07 Agosto 2006 Seguir en 
Más de cinco horas duró el allanamiento en la casa de fin de semana que Nélida Fernández y Susana Acosta poseen en El Cadillal. Los resultados, sin embargo, no fueron alentadores, y la -hasta ahora- única pista sigue sin servir para aportar datos importantes acerca del paradero de la maestra.
Las dos mujeres son las únicas detenidas por el caso de Angela Beatriz Argañaraz, la maestra que desapareció hace una semana, cuando iba a trabajar. Acosta quedó detenida en la Comisaría de la Mujer, mientras que a Fernández se le concedió la prisión domiciliaria, para que pueda cuidar a su hija de siete años.
La Policía llegó a ambas mujeres después de que se descubrió que Argañaraz le había respondido un mensaje de texto a Acosta el día que desapareció.
El sábado, ambas fueron aprehendidas y se les imputó el delito de privación ilegítima de la libertad, después de que se les realizó un examen médico que constató que ambas tenían moretones en el cuerpo y huellas en las manos, como si hubieran manejado una pala. Este último dato llevó a la fiscal Adriana Gianonni a ordenar un allanamiento en la casa.
Largo trámite
El procedimiento empezó poco después del mediodía y duró hasta que cayó el sol. El despliegue policial fue impresionante. Agentes de la Policía Científica, de la Dirección General de Investigaciones y personal de la Fiscalía VIII trabajaron desde pasado el mediodía hasta que cayó el sol. Excavaron en el jardín y revisaron las dos plantas de la vivienda de madera, que queda a la entrada de El Cadillal.
En el prolijo jardín quedaron tres montículos de tierra, producto de las excavaciones que hicieron los pesquisas. Los policías cavaron dos pozos sobre el costado derecho de la casa y uno más a la izquierda, debajo de una pileta de lona. También destaparon una cámara séptica y una cisterna con una bomba, para enviar agua al tanque de la casa. En esos sitios utilizaron reactivos para detectar rastros de sangre. Según se pudo saber, en todos los casos las pruebas arrojaron resultaron negativos.
El trámite más prolongado del procedimiento en la casa de El Cadillal fue el de abrir la puerta de entrada. El especialista de la Policía tardó casi dos horas para lograrlo. Primero, debió aserrar el candado que cerraba la puerta - reja, y luego trabajó con herramientas para hacer saltar la cerradura.
En el interior de la casa se tomaron muestras de huellas digitales y se secuestraron objetos que pudieran servir como pistas (revistas, colillas de cigarrillos, líquido para limpieza de piletas, entre otros objetos). Tampoco allí encontraron restos de sangre.
“Enemistad manifiesta”
Gustavo Morales, defensor de Acosta y de Fernández, pidió la nulidad de los exámenes médicos que fueron la base para ordenar el allanamiento. “Se hicieron pericias sin orden de un juez de instrucción, sin la presencia de un abogado ni de un perito de control. Las intimidaron para que accedieran al procedimiento. La fiscal cometió un desborde, que va a llevar a la nulidad de todo el proceso”, dijo.
El letrado anunció además que recusará a Gianonni por haber hecho declaraciones que demuestran “enemistad manifiesta” con las imputadas.
Las dos mujeres son las únicas detenidas por el caso de Angela Beatriz Argañaraz, la maestra que desapareció hace una semana, cuando iba a trabajar. Acosta quedó detenida en la Comisaría de la Mujer, mientras que a Fernández se le concedió la prisión domiciliaria, para que pueda cuidar a su hija de siete años.
La Policía llegó a ambas mujeres después de que se descubrió que Argañaraz le había respondido un mensaje de texto a Acosta el día que desapareció.
El sábado, ambas fueron aprehendidas y se les imputó el delito de privación ilegítima de la libertad, después de que se les realizó un examen médico que constató que ambas tenían moretones en el cuerpo y huellas en las manos, como si hubieran manejado una pala. Este último dato llevó a la fiscal Adriana Gianonni a ordenar un allanamiento en la casa.
Largo trámite
El procedimiento empezó poco después del mediodía y duró hasta que cayó el sol. El despliegue policial fue impresionante. Agentes de la Policía Científica, de la Dirección General de Investigaciones y personal de la Fiscalía VIII trabajaron desde pasado el mediodía hasta que cayó el sol. Excavaron en el jardín y revisaron las dos plantas de la vivienda de madera, que queda a la entrada de El Cadillal.
En el prolijo jardín quedaron tres montículos de tierra, producto de las excavaciones que hicieron los pesquisas. Los policías cavaron dos pozos sobre el costado derecho de la casa y uno más a la izquierda, debajo de una pileta de lona. También destaparon una cámara séptica y una cisterna con una bomba, para enviar agua al tanque de la casa. En esos sitios utilizaron reactivos para detectar rastros de sangre. Según se pudo saber, en todos los casos las pruebas arrojaron resultaron negativos.
El trámite más prolongado del procedimiento en la casa de El Cadillal fue el de abrir la puerta de entrada. El especialista de la Policía tardó casi dos horas para lograrlo. Primero, debió aserrar el candado que cerraba la puerta - reja, y luego trabajó con herramientas para hacer saltar la cerradura.
En el interior de la casa se tomaron muestras de huellas digitales y se secuestraron objetos que pudieran servir como pistas (revistas, colillas de cigarrillos, líquido para limpieza de piletas, entre otros objetos). Tampoco allí encontraron restos de sangre.
“Enemistad manifiesta”
Gustavo Morales, defensor de Acosta y de Fernández, pidió la nulidad de los exámenes médicos que fueron la base para ordenar el allanamiento. “Se hicieron pericias sin orden de un juez de instrucción, sin la presencia de un abogado ni de un perito de control. Las intimidaron para que accedieran al procedimiento. La fiscal cometió un desborde, que va a llevar a la nulidad de todo el proceso”, dijo.
El letrado anunció además que recusará a Gianonni por haber hecho declaraciones que demuestran “enemistad manifiesta” con las imputadas.










