esa oportunidad que todas las armas que aparecían en los delitos provenían del mercado negro y consideró que era conveniente crear una política de desarme en la provincia. Según datos de la Dirección de Emergencias, en los últimos cinco años, se incrementó en un 30% el número de los heridos con balas que ingresan en las guardias de los hospitales. Hasta octubre pasado, se estimaba que cada dos días, moría una persona como consecuencia de un disparo.
El entonces director de Investigaciones informó que en casi todos los robos y homicidios que se producen aparecían armas de fuego y afirmaba que el arma recrudece los delitos, porque genera hechos de sangre y porque muchos delincuentes se envalentonan con las armas, lo que también se traduce en más robos. A causa de la inseguridad, en la población también había aumentado la adquisición de armas. Un experto del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (Isled) señaló que en la Argentina hay un arma cada 10 habitantes y afirmó que circulan en el país 1,5 millón de armas ilegales. “El incremento de armas de fuego no sólo es un problema de la delincuencia, sino que también ha ocasionado que los argentinos resuelvan sus conflictos interpersonales con las armas. Esto se tradujo en que en el país, cada dos días muere una persona herida de bala”, dijo el especialista del Isled.
Existen otras provincias -como Mendoza- que han encarado ya un plan de desarme. En Tucumán, la delincuencia y la inseguridad siguen en ascenso. Por esa razón, creemos que la intención de la iniciativa del Poder Ejecutivo Nacional parece positiva y oportuna. Su aplicación en nuestra provincia, seguramente contribuirá a la disminución del delito, que incluye desde hace tiempo a menores como protagonistas. La mejor arma que puede empuñar un pueblo es la educación.
Habrá -de acuerdo con la iniciativa- una nueva Ley de Armas y Explosivos que sancionará la venta y tenencia ilegal de armas, agravada en caso de que involucren a miembros de las FFAA o de Seguridad. El proyecto prevé también un control similar en el sector de pirotecnia. Se implementará un sistema informático para ejercer un control efectivo sobre todo tipo de transacciones en estos rubros en tiempo real y en todo el país. Se modificarán los requisitos para ser legítimo usuario de armas y explosivos, para lo cual se intensificarán los controles.
En octubre pasado, nuestro diario informó que en Tucumán, cada día se secuestraban cinco armas en hechos delictivos. Casi la mitad no estaba registrada; el resto aparecía en los registros como robadas. La jefa del Repar dijo en esa oportunidad que todas las armas que aparecían en los delitos provenían del mercado negro y consideró que era conveniente crear una política de desarme en la provincia. Según datos de la Dirección de Emergencias, en los últimos cinco años, se incrementó en un 30% el número de los heridos con balas que ingresan en las guardias de los hospitales. Hasta octubre pasado, se estimaba que cada dos días, moría una persona como consecuencia de un disparo.
El entonces director de Investigaciones informó que en casi todos los robos y homicidios que se producen aparecían armas de fuego y afirmaba que el arma recrudece los delitos, porque genera hechos de sangre y porque muchos delincuentes se envalentonan con las armas, lo que también se traduce en más robos. A causa de la inseguridad, en la población también había aumentado la adquisición de armas. Un experto del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (Isled) señaló que en la Argentina hay un arma cada 10 habitantes y afirmó que circulan en el país 1,5 millón de armas ilegales. “El incremento de armas de fuego no sólo es un problema de la delincuencia, sino que también ha ocasionado que los argentinos resuelvan sus conflictos interpersonales con las armas. Esto se tradujo en que en el país, cada dos días muere una persona herida de bala”, dijo el especialista del Isled.
Existen otras provincias -como Mendoza- que han encarado ya un plan de desarme. En Tucumán, la delincuencia y la inseguridad siguen en ascenso. Por esa razón, creemos que la intención de la iniciativa del Poder Ejecutivo Nacional parece positiva y oportuna. Su aplicación en nuestra provincia, seguramente contribuirá a la disminución del delito, que incluye desde hace tiempo a menores como protagonistas. La mejor arma que puede empuñar un pueblo es la educación.







