La francesita milagrosa

Tras el éxito de "Amelie", la actriz vuelve a hechizar con el filme "Dios es grande, yo soy pequeña".

Por Redacción Espectáculos 08 Septiembre 2002
El éxito de "Amélie", el filme de Jean-Pierre Jeunet que compitió con "El hijo de la novia" por el Oscar a la mejor película extranjera, ha hecho que su sonrisa sea la más mediatizada de este año. Sin embargo, a Audrey Tautou le tocó una fama de segunda mano. Su aplaudida Amélie Poulain fue en realidad escrita a medida de Emily Watson, la protagonista de "Contra viento y marea". Jean-Pierre Jeunet tenía los ojos puestos en la pálida actriz inglesa de francés entrecortado desde hacía algún tiempo, e hizo de todo lo posible para obtener su aceptación. Incluso llegó a cambiar la mitad de la historia: en lugar de nacer en Montmartre, Amélie pasaría su calvario infantil en algún barrio señorial de Londres y sólo en su juventud se mudaría al distrito 18 de París, para transformar la vida de sus vecinos con pequeños gestos solidarios. Pero no pudo ser: Watson abandonó las clases de fonética y dejó colgado a Jeunet a horas del inicio del rodaje. No quería vivir seis meses en Francia.
Así, todo volvió a cero: se hizo un nuevo casting -esta vez, completamente galo- y se retornó a la historia en su lugar original. El director tenía el reparto completo, pero no lograba encontrar a su Amélie. Hasta que la vio en el afiche de otro filme, "Vénus Beauté (Institute)": allí estaba Tautou, con sus ojos enormes y esa cara de "yo no fui" que enamoraron por completo a Jeunet. "Parecía más un duende o un gnomo, que una mujer. En diez segundos me di cuenta de que era perfecta para interpretar a Amélie", asegura Jeunet, también director de "Delicatessen".
El resto de la historia es conocida. La chica de Beaumont -un pueblito de 1.300 habitantes célebre por el queso que lleva su nombre- se convirtió en la heroína de "Le fabuleux destin d?Amélie Poulain", el filme más visto en la historia del cine francés (ocho millones y medio de espectadores a sólo nueve meses de su estreno). Hoy, miles de adolescentes angloparlantes llevan con orgullo el corte de pelo de la francesita más copiada desde Brigitte Bardot.
Con carita de ingenua, tan encantadora como la estrella a la que le debe su nombre (Audrey Hepburn), los sitios Internet y los clubes de "fans de Amélie" no han mermado su espontaneidad. "No practico la introspección, sólo confío en mi subconsciente", dice la actriz asombrándose de su éxito.
Ahora, Audrey vuelve al ruedo con otro papel hecho a su medida: el de una chica desorientada que necesita creer en algo en "Dios es grande, yo soy pequeña", de Pascale Bailly, rodada un poco antes que Amélie. Desde entonces la reclaman por todas partes, pero ella sigue con la cabeza en su sitio. Por eso, para su próxima película ha elegido la opera prima de una desconocida de veinticinco años ("A la folie, pas du tout", de Laetitia Colombani), en la que encarna a una erotómana que acosa a un cardiólogo casado, mostrando que sabrá variar los papeles. "Ojalá que no se haya concentrado todo en los tres primeros años de mi carrera, me quedan por vivir algunas aventuras extraordinarias en la pantalla grande", aclara.
Mientras tomaba clases de actuación, mucho antes de la fama repentina, Tautou estudió Literatura Moderna. Fuera de la pantalla grande, su mundo está integrado por amigos, familia y libros. Es fanática de Oscar Wilde. "Lo estudié bastante cuando estaba en la universidad", dice. Y también adora dormir. "Duermo entre nueve y diez horas por día. Es mi actividad preferida", agrega.
Sin embargo, el futuro no le depara muchas horas de descanso. Tiene previsto rodar tres películas de producción francesa, además de un filme en inglés en el que actuará junto al galán Ben Affleck. (Especial)

Tamaño texto
Comentarios