07 Agosto 2006 Seguir en 
Londres.- La disputa entre Paul McCartney y su esposa, Heather Mills, está cada vez más al rojo vivo: el ex Beatle llamó traidora a la ex modelo después de que Mills se quejó públicamente de sentir que la había "dejado plantada", informó ayer el dominical "News of the World".
Según un informe del diario "Sunday Mirror", McCartney, de 64 años, ha cambiado la cerradura de su vivienda común en Londres y congelado su cuenta bancaria conjunta. "Me siento traicionado", cita el "News of the World" a McCartney.
En su opinión, Mills pretende herirlo, y eso está afectando mucho tanto a él como a su familia.
Varios empleados del hogar contaron al diario que Mills, de 38 años, habla continuamente mal de McCartney delante de ellos. "Jamás volverá a entablar una relación con un jubilado", les dijo. Sin embargo, apenas se separaron en marzo, McCartney se defendió y se comportó como un "esposo", dijo uno de los empleados al diario. "La separación amistosa se acabó, los dos se pelean como perro y gato", cita el "Mirror" a un amigo de McCartney. "Esto es la guerra. Paul y Heather ya no se pueden ni ver y se pelean hasta por los detergentes que quedaron en la cocina", cita el diario. Para colmo -según ella- no le permitió aterrizar con el helicóptero en su mansión tras acudir a la consulta de un médico.
Dolido y envejecido
McCartney, muy dolido con lo del "jubilado" ahora dice que la que le va a tener que mantener es ella a él, y que ella no va a ver ni un centavo. Sus familiares dicen que parece haber envejecido 10 años en pocos meses. Desde luego, esto es todo lo contrario de lo que anunciaron el día de su separación en mayo, cuando pretendían que fuera amistosa.
A sus amigos, Paul les reconoce que está destrozado y que se siente utilizado. "La quise muchísimo y ella sólo piensa en herirme", dice el ex compañero de John Lennon, Ringo Starr y George Harrison.
La disputa gira en torno al reparto del patrimonio, de más de 1.000 millones de euros, y la custodia de la hija de la pareja, Beatrice, de dos años. (Especial)
Según un informe del diario "Sunday Mirror", McCartney, de 64 años, ha cambiado la cerradura de su vivienda común en Londres y congelado su cuenta bancaria conjunta. "Me siento traicionado", cita el "News of the World" a McCartney.
En su opinión, Mills pretende herirlo, y eso está afectando mucho tanto a él como a su familia.
Varios empleados del hogar contaron al diario que Mills, de 38 años, habla continuamente mal de McCartney delante de ellos. "Jamás volverá a entablar una relación con un jubilado", les dijo. Sin embargo, apenas se separaron en marzo, McCartney se defendió y se comportó como un "esposo", dijo uno de los empleados al diario. "La separación amistosa se acabó, los dos se pelean como perro y gato", cita el "Mirror" a un amigo de McCartney. "Esto es la guerra. Paul y Heather ya no se pueden ni ver y se pelean hasta por los detergentes que quedaron en la cocina", cita el diario. Para colmo -según ella- no le permitió aterrizar con el helicóptero en su mansión tras acudir a la consulta de un médico.
Dolido y envejecido
McCartney, muy dolido con lo del "jubilado" ahora dice que la que le va a tener que mantener es ella a él, y que ella no va a ver ni un centavo. Sus familiares dicen que parece haber envejecido 10 años en pocos meses. Desde luego, esto es todo lo contrario de lo que anunciaron el día de su separación en mayo, cuando pretendían que fuera amistosa.
A sus amigos, Paul les reconoce que está destrozado y que se siente utilizado. "La quise muchísimo y ella sólo piensa en herirme", dice el ex compañero de John Lennon, Ringo Starr y George Harrison.
La disputa gira en torno al reparto del patrimonio, de más de 1.000 millones de euros, y la custodia de la hija de la pareja, Beatrice, de dos años. (Especial)







