La conciencia turística debe nacer en la escuela

08 Agosto 2006
El viaje, la ruta de lo desconocido y el anhelo de impresiones y conocimientos nuevos han seducido siempre al inquieto espíritu humano. Con el paso de los siglos, el turismo se convirtió en muchos países no sólo en una fuente de ingresos importante, sino en una industria poderosa; es el caso, por ejemplo, de las naciones europeas. Suele decirse que imitar lo bueno es un rasgo de inteligencia. Hay provincias argentinas, cuyos sucesivos gobiernos entendieron muy bien que la industria sin chimeneas era fundamental para el desarrollo de la economía y, por ende, del progreso. Se dedicaron, entonces, a hermosear sus bondades naturales, dotándolas de la infraestructura necesaria para poder aprovecharlas; a preservar el patrimonio histórico; a construir caminos y a promover en forma coordinada y sostenida manifestaciones culturales, de manera que todos estuviesen preparados para recibir al turista a lo largo del año y no sólo durante una determinada temporada.
Acaban de concluir las vacaciones de invierno, época turística por excelencia en Tucumán. Las autoridades se han mostrado satisfechas, porque los logros han superado a los de 2005, pero hay que tener en cuenta también que en esta oportunidad las vacaciones fueron desdobladas. Mercedes Paz, titular del Ente Tucumán Turismo (ENTUR) afirmó que la actividad dejó, entre julio y la primera semana de agosto, más de $ 30 millones, es decir $ 8 millones más que en 2005. La ocupación hotelera se mantuvo en un promedio del 75 % a lo largo de todo julio y durante la primera semana de agosto, con picos del 80 % y del 90 %. El año pasado, si bien el alojamiento se saturó y faltaron plazas, todo el movimiento se había concentrado en sólo dos semanas. El promedio de pernocte aumentó levemente. Las plazas hoteleras aumentaron 600 unidades y llegaron a sumar 9.500. La funcionaria reconoció que el desdoblamiento de las vacaciones incidió en el aumento del número de turistas que nos visitaron.
Si bien este crecimiento es alentador, sigue siendo una asignatura pendiente convertir Tucumán en una provincia turística durante todo el año y no sólo a lo largo de cuatro semanas. Una catedrática de la UNT le dijo a nuestro diario que el 38 % de los desplazamientos turísticos en el mundo tiene motivaciones culturales, y que las tendencias indican que en las próximas décadas las nuevas demandas estarán orientadas hacia un turismo con modalidades sustentables, ecológicas, culturales, recreativas, lúdicas, y formativas, que ofrecen un amplio abanico de opciones. De manera que los pilares son la naturaleza y la cultura. Lo cierto es que impulsar el turismo cultural no es tarea solamente del Estado, del empresariado del sector, ni de las instituciones universitarias o dedicadas a la investigación, sino de la misma comunidad. Paz ha admitido también que es necesario, por otro lado, desarrollar polos de atracción alternativos a los más clásicos, como Taco Ralo y sus aguas termales; Villa de Medinas; Ibatín; la reserva La Florida; El Cadillal o Escaba.
Parece también interesante la idea de promover en la escuela la conciencia turística, pero para ello hay que incorporar a Tucumán como una asignatura permanente en la educación. De ese modo, se podrá profundizar en su geografía, su historia, su patrimonio, su economía, su cultura, su flora y su fauna. Tal vez ese conocimiento nos ayude a querer más a nuestra provincia y a cuidarla. Quizás habría menos suciedad en San Miguel de Tucumán, y nuestros ciudadanos y representantes se preocuparían más por defender y proteger el patrimonio arquitectónico. Todo ello forma parte de nuestra identidad, no sólo los paisajes.




Tamaño texto
Comentarios