Se debe solucionar el conflicto en Los Ralos

10 Agosto 2006
Durante décadas, los argentinos nos hemos caracterizado por intentar tapar el sol con las manos, y lo peor de todo es que creímos muchas veces que lo habíamos logrado. Pero sucede que los astros, como los problemas, siempre están, no en un punto fijo, sino en permanente movimiento. Tenemos, por cierto, la mala costumbre de hacernos los distraídos ante un problema naciente, y de preocuparnos sólo cuando este se halla al borde del estallido o cuando explota. La experiencia histórica demuestra que la manía de ponerles parches a los problemas nos ha conducido a laberintos de los cuales es difícil escapar. Como consecuencia de esta indiferencia o de creer que algunos problemas sociales se solucionan por la esterilidad de la protesta. Ni la Nación ni la provincia supieron enfrentar desde un comienzo los cortes de ruta, y dieron lugar al nacimiento del movimiento piquetero, que se consolidó con el tiempo.
A comienzos de julio pasado, se aprobó el incremento del boleto en el transporte público de pasajeros urbano y rural. La disposición fue resistida con cortes de ruta por los habitantes de Los Ralos y, con menos intensidad, por los pobladores de La Florida, de Finca Mayo y de Las Cejas. Los vecinos reclaman desde entonces que la empresa que cubre el trayecto entre esas localidades y San Miguel de Tucumán deje sin efecto los dos últimos aumentos del boleto y retrotraiga el precio a mayo de 2005.
Los cortes en las rutas 303, 312 y 321 comenzaron a efectuarse con mayor frecuencia. Los choferes de la empresa hicieron un paro en el terminal de ómnibus el 3 de agosto y bloquearon las plataformas, en reclamo de mayor seguridad. Denunciaron agresiones y amenazas por parte de los pobladores de esas localidades. Solicitaron ser acompañados por un policía. Al día siguiente, en un nuevo corte de ruta, se registró un serio enfrentamiento entre los manifestantes y la Policía que dejó un saldo de diez detenidos. Por la noche, hubo una multitudinaria protesta en Los Ralos. El martes hubo una nueva interrupción; entre las 6 y las 18, se mantuvieron cortadas las rutas 321 y 303, de acceso al pueblo, en reclamo de un boleto de $ 2,10, que es lo que, aseguran los manifestantes, puede pagar la gente del pueblo. No hubo intervención policial, pese a las advertencias que había hecho el Ministerio de Seguridad Ciudadana respecto de que no iba a permitir nuevos cortes de ruta. Un funcionario provincial dijo luego que se optó por no realizar ningún operativo para evitar que ocurran enfrentamientos como los de la semana pasada. En las expresiones de reclamos hay también dirigentes de algunos partidos políticos. Mientras el defensor del Pueblo pidió una serie de informes a la Dirección de Transporte de la Provincia referidos a la calidad de la prestación del servicio de La Florida SA, y solicitó que se regularice la concesión a la empresa, la compañía -apoyada por Aetat- defendió su posición señalando que a la tarifa la fija el Gobierno e informó acerca de los diferentes abonos para trabajadores, empleados en negro, estudiantes, policías, miembros de familias numerosas y personas sin recursos que promueven distintos descuentos.
Los cortes de rutas perjudican a los tucumanos que diariamente deben hacer uso de las carreteras y generan perjuicios económicos. El poder político no debe desentenderse de esta situación que refleja además una grave realidad social de localidades jaqueadas por la desocupación. Se debe buscar una solución inmediata y evitar que este tipo de protestas se vuelva una modalidad y se conviertan en incontrolables. Los parches son como la mentira: son de corta duración.






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