Pronóstico energético para 2007: reservado
Pese a que el frío no se hizo sentir este año, en algunos momentos el sistema gasífero operó al límite. La demora en la actualización tarifaria afecta las inversiones. Por Fernando García Soto - Redacción de LA GACETA
11 Agosto 2006 Seguir en 
El invierno primaveral que transita nuestra provincia generó efectos benéficos variados, y algunos insospechados. Las temperaturas moderadas sirvieron para que los tucumanos no se congelaran, como ocurre habitualmente en esta época, y brindaron un marco favorable al turismo, que pudo disfrutar de las bellezas de este distrito en un clima agradable. Por lo demás, no hubo heladas que afectaran a los cultivos -hasta ahora, al menos- y se podría decir que los únicos perjudicados con la benignidad de la temperatura serían los comercios que venden ropa de invierno y calefactores. Lo que seguramente pocos tucumanos saben es que la calidez del clima invernal favoreció el normal abastecimiento de gas, al menos para la industria. La falta de inversiones que se viene observando en el sector energético argentino desde la devaluación de inicios de 2002 hace que la situación del sistema sea muy precaria, al punto de que en los pocos días fríos que se registraron este año en Tucumán hubo verdadero peligro de cortes del servicio de gas para las actividades productivas. De hecho, por primera vez desde que se instaló el concepto de “crisis energética” -a partir de 2004- se produjeron restricciones en el suministro a usuarios “firmes” del servicio de gas natural, como les pasó este año a las usinas eléctricas de El Bracho.
Felizmente para Tucumán, los empresarios y el Gobierno de la provincia tomaron recaudos para prevenir posibles situaciones de déficit en la oferta del fluido. Así, mediante una obra de infraestructura que entró en operatividad este año, la capacidad de transporte de gas hacia nuestra provincia se incrementó en 700.000 metros cúbicos diarios, lo que realmente fue clave para que los ingenios, las citrícolas, las textiles y la papelera que funcionan en este territorio no se vieran obligados a paralizar parte de sus procesos por falta de combustible.
Los agentes que integran la cadena de provisión de gas -petroleras, transportadoras y distribuidoras- afirman que la falta de actualización de las tarifas a los clientes residenciales -desde 1998, devaluación mediante- es el factor que imposibilita que se efectúen inversiones para abastecer la creciente demanda del fluido, en un país que crece a una tasa del 9% anual en los últimos tres años. De hecho, en relación a 2001, el precio del gas en boca de pozo para estaciones de GNC presenta un aumento de un 231%, mientras que este costo para los usuarios “en firme” o “interrumpibles” -que ahora negocian precios en forma directa con las petroleras- creció nada menos que el 584%, según datos oficiales.
En Tucumán, la problemática energética tiene especial significación. Nuestra provincia es una de las mayores consumidoras de gas del país, porque sólo entre ingenios y citrícolas existe un parque de 21 grandes industrias demandantes del fluido, además de las textiles, la papelera, y otras fábricas. También, más de un 40% de los hogares tucumanos -alrededor de 130.000 usuarios- reciben el fluido a través de cañerías en sus domicilios. Estos consumidores, con conjunto, consumen por día en épocas pico -como la actual- más de 3,5 millones de metros cúbicos de gas. Pero sin dudas el mayor demandante del servicio son las usinas termoeléctricas de El Bracho, que entre las tres utilizan 4 millones de metros cúbicos diarios de gas.
El escenario a futuro no es muy alentador, de acuerdo con la visión de los actores del sector gasífero. A partir de 2007, la Argentina pasará a importar gas de Bolivia a $ 0,55 el metro cúbico, mientras que a las empresas nacionales pagan $ 0,11 por metro cúbico. Esto impactará hacia el alza el valor del fluido para las empresas, aunque difícilmente ocurra lo mismo con las tarifas residenciales -en un año electoral-, que deberían adecuarse con la realidad del mercado para que se reinicie el proceso de inversiones en el sector gasífero.







