07 Agosto 2006 Seguir en 
LOS ANGELES.- Hollywood estuvo ayer de cumpleaños, al celebrar el 80º aniversario de la primera proyección con sonido sincronizado antes de la llegada del cine sonoro.
La película que marcó la diferencia fue “Don Juan”, de John Barrymore, el primer estreno rodado con la ayuda del sistema Vitaphone de sonido, que ahora celebra su onomástico.
Sus esfuerzos por sincronizar imágenes y sonido en una misma proyección sin la ayuda de orquestas o pianolas quedaron obsoletos cuando Al Jolson dijo sus primeras palabras en The Jazz Singer, película que en 1927 marcó el final del cine mudo. Pero Hollywood no quiere que los esfuerzos de los que intentaron hacer del cine un espectáculo visual y sonoro queden en el olvido y celebra en estos días el aniversario del Vitaphone con más entusiasmo que muchos cumpleaños de actores o directores. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha organizado para esta oportunidad diversas proyecciones de las películas que cambiaron el mundo del sonido. Entre ellas está el famoso “Don Juan”, que unió las imágenes de los espadachines enamorados a la música de virtuosos como el violinista y director de orquesta Efrem Zimbalist. Otros filmes restaurados y parte de este homenaje son “The Office Scandals” (1930) y “The Hard Guy” (1929) con Spencer Tracy.
Además, la Academia ha aunado sus fuerzas con el programa de restauración de cine de la Universidad del Sur de California Los Angeles (UCLA) para organizar junto a la sonora fiesta de cumpleaños una exposición de los artefactos utilizados en el rodaje y proyección de las películas de Vitaphone. Vista ahora la técnica, parece de lo más sencilla. La máquina unía la cámara de cine a un grabador de discos donde quedaba grabada la música. Este disco permitía sincronizar de nuevo el sonido con la imagen en la sala de proyección.
Eso sí, los discos tan sólo contenían 10 minutos de sonido, por lo general la duración de un rollo de película, y no aguantaban más de 20 proyecciones. Ello, además de tener que cambiar la aguja del primitivo tocadiscos cada diez minutos. (Especial)
La película que marcó la diferencia fue “Don Juan”, de John Barrymore, el primer estreno rodado con la ayuda del sistema Vitaphone de sonido, que ahora celebra su onomástico.
Sus esfuerzos por sincronizar imágenes y sonido en una misma proyección sin la ayuda de orquestas o pianolas quedaron obsoletos cuando Al Jolson dijo sus primeras palabras en The Jazz Singer, película que en 1927 marcó el final del cine mudo. Pero Hollywood no quiere que los esfuerzos de los que intentaron hacer del cine un espectáculo visual y sonoro queden en el olvido y celebra en estos días el aniversario del Vitaphone con más entusiasmo que muchos cumpleaños de actores o directores. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha organizado para esta oportunidad diversas proyecciones de las películas que cambiaron el mundo del sonido. Entre ellas está el famoso “Don Juan”, que unió las imágenes de los espadachines enamorados a la música de virtuosos como el violinista y director de orquesta Efrem Zimbalist. Otros filmes restaurados y parte de este homenaje son “The Office Scandals” (1930) y “The Hard Guy” (1929) con Spencer Tracy.
Además, la Academia ha aunado sus fuerzas con el programa de restauración de cine de la Universidad del Sur de California Los Angeles (UCLA) para organizar junto a la sonora fiesta de cumpleaños una exposición de los artefactos utilizados en el rodaje y proyección de las películas de Vitaphone. Vista ahora la técnica, parece de lo más sencilla. La máquina unía la cámara de cine a un grabador de discos donde quedaba grabada la música. Este disco permitía sincronizar de nuevo el sonido con la imagen en la sala de proyección.
Eso sí, los discos tan sólo contenían 10 minutos de sonido, por lo general la duración de un rollo de película, y no aguantaban más de 20 proyecciones. Ello, además de tener que cambiar la aguja del primitivo tocadiscos cada diez minutos. (Especial)







