El abogado que se cansó de advertirle a un juez
A un letrado le abrieron actuaciones en el Tribunal de Etica y Disciplinas, pese a que un diputado se basó en su proceder profesional para pedir la remoción de Terán. Por Federico Abel - Redacción de LA GACETA
09 Agosto 2006 Seguir en 
Seguramente, el joven letrado Guillermo Jerez no debe entender nada. El Tribunal de Etica y Disciplina del Colegio de Abogados, por derivación de la comisión directiva de la institución, acaba de abrir unas actuaciones en su contra -y de Laura Alercia- por su intervención, en representación del Estado nacional, en las polémicas causas sustanciadas por particulares contra el erario, en protesta por la normativa que había pesificado (a $ 1,4 por dólar más CER) los títulos públicos después de que la Argentina se declaró en cesación de pagos o, lo que es lo mismo, en default. La desazón debe consistir en el hecho de que su nombre es mencionado reiteradamente en el largo análisis que, en la comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura (CM), el diputado nacional justicialista Carlos Kunkel dedicó al caso Borquez. Este, precisamente, fue tomado como paradigmático y como elemento contundente para que el juez federal Felipe Terán, hoy suspendido, afronte un proceso de destitución. Kunkel, en un dictamen que el CM hizo suyo de forma abrumadora, concluyó que Terán “fue funcional a maniobras en perjuicio del Estado” y lo acusó de haber librado verdaderos “cheques en blanco”. Recordó, por ejemplo, que el 25 de noviembre de 2004 Inés Yolanda Borquez requirió que fuera declarada inconstitucional la normativa que había pesificado los bonos y que, junto a la demanda, había acompañado simples copias -certificadas por escribano- de una constancia de saldos y movimientos de una cuenta en la Caja de Valores, según la cual tenía U$S 620.000 en títulos. Menos de un mes más tarde, Terán, medida cautelar mediante, ordenó al Estado que se abstuviera de ejecutar la pesificación respecto de los bonos depositados en esa cuenta. Como la resolución no precisaba el valor nominal de los títulos beneficiados, el Ministerio de Economía advirtió luego que, como si hubiera estado empollando sin que nadie se percatara de ello, en la cuenta de la mujer ya no había U$S 620.000 en títulos, sino casi U$S 5 millones.
Esto es conocido y es la causa -última- de la crisis que estremece a la Justicia Federal, con Terán suspendido; con sumarios en marcha en el CM, contra el otro juez, Jorge Parache, y contra Carlos Jiménez Montilla, vocal del Tribunal Oral en lo Criminal Federal; además de una causa penal (por el caso Borquez), en la que es investigado nada menos que Terán, entre otros.
Tres veces, tres
Lo curioso es que Kunkel, al mismo tiempo que señaló minuciosamente una “actitud de absoluta pasividad (de Terán) respecto de los pedidos del Estado”, remarcó que, primero Alercia, y luego Jerez, advirtieron al magistrado, por lo menos en tres oportunidades, que era posible que estuviera en marcha una maniobra especulativa, para que también fueran beneficiados por la resolución -que congelaba la pesificación- bonos adquiridos después del default, a bajo precio.
El 2 de mayo de 2005, con negritas y con el texto subrayado, Jerez advirtió acerca de una nota firmada por el propio abogado de Borquez y presentada ante el Ministerio de Economía, según la cual los títulos habían sido adquiridos “luego de la cesación de pagos”. El 6 de mayo, Terán se limitó a tener por presente lo informado, pero libró otro oficio para que el Estado cumpliera la medida cautelar. Jerez apeló, pero el juez declaró improcedente el planteo y el 3 de junio fijó en contra del erario astreintes (una suerte de multa) por $ 500 diarios si no cumplía la orden a favor de Borquez, según Kunkel. Jerez no bajó los brazos y el 1 de julio comunicó que, según la Oficina Nacional de Crédito Público, sólo dos días antes de que Borquez planteara su demanda, habían ingresado U$S 620.000 a su cuenta y U$S 4 millones más el 24 de febrero de 2005. O sea, después de la cautelar.
La sorpresa de Jerez, tal vez, radique en que los hechos terminaron coincidiendo con sus reclamos. A lo mejor, en el Colegio de Abogados quisieron despegar su situación -y la de Alercia- de la de los otros cinco letrados (que defendieron a particulares en las causas) y cuyos expedientes aún ni siquiera fueron girados a Etica y Disciplina.







